Desde 1994, año en que comencé a escribir sobre temas gramaticales y lingüísticos, he mostrado casos de omisión de tildes, confusión con palabras homófonas, falta de signos de puntuación, mayúsculas innecesarias y errores de concordancia, lo que confirma lo amplia que es la gama de impropiedades, comunes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana.
En muchas ocasiones ha sido necesario volver sobre temas ya tratados, con la finalidad de repasar para que las dudas puedan ser disipadas. Lo agradable es que un incontable grupo de personas ha aprovechado el aporte, lo cual les permite adquirir soltura en eso de redactar bien, enriquecer el vocabulario y hablar de mejor manera; pero incontable también es la cantidad de quienes no dan muestras de querer deshacerse de esos vicios que deterioran y afean el idioma español.
En sus escritos abunda el uso incorrecto de tiempos verbales, no saben usar el verbo en gerundio, ignoran las más elementales reglas de concordancia; pero les encanta «exhibir su prosa«, dado que creen que escriben bien.
No puede escribir bien alguien que no sepa distinguir entre ahí, ay y hay; que no tenga claro lo que son las palabras por la índole de la entonación, que coloque la coma separada de la palabra que limita, que no sepa sustituir la conjunción copulativa «y» para evitar sonidos desagradables; además de que sus escritos estén plagados de errores de ortografía elemental, como sucede con un educador jubilado, del municipio en el que habito, que se autodenomina filósofo, analista internacional y políglota, pues, según él, habla tres idiomas.
Sería interesante saber cómo hizo para obtener esos títulos y distinciones, dado que su ortografía solo es comparable con la de un alumno de quinto grado de primaria en Venezuela. Además, es un plagiario, es decir, suele apoderarse de textos de la autoría de personas que sí saben escribir. ¡Y ni pensar en la calidad de la enseñanza que impartió durante su tiempo de educador activo!
En la lista de situaciones viciadas también hay casos de verbos, de los que muy poco he mostrado en esta ventana de divulgación de temas gramaticales y lingüísticos. Por eso hoy me referiré a cuatro que, en mi opinión, son los más comunes, como aplicar, conllevar, incrementar e iniciar. Trataré de ser lo más explícito posible, con el deseo de que el aporte sea aprovechado de la mejor manera.
El mal uso del verbo aplicar consiste en usarlo como sinónimo de solicitar, por lo que es común leer u oír que «fulano de tal aplicó a una beca para cursar estudios universitarios«, por decir que solicitó. El referido verbo se usa de manera indiscriminada como intransitivo, y por tanto también es frecuente la expresión «esta regla aplica», para decir que tal disposición legal o estatutaria vale o debe ser tomada cuenta. En el ámbito publicitario se dice que «ciertas condiciones aplican». En ambos ejemplos la forma correcta es «se aplican».
El error en Venezuela comenzó a ser frecuente con el Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, toda vez que el formulario de solicitud estaba en inglés, y en ese idioma, solicitar es apply, y el solicitante automáticamente se convertía en applicant.
Aplicar, que es un verbo legítimo en español, que significa, según el DLE (Diccionario de la Lengua Española), «poner algo sobre otra cosa o en contacto de otra cosa; emplear administrar o poner en práctica un conocimiento, medida, o principio, a fin de obtener un determinado efecto en alguien o en algo»; tiene otros significados; pero en este caso lo más importante es que se tenga presente que el apply inglés no es lo que mismo que solicitar en español.
No ha sido posible que muchos de los que redactan con mucha frecuencia, entiendan que aunque son parientes, conllevar y llevar no son sinónimos, pues tienen usos diferentes, y he ahí la complicación.
A conllevar se lo usa como sinónimo de llevar, de conducir o de guiar a; pero esa no es la forma correcta, dado que conllevar significa que una cosa sucede igualmente proporcional con otra, como en el caso de que «el aumento del precio del pasaje conlleva el riesgo de una explosión social« o que «la negativa del gobierno de oír a los gremios, conlleva la posibilidad de un paro nacional».
¡Conllevar, que quede claro, es llevar con, no llevar a.
Desde hace poco tiempo, con el verbo incrementar ha sucedido algo parecido a lo que ocurre con aplicar. Se puede decir se incrementa o incrementa.
Según la RAE, la primera se usa para pasiva refleja (el sujeto recibe la acción); en tanto que incrementa es la tercera persona activa (algo o alguien incrementa otra cosa). Se incrementa (pasiva refleja), se utiliza cuando el sujeto recibe la acción: «El precio se incrementa en diez por ciento». Incrementa (verbo activo), significa que algo implica la acción de aumentar: «La empresa incrementa la producción». Ambas son correctas; pero su uso depende del contexto. Por lo tanto, son incorrectas expresiones «el precio del pasaje extraurbano incrementó en cuarenta por ciento en los días más recientes».
En cuanto a iniciar, lo curioso es que es sinónimo de comenzar; pero no se usan en el mismo contexto. Las cosas no inician solas, hay que iniciarlas; pero sí comienzan. Por tanto, decir que «mañana iniciará la jornada doce de la liga Futve» o que «la campaña electoral inició con actos de masas» no es correcto. Las formas adecuadas son: «Mañana se iniciará la jornada doce de la liga Futve» y «la campaña electoral se inició con actos de masas».


