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Dibujos del pintor Juan Carreño de Miranda

El artista asturiano fue pintor de cámara en las Cortes de Carlos II y Felipe IV

La obra pictórica de Juan Carreño de Miranda (1614-1685) ha eclipsado la faceta como dibujante de quien fuera pintor de cámara de Carlos II, en la que realizó numerosos retratos de “la austriaca decadencia de España”, según escribiera Miguel de Unamuno.

Exposición de dibujos de Carreño en la Biblioteca Nacional de España

Juan Carreño de Miranda: Crlos II
Juan Carreño de Miranda: Carlos II

Sin embargo, la mayor parte de su vida transcurrió durante el reinado de Felipe IV, rey al que dedicó su “Crucifijo”, de 1658. Fue en esos años cuando Velázquez lo llamó para que colaborase con él en la decoración del Salón de los Espejos del Alcázar de Madrid, unos frescos dedicados a la fábula de Pandora que desaparecieron en el incendio que arrasó el edificio en la Nochebuena de 1734.

Gracias a los dibujos conservados de Carreño y del italiano Francisco Rizi se puede hacer un acercamiento aproximado al aspecto que presentaban.

Los dos artistas colaboraron también en la decoración de la capilla de San Isidro en la iglesia de San Andrés con pinturas que representaban escenas de la vida del santo, como “El milagro de la fuente de San Isidro”, destruidas durante la guerra civil. Otra de sus obras conjuntas fue el lienzo de “La Fundación de la Orden Trinitaria” para el altar mayor de la iglesia de los padres trinitarios de Pamplona. Obra de ambos artistas es también la cúpula de la iglesia madrileña de San Antonio de los Portugueses. De otras, desaparecidas por diversos avatares, conocemos su iconografía gracias a los estudios y bocetos que ambos dibujaron.

Los proyectos decorativos que desarrolló con Rizi entre 1660 y 1771 pasaron a la posteridad como grandes obras del barroco español. Sin embargo, quedaron en segundo plano sus dibujos, de una calidad exquisita, que por su trazo se pueden calificar como de los mejores del siglo XVII español. Dibujos que fueron esenciales para las obras que hicieron conjuntamente y por separado. El nombramiento de Carreño como pintor de cámara en 1671 marcó el final de la relación artística con Rizi.

Ahora, la Biblioteca Nacional ha exhumado para una exposición los fondos de un dibujante cuya marcada personalidad influyó de manera notable en otros artistas de la época. Al mismo tiempo, esta obra de Carreño demuestra la importancia que el dibujo desempeñó en la vida artística del Madrid del siglo XVII. A los fondos propios de la Biblioteca Nacional, que posee los más amplios y representativos dibujos del artista, se añaden en esta exposición piezas procedentes de diferentes instituciones españolas y extranjeras, y también de colecciones privadas, así como documentos de archivo y literatura artística con los que se ilustran pasajes de la vida y trayectoria del autor, como su testamento o una copia de la cédula de su nombramiento como pintor de corte.

Juan Carreño de Miranda: dos apóstoles o evangelistas (1657). BNE
Juan Carreño de Miranda: dos apóstoles o evangelistas (1657). BNE
Cabeza de mujer, 1675
Cabeza de mujer, 1675

Un artista para una época

Juan Carreño de Miranda llegó a Madrid desde su Asturias natal con once años para formarse como pintor en los talleres de Pedro de las Cuevas y Bartolomé Román. La llegada de Carreño a la capital de España coincidió con un momento de cambios sustanciales en la política, la economía y el urbanismo de la ciudad. La demanda de arte procedía entonces de dos estamentos, por una parte la corte, una de las más poderosas de Europa, y por otra las numerosas congregaciones religiosas de la época. Las clases altas comenzaban también a hacer encargos a los pintores, sobre todo retratos.

Entre los primeros dibujos de Carreño destacan un estudio del hermano León para su pintura “San Francisco de Asís” y otro de manos, excelente, para el lienzo de “San Antonio predicando a los peces”. Uno de sus dibujos más insólitos es un desnudo de Eugenia Vallejo, una niña cuya deformidad física fue objeto de curiosidad y atracción en la época. Entre los que aquí se pueden ver están el temprano “Ángel” y uno de los más perfectos, que Carreño hizo casi al final de su vida: un apunte de la figura del Cristo arrodillado, un excelente estudio de expresión corporal que sirvió como preparatorio para su cuadro “El bautismo de Cristo”.

La muestra que ahora se expone en la Biblioteca Nacional se divide en siete secciones que recorren la obra de Carreño de Miranda desde sus primeras obras religiosas hasta su consagración como pintor de corte. También se revelan sus facetas menos conocidas, como la de asesor de Juan Gaspar Enríquez de Cabrera, X almirante de Castilla, quien reunió una colección de arte de las más destacadas de la época. Carreño actuaba como tasador y experto para decidir la autenticidad de las pinturas que llegaban al palacio del almirante.

A su relación artística con Rizi se dedica una de las secciones centrales, en la que se pueden apreciar los encargos en los que trabajaron conjuntamente. Se muestran también algunas de sus obras pictóricas, como el conocido retrato de Carlos II. Con el fin de comparar la obra de quienes trabajaron en paralelo con Carreño de Miranda, se exponen trabajos de artistas de su círculo, como Francisco Ruiz de la Iglesia, Claudio Coello, Mateo Cerezo y Pedro Ruiz González, sobre quienes ejerció su magisterio y a quienes enseñaba que el dibujo era la base de toda práctica artística.

  • TÍTULO. Carreño de Miranda. Dibujos
  • LUGAR. Biblioteca Nacional. Madrid
  • FECHA: Septiembre 2017

Sobre Francisco R. Pastoriza

Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

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