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Marxismo y la cuestión nacional en España

Santiago Armesilla es autor de una obra que ha levantado una intensa polémica en las redes sociales en los últimos meses. Se trata de El marxismo y la cuestión nacional española. De la polémica no han estado exentos los insultos, como por desgracia suele ocurrir en este país cada vez que la polémica se incendia.

359-diciembre-diciembre-2017El autor, al que el director de El viejo topo entrevista en el número de diciembre, postula un proyecto de España muy alejado del que oficialmente es dominante en el marxismo español. Armesilla habla en el libro de las doce causas históricas que han impedido la resolución, desde el marxismo, de la cuestión nacional. En la interviú se refiere en concreto a dos causas previas, que son la leyenda negra antiespañola y el krausismo. La leyenda negra creó hispanofobia, compartida por buena parte de nuestra izquierda. El krausismo impidió la entrada en España de la filosofía hegeliana, fundamental para conformar un marxismo propio. Otras causas serían el peso del anarquismo como izquierda mayoritaria entre 1868 y 1939, y la hegemonía socialdemócrata posterior. Para Marx y Engels, romper, e incluso federar o confederar la nación política española supondría –según Armesilla- un atraso reaccionario.

Miguel Riera puntualiza en una de las preguntas sobre lo que dirían Lenin o Rosa de Luxemburgo acerca de la aplicación del derecho de autodeterminación en la España de hoy, y Santiago Armesilla es concluyente: no ha lugar. Cataluña no es una nación desde el punto de vista marxista-leninista. Marx, Engels, Lenin y demás serían calificados de fascistas por el izquierdismo indefinido y posmoderno dominante en nuestro país.

Dos artículos muy interesantes abren el número de este mes de la revista. El primero, Catalunya y los estigmas de la Unión Europea, por Eduardo Luque, sostiene que el independentismo catalán no se substancia más que como producto del marketing político, imprescindible para la construcción de un nuevo Estado que la Unión Europea no podía admitir porque abriría la caja de Pandora en el seno de la Unión. El segundo, De la crisis del régimen a la crisis de la representación, se pregunta si estamos ante una nueva transición restauracionista. Joaquin Arriola, el articulista, la ve previsible.

El independentismo marca tendencia en este número de El Topo y Alberto Marco nos ofrece un Argumentario republicano para una reforma constituyente a partir de la escasa comprensión que existe, tanto en el conjunto de la sociedad como en buena parte de sus representantes políticos, sobre conceptos como nación, plurinacionalidad, derecho a decidir, autodeterminación, etc.

Higinio Polo analiza las bravatas del presidente Trump, al que considera un sujeto sumamente peligroso, que no debería ser desdeñado por sus bravuconadas de matón de taberna. De entre todas ellas recuerda el articulista los disparates propalados con relación al calentamiento global: un invento chino –según el presidente USA- para perjudicar a la industria norteamericana. En Oriente, a juicio de Polo, y mirando a China, el dispositivo del Pentágono es abrumador, y Trump acaba de reconocer -mientras escribo estas líneas- a Jerusalén como capital de Israel, con lo que esto puede suponer de agravamiento máximo de una ya inestable situación.

Es muy de destacar la ponencia Democracia y momento populista: de América a Europa, de Carlo Formenti, autor del libro La variante populista. La presentó el autor en la escuela de verano de la universidad de Trieste. El libro, según Pablo Iglesias, reivindica el populismo como instrumento de autodefensa de las clases subalternas. En la ponencia leemos que detrás del populismo se esconde un conjunto articulado y complejo de fenómenos que podríamos definir como la forma que la lucha de clases asume en la época neoliberal. Los dirigentes de los Estados no responden ya ante los ciudadanos, sino que están sometidos al control de la comunidad financiera internacional.

En El viejo de topo de diciembre leemos también una entrevista de Pérez Arnal con el profesor Luis Roca, autor de Ejercicios espirituales para materialistas. El diálogo (im)posible entre Pierre Hadot y Michel Foucault. La obra llena un vacío, incluso académico, sobre las relaciones entre los dos filósofos y abunda en reflexiones de carácter ético con un lenguaje claro.

Sobre Félix Población

Periodista

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