A un año de las presidenciales, la segunda vuelta de las elecciones municipales confirma las líneas generales señaladas ya en la primera ronda, con pérdidas simbólicas de unos y otros que son pretexto a todas las interpretaciones posibles.

El mapa electoral municipal muestra una Francia políticamente fragmentada y dividida. Todos aquí se autoproclaman ganadores, pero la confusión es total sobre las alianzas posibles, que se establecen siempre en función de una relación de fuerzas local o nacional.
La participación electoral ha sido esta vez del 57 por ciento, cinco puntos inferior a 2014 y superior a 2018 en el momento del covid. Inquietante tan poca participación para una elección que se presenta como el comienzo de la campaña para la decisiva presidencial de 2027.
En estas elecciones en las que la implantación local es importante, clientelismo obliga, hay derrotas y victorias que son simbólicas; pero conviene no extrapolar ya que el comportamiento del electorado no es el mismo en una elección local sujeta a alianzas varias de última hora, que en una presidencial en donde el enfrentamiento es entre dos únicos candidatos al Eliseo, aquellos que lleguen en cabeza en la primera ronda.
El macronismo de En Marcha ya no puede caminar…
Divisiones por doquier entre los partidos políticos
Una conclusión se impone en primer lugar: Al cabo de siete años de poder absoluto el monarca presidente Emmanuel Macron acaba de ser derrotado una vez más. Su partido Rennaisance solo obtiene doscientos alcaldes de un total de 36.000 municipios. Patética y engañosa la declaración de Gabriel Attal, fugaz ex primer ministro de Macron. Los que se anunciaban como última barrera contra la ultraderecha han tendido una alfombra roja al progreso del neofascismo en Francia.
Tanto la derecha tradicional cada vez más hermanada con la xenofobia de la ultra derecha, como la izquierda parlamentaria de LFI Francia insumisa, comunistas, socialistas y ecologistas aparecen divididos en esta elección municipal. Las componendas de último minuto entre la primera y la segunda ronda no han sido siempre concluyentes.
La derecha conserva buen número de sus feudos locales, pero no se impone en las grandes capitales y pierde terreno frente al neofascista RN que se afirma cada vez más como una fuerza política presidenciable a nivel nacional.
El RN frente nacional neofascista «normalizado» por la prensa dominante, sostenido por la millonaria prensa escrita y audiovisual de Bolloré, con la bendición de la organización patronal (Medef), refuerza pues su implantación local, dejando relegado en su naufragio al grupúsculo ultra «Reconquista» de Eric Zemour y Marion Marechal Le Pen, que aparece como un apéndice declaradamente fascista para legitimar la normalización de sus amigos del RN.
La derecha y la organización patronal se han alineado con el RN y declaran como único enemigo a Jean-Luc Melénchon y a los insumisos.
En ese ambiente malsano la izquierda parlamentaria, LFI (Francia insumisa) resiste y progresa en estas elecciones municipales, pese a una campaña de calumnias, intimidaciones y agresiones físicas contra sus candidatos. LFI refuerza su implantación local y hace fracasar la tentativa del PS de proponer una «izquierda» sin los insumisos.
Esta es a mi juicio otra conclusión importante cara a 2027. La tentativa del Partido Socialista de una «izquierda sin LFI», aplaudida por la derecha y destinada a fragilizar la posible candidatura de Jean Luc Melenchon en las presidenciales ha fracasado.
Las últimas elecciones legislativas de 2024 en las que el Partido socialista estuvo a punto de desaparecer dieron el liderazgo de la izquierda a LFI y al programa de la Nueva Unión Popular, aunque muchas han sido las divisiones desde entonces en el seno de LFI.
La posible alternativa de una izquierda de ruptura con las sucesivas políticas neoliberales de la derecha y de los socialistas, ha hecho en estos dos años de Melenchon el blanco de múltiples ataques y calumnias, dado su perfil de presidenciable, mientras que no aparece entre sus adversarios o rivales ningún político que tenga ni diez por ciento de su carisma. Sus valientes posiciones denunciando el genocidio del pueblo palestino han acentuado aún más esa tentativa de denigración.
La cuestión que se plantea es ¿Quién puede representar mejor ese programa de ruptura de la Unión de la izquierda? Lo importante a mi entender es el programa y no solo la persona, y la realidad es que la dirección del PS ha renunciado por ahora al programa de la Nueva Unión popular que aceptó a regañadientes en 2024.
Para impedir el acceso de la extrema derecha neofascista al poder o de esa denominada «unión de las derechas», la izquierda tiene la obligación de unirse, pero sobre la base de un programa, aun de mínimos y no mediante componendas entre dirigentes.
Lo que más me choca o me sorprende de estas elecciones municipales, es la desinformación de la prensa dominante sobre los programas de los candidatos, dando prioridad a la querella entre los partidos y sus lideres.
El debate de ideas es ocultado detrás del ego de una multitud de candidatos a la presidencia. Por cierto, el derechista Eric Cioti ya se declaró anoche candidato para el 2027.
Lamentablemente la constitución de la quinta república (presidencialista y no parlamentaria) permite los plenos poderes del jefe del Estado. Es así que desde hace más de medio siglo los franceses se han acostumbrado a votar por un rey providencial. Paradojas de una democracia que supo cortar la cabeza de la monarquía en sentido propio y figurado.
Si se quiere sanear la democracia francesa habrá que avanzar un día hacia la descentralización o autonomía regional y hacia una Sexta república parlamentaria.
Paris y Marsella, símbolos de la revolución francesa resisten al neofascismo
La alianza del PS, con los ecologistas, el PC y diversas izquierdas sin LFI, logra la victoria en dos capitales históricas. París y Marsella, pero no pasa en Toulouse. La fusión de ultima hora entre LFI y el PS no ha dado siempre los resultados esperados.
El Partido comunista diluido en esa alianza con el PS salva el honor conquistando doscientos municipios y la simbólica ciudad de Nimes frente al RN.
La derecha y el Partido socialista se reparten las grandes ciudades. Los socialistas ganan en París, Marsella, Lille, Nantes, Montpellier… y los ecologistas pierden terreno, aunque ganan en Lyon. La izquierda parlamentaria LFI progresa y obtiene dos municipios de más de cien mil habitantes: Saint Denis, Roubaix, pero también La Courneve, Creil o Vaulx en Velin…
De la misma manera, la anunciada unión de las derechas con el RN, no parece cosa fácil y a la vista de los resultados si nos proyectamos en las presidenciales, el principal beneficiado resulta ser la ultraderecha del Frente Nacional, pues también la derecha está fragmentada, tras la implosión del macronismo, ente político mal identificado[1].
En conclusión: el RN progresa en las ciudades de tamaño medio (Castres, Carcasona, Vierzon…) pero no en las grandes urbes. Su más simbólica victoria es la ciudad de Niza: entre la peste Eric Cioti derecha aliada al RN y el colera Christian Estrosi de la derecha extrema sarkozysta, ganó finalmente la peste. El sudeste de Francia y algunas zonas del noreste reúnen los mejores resultados de esa Francia nostálgica de Petain reivindicada y representada por el partido de Le Pen.
Algunos resultados tan significativos como simbólicos de esta elección municipal:
París salva su honor con la derrota de Rachida Datti (sarkozysta, macronista y oportunista de derechas con varios procesos pendientes) que pese a solicitar el apoyo del RN llega en segunda posición. El ganador es el socialista Emmanuel Gregoire, y la candidata de LFI Sophia Chikirou llega en tercera posición.
En Toulouse, gran decepción, pese a la fusión de LFI con los socialistas, es la derecha que gana al término de una campaña de calumnias y difamación agitando el «miedo a los rojos» y el supuesto «antisemitismo de la unión de la izquierda» repetido por la derecha y por varios dirigentes socialistas negacionistas del genocidio en Palestina. Pero el nuevo alcalde de Toulouse, Jean Louis Moudenc, mal elegido, deberá ejercer con una oposición fuerte y decidida cuyo electorado gritó anoche una vez más: «Siamo tutti antifacisti».
En Marsella, el socialista Benoit Payan, quien había rechazado la fusión con LFI, es elegido con más de 54 por ciento de votos frente al candidato del RN neofascista. El candidato LFI en Marsella había desistido en esta segunda ronda para impedir el paso del RN Frente Nacional. Un resultado que muestra que en caso de peligro el electorado de centro y de izquierdas es capaz de oponerse al Frente Nacional.
Un momento crucial será 2027 para Francia y para Europa, pues más allá de los cálculos partidarios, de los egos y de los dirigentes, lo que se perfila aquí es un evidente duelo entre dos opciones programáticas de sociedad: el neoliberalismo económico y sus nuevos representantes xenófobos y neofascistas, o un programa ecológico y social de ruptura con ese dogma neoliberal en una Europa abierta al mundo. Un programa que deberá defender la unión de la izquierda, la bauticen como la bauticen.
Una nota necrológica para cerrar esta crónica
Este 22 de marzo falleció en Paris el dirigente socialista y ex primer ministro Lionel Jospin, quien se había retirado de la vida política en 2002 tras el fracaso de su política neoliberal en un gobierno de cohabitación, que permitió la llegada de Jean Marie Le Pen a la segunda vuelta de la elección presidencial, frente a Jacques Chirac.
Como recuerda hoy el diario Le Monde, Jospin «no respetó su promesa de impedir las privatizaciones» y durante su gobierno privatizó más empresas públicas que sus dos predecesores de derechas reunidos». Veinte años después desde su retiro político, Jospin apoyó en 2022 la dinámica unitaria creada por la Nueva Unión Popular. Una lección de la Historia que deberían retener los dirigentes del actual Partido Socialista francés.
- Para ilustrar la ultra derechización del macronismo aun en el poder, conviene señalar que el ministerio del interior en sus resultados oficiales calificaba anoche de «extrema izquierda» todas las listas en que figura la izquierda parlamentaria LFI (Francia insumisa). Mediapart lo precisó en el curso de su velada electoral, a medida que comentaban los resultados.



