Cristina Naranjo y Almudena González presentan La inégalité

El dúo La Inégalité, formado por la pianista Cristina Naranjo y la flautista Almudena González, ha presentado en Madrid su primer CD titulado A New Perspective, en una animada charla con la presentadora y crítico musical de RNE Radio Clásica María del Ser, que tuvo lugar en La Quinta de Mahler el 27 de junio de 2017.

inegalite-caratula Cristina Naranjo y Almudena González presentan La inégalitéLa Inegalité es un dúo raro dentro del panorama musical, ya que se compone de piano y flauta (no piano y violín como es lo más usual) y toma su nombre tan francés no por casualidad sino por una modalidad interpretativa que hizo furor en el Romanticismo, la época a la que pertenecen los compositores, particularmente franceses, a los que ellas se dedican, de tocar de modo diferente dos notas o dos períodos que estaban escritos iguales sobre la partitura pero que, lejos de sonar igual, suenan con variaciones, he ahí  por qué L’inegalité.

Ellas son entusiastas de ese período que, además, se adapta perfectamente a la flauta mejor que al violín, por lo cual su preferencia por César Franck, Martinu y Brotons, de los que interpretaron piezas a lo largo del acto de presentación, queda más que justificada. En todas ellas se explica al público, antes de la actuación, por qué los sonidos que van a oír van a sonar de esa particular manera, de modo que el resultado final es un concierto lleno de amenidad y al mismo tiempo muy didáctico sin ahogar con ello el deleite de la música.

Ellas quieren cambiar el estilo con que se ha tratado hasta ahora a los clásicos por parte de los intérpretes. Quieren ir a la partitura, sin intermediarios, para extraer de ella lo que su sensibilidad y un estudio profundo puedan conseguir, lejos de modas ni dictaduras de directores estrella o intérpretes divos.

Cuentan cómo antes de este divismo de los artistas -y este reclamar como propia la autoría «genial» de una interpretación, que se inició, como en Literatura, en el siglo XIX-, los intérpretes y directores de orquesta eran artesanos al servicio de la partitura. Con el Romanticismo todo esto cambió, llegó el divismo de los intérpretes, y por eso ellas reivindican ahora esa función ancilar de la interpretación hacia los grandes compositores. Y dentro de ellos, su predilecto es el francés César Franck, a quien un carro atropelló cuando apenas había tocado el éxito después de mucho sufrir incomprendido, lo que recuerda sin duda los casos del arquitecto  Gaudí y el químico  Pierre Curie, a quienes también atropellaron en plena calle porque seguramente iban pensando en sus cosass.

Pero estas dos intérpretes, Cristina Naranjo y Almudena González, andaluza la una, canaria la otra, de apenas 31 y 28 años respectivamente, van mucho más allá en su concepción revolucionaria de la música clásica y de los modos de abrirse un hueco con ella y han conseguido grabar este primer CD financiándolo a través de crowdfunding, con mecenas anónimos que las han apoyado con su dinero. Pero ellas no se cansan y también han conseguido que las respalde la firma de ropa Dolores Promesas cuyos modelos exhiben y promocionan durante sus conciertos.

Otra novedad es la de grabar un videoclip que acompañe al disco en su difusión, promoción y ventas, como hacen ya de manera generalizada los cantantes pop, rock, o los promotores de películas, algo que para ellas resulta imprescindible y -hasta ahora- bastante inusual en la música clásica. Como se ve, tienen muchas ganas de estar en el tablero, muchos planes de futuro y les sobran energías y ansias de poner al día el repertorio clásico para ofrecérselo a sus seguidores.

Nunci de León
Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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