Amnistía: las autoridades rusas criminalizan la protesta

Las autoridades rusas están haciendo todo lo posible por malograr cualquier manifestación convocada para conmemorar el segundo aniversario de la protesta celebrada el 6 de mayo de 2012 en la plaza de Bolotnaya; señala Amnistía Internacional.

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La policía dispersa a manifestantes espontáneos frente al tribunal que deliberaba sobre el caso de Bolotnaya en febrero de 2014. © Denis Bochkarev / Amnesty International

En las dos últimas semanas se ha actuado contra medios de comunicación independientes y se han bloqueado sitios web. Las autoridades de Moscú se han negado a autorizar un acto público en la plaza de Bolotnaya o en sus inmediaciones para conmemorar la protesta en la que cientos de manifestantes pacíficos fueron detenidos y varias decenas resultaron heridos.

“Las autoridades rusas están ahogando el derecho a la libertad de expresión y aplastando la libertad de reunión. Su intransigente reacción ante la sucesión de manifestaciones pacíficas celebradas recientemente en Moscú demuestra pone de manifiesto que organizar y participar en protestas se ha convertido en algo muy difícil y peligroso”, ha dicho Dalhuisen, director del Programa de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

“La manifestación del 6 de mayo de 2012 en la plaza de Bolotnaya y los juicios posteriores de quienes participaron en ella se han convertido en símbolos de protesta y represión. La prohibición de reunirse en Bolotnaya para conmemorar el segundo aniversario vuelve a dejar al descubierto la determinación del gobierno de Putin de acabar con la disidencia visible.”

“La gran cantidad de leyes aprobadas en serie por un Parlamento controlado por el Kremlin y aplicadas de manera implacable por policías, fiscales y jueces es un intento indisimulado de erradicar la libertad de expresión y aplastar las protestas. El procesamiento y encarcelamiento de manifestantes pacíficos transmite un mensaje inequívoco: que las autoridades no van a tolerar protestas de ninguna clase.”

En febrero y principios de marzo de este año, más de 640 personas fueron detenidas y acusadas de participar en concentraciones no autorizadas sólo en Moscú, por protestar pacíficamente en el centro de la ciudad y ante la sede judicial donde se estaban pronunciando las sentencias de los acusados del caso Bolotnaya.

En las últimas semanas se han bloqueado varios sitios web independientes por poner al descubierto violaciones de derechos humanos cometidas durante estas protestas. Entre ellos están la revista política en línea Ezhednevnyi Zhurnal (“Boletín Diario”), los sitios web de noticias Grani.ru y Kasparov.ru, y el blog contra la corrupción del activista de la oposición rusa Aleksei Navalny.

“Desde que Putin ha vuelto a ocupar la presidencia, el Kremlin se muestra cada vez más nervioso ante la disidencia y decidido a controlar la opinión pública. La oposición visible, en Internet o en la calle, no tiene cabida en una Rusia que ahora se revela autoritaria y cada vez más nerviosa”, ha dicho John Dalhuisen.

Información complementaria El 6 de mayo de 2012, decenas de miles de personas salieron a las calles de Moscú para protestar por unos resultados electorales muy controvertidos y por el regreso de Vladimir Putin a la presidencia para ejercer su tercer mandato. La actuación de la policía –deficiente y de una dureza provocadora– y la conducta de un reducido grupo de manifestantes violentos dieron lugar a la brutal dispersión de todos los participantes en la concentración, mayoritariamente pacíficos. Se detuvo a cientos de manifestantes, a muchos –si no la mayoría– de manera arbitraria, y decenas de personas resultaron heridas por la acción de la policía, que usó fuerza excesiva con impunidad.

Las autoridades tenían la obligación de proteger el acto y el derecho de las personas concentradas en Bolotnaya a expresar pacíficamente su opinión. En cambio, la policía hizo uso excesivo de la fuerza y muchas personas inocentes fueron procesadas en una farsa de juicio de motivación política y condenadas a prisión.

La reacción de las autoridades ante la protesta de Bolotnaya marcó el comienzo de otra campaña represiva contra la libertad de expresión y reunión en Rusia. Se ha procesado a 28 personas en relación con la protesta de Bolotnaya, calificada de “disturbios multitudinarios” por las autoridades para conseguir que se les impongan las penas máximas. Se aprobó legislación expresamente dirigida contra las organizaciones no gubernamentales y los medios de comunicación en línea que impone más restricciones sobre la celebración de protestas públicas. Desde entonces se ha detenido, encarcelado y multado a cientos de manifestantes pacíficos, se ha forzado el cierre de varias organizaciones de la sociedad civil y se han bloqueado cuatro destacados sitios web independientes de noticias.

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