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Que no apaguen tu voz, Gemma

“La vida sigue y me voy a vivirla. Adios a todos”. Así cerraba el micrófono Gemma Nierga. La dulce voz sonriente de la mañana. La SER ha decidido por ella, como siempre pasa en estas situaciones. Apaga su voz de un día para otro porque tras treinta años no renueva su contrato…Pasas de estar tres décadas dedicada a un medio para que este en 24 horas decida que otra persona lo hará mejor que tú. Así es el periodismo radiofónico parece ser.

Carles Capdevila y Gemma Nierga

Hoy por hoy pierde su identidad. Fue en 1986 cuando un joven Nierga irrumpía en las ondas y llenaba los hogares de millones de españoles. La radio en mayúsculas se llamó Gemma. No ha existido salvo honrosas excepciones, una chica que soñara con las ondas y las invadiera con su inmensa sonrisa y de paso, hablara siempre de información. Esa que traspasaba las paredes y llegaba hasta hacernos estremecer. No ha sido una jubilación ni tampoco una bajada de audiencia. Ha sido un adiós porque los medios de comunicación están gestionados por empresarios, no por sujetos que saben eso que se llama información; esa que trata de las cosas de la vida, de las noticias, del periodismo en mayúsculas.

Treinta años que hoy se van de un plumazo. Es verano, hace calor y parece que cuando volvamos al curso de nuevo estarás; y no, no vas a estar compartiendo la información de la mañana, y hoy por hoy, solamente escuchamos un adiós cargado de emoción. Otis Redding y Carles Capdevila estuvieron contigo además del resto de compañeros que desde cuaquier lugar no entendieron que tu despedida fuera cierta.

“Muchos han sido los que estos días me han hablado de la importancia de decir adiós. A mí no me gusta hacerlo porque quizá no sé cómo se hace, pero bueno, lo intentaré. Lo intentaré para agradecerles todo cuanto les debo. Hace años que nos conocemos, cuando empecé el Hablar por Hablar allá por el año 90. Yo era muy joven y no saben lo difícil que me resultaba escuchar a los oyentes sin implicarme en cada historia, sin echarme a llorar. Pero lo conseguí. Conseguí poner una distancia que me ayudara a sobrellevar las madrugadas. Hoy soy yo la que tiene que contarles algo personal, pero hoy no voy a poner ninguna distancia entre ustedes y yo.

Después de muchos años trabajando en esta empresa, hoy dejo la Cadena SER. No por decisión mía, eso ya lo saben, sino por decisión de quienes dirigen la emisora, que son quienes saben gestionar el medio y quienes entienden de radio. Por mi parte, que sepan que les voy a echar mucho de menos. Echaré de menos nuestra relación.

Hace años, en la época de Hablar por Hablar, recuerdo que un día dije en antena que Sentado En El Muelle de la Bahía era una mala canción. Al cabo de unos días, un taxista de Madrid, nada más empezar la carrera, me dijo que nunca más escucharía un programa mío porque había herido sus sentimientos al criticar el tema de Otis Redding. Al llegar al destino, paró el taxímetro y mantuvimos una larga conversación sobre música que a mí me sirvió para cambiar mi opinión sobre esta canción.

Así ha sido nuestra relación: aprendiendo mucho los unos de los otros. Sin duda, mucho más yo de ustedes que ustedes de mí. Las últimas semanas, desde que me anunciaron que mi tiempo en la SER había terminado, han sido muy intensas. Pero déjenme decirles que he encontrado tantas sonrisas cómplices por el camino, tantos abrazos, tantos mensajes de amigos que me han ayudado a superar el mal momento. Carles Capdevila decía: ‘En tiempos difíciles, la actitud marca la diferencia’. Bueno, pues dedicado a Carles, mi actitud en este momento es de enorme agradecimiento a todos ustedes, a mi gran equipo, a los colaboradores, a los compañeros de la radio.

He sido muy feliz todos estos años al frente del micrófono y lo seguiré siendo allá donde vaya porque, esto de ser feliz, es una cuestión de orden personal. Gracias por la compañía de estos años, gracias por el cariño de estos días y la aventura continúa”.

Claro que continúa y continuarás porque un animal radiofónico no puede apagarse por la decisión de unos cuantos, se llamen como se llamen. La tuya es una voz que nació en la radio y debe continuar en ella. Todos los que te escuchaban te buscarán y finalmente encontrarás un lugar en donde pasar el resto de los treinta que te faltan para llegar a la siguiente cumbre. Has dejado el techo muy alto, el listón está lleno de Gemma y tu personalidad, tu profesionalidad y tu sentido de la información se llama raza, y eso, los que gestionan las cadenas no tienen ni repajolera idea qué es.

Que no se apague tu voz, querida colega. Todos estaremos pendientes de las ondas y en ellas, encontrarás el sitio que hoy pierde la cadena SER. No hay suficientes gracias y las que hay no caben en un texto. Tú sabes que has hecho radio, has vivido por la radio y la radio te necesita. ¿Hay algo  más?

Adeu Gemma, querida colega, ¡vuelve pronto que si no, no sé quién nos va a contar la verdad!

Sobre Ana María De Luis Otero

PhD, Doctora C.C. Información. Periodista. @anadeluis Divulgadora Científica. Profesora Universitaria. Fotógrafo. Consultora de Comunicación. -www.consultoriadecomunicacion.com Comprometida con la Discapacidad. Miembro Consejo Asesor de la Fundación Juan José López-Ibor. Miembro del Comité Asesor de Ética de Eulen Servicios Sociosanitarios. Presidenta de D.O.C.E Discapacitados otros Ciegos de España @asociaciondoce www.asociaciondoce.com Autora del Libro Fotografía social, Editorial Anaya.

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