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¿Eres “sinkie”?

El mundo actual en permanente evolución acoge a una población que tiene ingresos únicos y no tiene hijos. Este es el término que ha acuñado Cáritas Europa para denominar a este nuevo fenómeno de pobreza juvenil; los sinkies (single income, no kids).

 

Parejas jóvenes, sin hijos que trabajan pero que juntando sus salarios no logran tener un ingreso decente. Es la primera generación en décadas que corre el riesgo de estar en peores condiciones que sus padres, quienes atravesaron una posguerra. La desprotección social, la cohesión social, el desamparo y la falta de perspectiva hace que cumplan años y se acerquen a la cuarta década de la vida en condiciones absolutamente deplorables.

Los pobres trabajando que ni siquiera pueden plantearse un cambio de vida. Estos jóvenes que trabajan ven que no solo no tienen oportunidades, sino que se suman a los ninis, que ni estudian, ni trabajan porque la perspectiva es nula. Jóvenes que se sienten discriminados porque ni siquiera tienen los derechos mínimos para ser personas; derecho a la vivienda, a un empleo digno y de calidad. Si hablásemos de categorías, las madres solteras serían las que más se exponen a la pobreza y a la exclusión, y consideran que no solo no tienen, sino que no tendrán una vida digna.

Cáritas Europa ha realizado un llamamiento a los participantes de la cumbre social europea para que aprovechen la oportunidad y utilicen el pilar de los derechos sociales para erradicar la pobreza juvenil. Asimismo, han pedido a la Unión Europea que desarrolle una estrategia integral y coordinada para prevenir y combatir la pobreza juvenil, coherente con la estrategia de lucha contra la pobreza infantil y familiar establecida por la Comisión Europea en su Recomendación de 2013 sobre la inversión en la infancia. De igual forma, solicitan el mantenimiento de la garantía juvenil y mantener, al menos, la misma cantidad del Fondo Social Europeo y destinar el 50 % a la lucha contra la pobreza, además de utilizar la cláusula de flexibilidad del Pacto de Estabilidad y crecimiento para permitir a los Estados miembros eximir la inversión social prioritaria.

De igual forma, solicitan un apoyo a las familias jóvenes vulnerables, y a las monoparentales, de forma que tengan garantizada la educación infantil de sus hijos y unos ingresos mínimos para acceder a la vivienda social, además de una vida digna, así como que el tiempo dedicado al trabajo asistencial sea elegible para el cálculo de los derechos de pensión.

Esta es la nueva realidad de una España que no augura un cambio a menos de un mes del año 18 del siglo XXI. Una sociedad que envejece y cuyas generaciones venideras son sinkies, tal y como relata Cáritas Europa.

Sobre Ana María De Luis Otero

PhD, Doctora C.C. Información. Periodista. @anadeluis
Divulgadora Científica. Profesora Universitaria. Fotógrafo.
Consultora de Comunicación. -www.consultoriadecomunicacion.com
Comprometida con la Discapacidad. Miembro Consejo Asesor de la Fundación Juan José López-Ibor. Miembro del Comité Asesor de Ética de Eulen Servicios Sociosanitarios.
Presidenta de D.O.C.E
Discapacitados otros Ciegos de España @asociaciondoce
www.asociaciondoce.com
Autora del Libro Fotografía social, Editorial Anaya.

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