#KuToo: contra de la obligación de llevar tacones altos en el trabajo

La denuncia de una japonesa en Twitter se ha transformado en una palabra clave internacional, una petición en línea e incluso un debate parlamentario en Japón acerca de la discriminación que muchas mujeres padecen en su lugar de trabajo, donde se les fuerza a un «sufrimiento» de más obligándoles a llevar tacones altos, como cuenta Nevin Thompson en el digital Global Voices.

Sachiko Ishikawa
Sachiko Ishikawa

En 2018, Yumi Ishikawa, también conocida como Sachiko Ishikawa, exmodelo y actriz convertida ahora en escritora, trabajaba a tiempo parcial en una funeraria y se dio cuenta de que si pudiera, como su colega masculino, trabajar con zapatos planos se sentiría mucho más cómoda, y su trabajo saldría beneficiado, lo que explicó lo mejor que pudo en un tuit.

Sin embargo, resulta que su patrón puede, como cualquier otro empresario japonés, obligar a sus empleadas a llevar tacones de aguja durante la jornada laboral, pese a que muchas mujeres se quejan de dolores en las piernas y de que algunas han tenido incluso que pasar por el quirófano para reparar problemas causados por el calzado inapropiado.

Aunque la ley japonesa de igualdad de oportunidades en el trabajo prohíbe la discriminación profesional basada en el género, las distintas normativas sectoriales permiten que los empresarios puedan imponer ropa de trabajo diferente para hombres y mujeres.

En enero de 2019, Yumi Ishikawa tuiteó que era injusto que en las condiciones del hotel donde habían seleccionado su curriculum para un puesto figurara la obligación de llevar tacones altos. Su mensaje, que hacía hincapié en las desigualdades entre mujeres y hombres en el trabajo fue inmediatamente difundido y compartido por decenas de miles de internautas.

Animada por la reacción creó una cuenta con la palabra clave #KuToo –una combinación de zapatos (kutsu), sufrimiento (kutsuu) y Metoo- en la que mujeres de todo el mundo han contado sus propias historias en relación con esa obligación de calzar zapatos con tacones de envergadura.

Según Global Voices, en una investigación reciente de la que no da ninguna otra referencia, más del 60 % de las mujeres preguntadas declararon estar obligadas a llevar tacones altos en el trabajo, o en el momento de buscar trabajo.

En febrero de este año 2019, Ishikawa puso en marcha una petición en change.org, pidiendo al Ministerio de Trabajo japonés que impida que los empresarios puedan obligar a sus empleadas a trabajar con taconees altos. El pasado 5 de junio presentó las firmas recogidas al ministro Takumi Nemoto quien, tras reconocer que «los tacones altos no son necesarios en todas las profesiones», añadió que «cada profesión tiene exigencias únicas y la obligación de llevar tacones altos debería quedar reducida a las profesiones en que son necesarios y apropiados para la realización del trabajo».

En una entrevista con el diario digital Huffington Post Japon, Sachiko Ishikawa ha manifestado haberse sentido acosada en las redes a causa de las referencias a su pasado como modelo: «A pesar de que eso ha ocurrido y es espantoso, yo sé que mucha gente comprende la situación, que la petición la han firmado decenas de miles y que eso al menos ha abierto un debate sobre el asunto».

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Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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