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A Dios rogando y con el verbo dando…

Siempre se ha dicho que los caminos del Señor son inescrutables; esto es, que resultan indescifrables, impenetrables, incomprensibles, para entendernos en el ambiente coloquial de andar por casa. Pero es que algunos curas párrocos de nuestros pueblos, aldeas o incluso ciudades lo ponen a veces muy difícil a la hora intentar entender lo que quieren decirnos a los feligreses, o incluso a veces meten la pata sin mala intención en su forma de escribir, algo que produce hilaridad o, si me lo permiten, cachondeo.

Conrado Granado en el papel de cura de la cárcel de Segovia
Conrado Granado en el papel de cura de la cárcel de Segovia

Un buen amigo mío, sabedor de que uno ha sido cocinero antes que fraile, me ha enviado una serie de escritos de avisos parroquiales que seguramente fueron hechos con la mejor intención, inocencia y respeto para todo el mundo, pero que a la hora de su redacción dejaban un poco que desear. Por parte del que suscribe, pecador impenitente, se ha añadido una coletilla en cursiva, siempre en un tono desenfadado, para llevar la cosa más llevadera… He aquí esta serie de perlas cultivadas:

“Para los que tienen hijos y no lo saben, tenemos en la parroquia una zona arreglada para niños”.

(¡Hombre, lo de tener hijos y no saberlo debe ser muy fuerte, señor párroco! Sobre todo para ellos…).

“El próximo jueves, a las cinco de la tarde, se reunirá el grupo de las mamás. Cuantas señoras deseen entrar a formar parte de las mamás, por favor, se dirijan al párroco en su despacho”.

(Señor cura, no queremos ser mal pensados, pero que haya que ir a su despacho para entrar a formar parte del grupo de mamás…).

“El grupo de recuperación de la confianza en sí mismos se reúne el jueves por la tarde, a las ocho. Por favor, para entrar usen la puerta trasera”.

(O tienen poca confianza en sí mismo, o les da vergüenza de no tenerla)…

“El viernes, a las siete, los niños del Oratorio representarán la obra ‘Hamlet’ de Shakespeare, en el salón de la iglesia. Se invita a toda la comunidad a tomar parte en esta tragedia”.

(Pues menudo follón debió liarse si toda la comunidad se metió en el dramón).

“Estimadas señoras, ¡no se olviden de la venta de beneficencia! Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en la casa. Traigan a sus maridos”.

(Sí, señor cura, algunos maridos resultan a veces realmente inútiles, entre otras cosas. Y no miro a nadie…).

“Tema de la catequesis de hoy: ‘Jesús camina sobre las aguas’. Catequesis de mañana: ‘En busca de Jesús’”.

(Cualquier mal pensado con esa redacción podría ponerse a buscar en el fondo del mar…).

“El coro de mayores de sesenta años se suspenderá durante todo el verano, con agradecimiento por parte de toda la parroquia”.

(O dicho coro canta muy mal, o los feligreses están hartos de oírlos cantar, y de ahí el agradecimiento…).

“Recuerden en la oración a todos aquellos que están cansado y desesperados de nuestra parroquia”.

(Con esa redacción más de uno se mudará de parroquia… seguro).

“El torneo de básquet de las parroquias continúa con el partido del próximo miércoles por la tarde, acompáñanos a derrotar a Cristo Rey”.

(Así me gusta, los colores son los colores).

“El precio para participar en el cursillo sobre ‘oración y ayuno’ incluye también las comidas”.

(Sí señor, a Dios lo que es de Dios, y al estómago lo suyo, que para eso se paga).

“Por favor, pongan sus limosnas en el sobre, junto con los difuntos que deseen que recordemos”.

(Los difuntos no caben en los sobres, señor cura).

“El próximo martes por la noche habrá cena a base de fabada o cocido madrileño, a elegir, en el salón parroquial. A continuación tendrá lugar un concierto”.

(Pues habría que escuchar el coro de flatulencias en cuanto las judías comenzaran a hacer efecto…).

“Recuerden que el jueves empieza la catequesis para niños y niñas de ambos sexos”.

(El ridículo modo de hablar de algunos políticos, que lo consideran políticamente correcto, empieza a hacer mella hasta en los curas párrocos…).

“El mes de noviembre terminará con un responso cantado por todos los difuntos de la parroquia”.

(Lo importante es, que además de difuntos, tengan las cuerdas vocales afinadas…).

Sobre Conrado Granado

@conradogranado. Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. He trabajado en la Secretaría de Comunicación e Imagen de UGT-Confederal. He colaborado en diversos medios, como El País Semanal, Tiempo, Unión, Interviu, Sal y Pimienta, Madriz, Hoy, Diario 16 y otros. Tengo escritos tres libros: Memorias de un internado, Todo sobre el tabaco: de Cristóbal Colón a Terenci Moix y Lenguaje y comunicación. Soy actor. Pertenezco a la Unión de Actores y Actrices de Madrid. Trabajos en series de televisión, películas y publicidad.

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