Inicio / NOTICIAS / Cultura / El realismo crítico de Renger-Patzsch

El realismo crítico de Renger-Patzsch

Una gran exposición de fotografías del creador de la Nueva Objetividad se puede ver en Madrid

En 1923 el historiador de arte Gustav F. Hartlaub fundó un movimiento fotográfico que adoptó el nombre de Nueva Objetividad (Neue Sachlichkeit), tomado del título de una exposición celebrada en la ciudad de Mannhein.

Renger-Patzsc-camino

Renger-Patzsc-pescadora

La Nueva Objetividad ya existía como movimiento artístico desde 1919, con representantes como el pintor Otto Dix (una de sus obras más conocidas es el retrato del fotógrafo Hugo Erfurth con su perro), y sus representantes proponían una ruptura con la estética dominante del expresionismo postulando un realismo basado en la crítica social, principios recogidos en el ideario de la corriente fotográfica paralela.

Para los fotógrafos de la Nueva Objetividad el valor artístico de una fotografía residía en su realismo, en su capacidad de captar la realidad tal cual era. Junto al realismo, la fotografía habría de reflejar también la problemática contemporánea.

Frente al pictorialismo y a la fotografía artística, la Nueva Objetividad promovía un regreso a la fotografía naturalista, nítida y precisa, sin ninguna manipulación. Se alejaban de los cánones del pictorialismo incorporando temas novedosos y ofreciendo angulaciones que respondían a la perspectiva vertical que la sociedad moderna incorporaba a través de elementos como grúas y rascacielos.

La Nueva Objetividad influyó notablemente en la fotografía soviética del periodo de entre las dos guerras mundiales, que destacaba las formas geométricas de los elementos de la industria, y también en la obra de fotógrafos norteamericanos como Alfred Stieglitz y Paul Strand. En 1961 cobró un nuevo impulso gracias a los maestros de la Escuela de Düsseldorf Bernd y Hilla Becher, quienes catalogaron edificios industriales en categorías: altos hornos, naves, depósitos de agua, etcétera. Aún hoy su influencia se deja notar en fotógrafos como los alemanes Daniel & Geo Fuchs o la española Concha Pérez.

Entre los fotógrafos destacados de esta corriente, apoyada por Bertolt Brecht, estaban Werner Mantz, Karl Blossfeldt, August Sander, Alfred Ehrhardt y Aenne Biermann. Pero el más influyente y el más creativo de todos ellos fue Albert Renger-Patzsch.

Renger-Patzsc-pueblo-rural

La obra de un fotógrafo visionario

El alemán Albert Renger-Patzsch (1897-1966), considerado como el ideólogo de la estética de la Nueva Objetividad, creía que la función de la fotografía era la de documentar la realidad, para lo que había que situar el objeto de la fotografía en el centro del encuadre.

Hijo de un músico de Dresde aficionado a la fotografía artística, Renger-Patzsch dedicó toda su vida a la fotografía tras abandonar los estudios de Química en la Universidad Técnica de esa ciudad. Antes de iniciarse en los principios de la Nueva Objetividad practicó el paisajismo y la fotografía de elementos de la naturaleza, como hojas y árboles. De estilo purista (no le gustaban los trucos que practicaban los fotógrafos de la generación de su padre), sus imágenes se reunieron en “El mundo es maravilloso” (Die Welt ist schön, 1928), uno de los libros más importantes de la historia de la fotografía, biblia de la Nueva Objetividad, en el que reunió una colección de imágenes de objetos industriales producidos en serie. Gracias a esta obra fue considerado como el fotógrafo alemán más importante de la década de 1920.

Las fotografías de Renger-Patzsch destacan por su sobriedad y realismo, sin apenas presencia de seres humanos y animales, con la intención de que alcanzasen una identidad estética y conceptual propia, al margen de las vanguardias y el arte: “Dejemos el arte para los artistas”, decía. Sin embargo, no hay duda de que sus fotografías son también artísticas.

La exposición

Renger-Patzsc-plantas-arbolLa exposición se divide en seis series que ordenan en orden cronológico las temáticas de la producción fotográfica de Renger-Patzsch. Arranca con su obra inicial, de principios de 1920, con las fotografías de plantas y flores que hacía para las publicaciones de la editora Folkwang/Auriga de Ernst Fuhrmann, como “El mundo de las plantas”. En ellas están ya la voluntad de claridad y objetividad, para lo que hace tomas muy cercanas y detallistas, con fondos neutros, demostrando el potencial de la fotografía para representar la naturaleza.

Al final de la década Renger-Patzsch publica tres libros que resumen el paso de la naturaleza a la industrialización. El primero, con imágenes de las islas del mar de Frisia, al norte de Alemania, incluye temas muy variados: paisajes, retratos, interiores, arquitectura, actividades cotidianas… mostrando las relaciones entre los habitantes y la naturaleza. Es la otra cara de la industrialización, a la que va a dedicar los otros dos libros: “Lübeck” y “Hamburg”, donde se propone sacar el mayor partido a la objetividad y al realismo que ofrece la fotografía. Alternando los planos generales y los de detalle, en estos dos libros Renger-Patzsch muestra los impactos de la industrialización y la implantación de una nueva arquitectura en los antiguos paisajes naturales.

Su eclecticismo fotográfico se muestra en las obras de su libro “El mundo es maravilloso”, una obra de referencia en la que se contienen los principios de la Nueva Objetividad y su evolución desde el mundo de la naturaleza, las personas y los paisajes hasta la huella de la mano del hombre: la arquitectura, las máquinas, los espacios industriales. De este modo explica la intersección de la naturaleza y la tecnología en un momento decisivo de la historia europea del siglo XX.

En 1929 Renger-Patzsch se trasladó a Essen para retratar la industria y la arquitectura de la cuenca del Ruhr. También aquí refleja los contrastes entre el campo y la ciudad y la ocupación de los paisajes y los terrenos agrícolas por las fábricas, los trenes y la nueva arquitectura. En años posteriores realizó encargos de arquitectos y de industrias en los que conjugó aspectos estructurales y formales con la realidad funcional de los complejos industriales. En esta etapa realiza fotografías muy detallistas de objetos, con el fin de que cada cosa tenga su propio significado estético

Durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno nacionalsocialista lo destituyó de su cargo de profesor de la Folkwangschule de Essen y tuvo que trasladarse con su familia a la zona rural de Wamel, después de que una gran parte de sus archivos del museo Folkwang fueran destruidos por los bombardeos aliados. Después de la guerra se dedicó a la edición de grandes libros de fotografía como Über Bäume und Gestein, y al final de su vida volvió a los orígenes retomando los temas de sus fotografías iniciales de naturalezas y paisajes.

  • TÍTULO. Albert Renger-Patzsch. La perspectiva de las cosas
  • LUGAR. Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos, 23
  • FECHAS. Hasta el 10:09:2017

Sobre Francisco R. Pastoriza

Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

Ver también

Una comunidad de 35 familias indígenas del pueblo nahñú, originarias del central estado de Querataro, levantaron un campamento ante el viejo inmueble que ocupaban en el centro de Ciudad de México y que quedó muy dañado por el terremoto del 19 de septiembre. En la imagen, la tienda que sirve de cocina y comedor colectivo. Crédito: Emilio Godoy/IPS

Terremoto sacude doblemente a minorías marginadas de México

La indígena ñañhú Maricela Fernández muestra los daños que el terremoto del día 19 infringió …