Las claves de la nueva ley de control horario

Se hace necesario saber lo realmente importante para los trabajadores y las empresas.

En la actualidad el control horario ya no es solamente un trámite y ha pasado a ser una pieza importante de la gestión laboral. Esta nueva ley lo que hace es llevar esta idea un paso más allá. No solamente basta con fichar “como sea”, sino que las compañías tienen que registrar su jornada con precisión de una forma clara y que sea más fácil de ser revisadas.

Control-horario-empresas-©archivopub-900x600 Las claves de la nueva ley de control horario

Qué es lo que cambia de verdad

Una de las novedades de la ley de Control horario es que el registro de las horas exige que sea más fiable. Esto significa que no vale cualquier sistema improvisado ni soluciones que sean poco claras y que puedan modificarse sin dejar rastro. La norma lo que hace es ayudar a que el fichaje sea más objetivo, haya constancia de quién registra, cuándo lo hace y si luego hubo alguna corrección.

Se refuerza también la idea de que el control horario debe abarcar a la totalidad de la plantilla. No es importante el tamaño de la empresa ni el puesto. Estamos ante una obligación que alcanza a la totalidad de trabajadores, independientemente de la categoría o del tipo de trabajo.

El fichaje digital cada vez gana más terreno

Uno de los cambios que más se comentan es la digitalización del registro. Existe una tendencia clara para sustituir los métodos manuales por sistemas electrónicos que dejen en evidencia cada entrada, salida, pausa o ajuste de jornada.

El motivo es sencillo, ya que los registros digitales lo que hacen es reducir los errores, evitando que se hagan manipulaciones y es más fácil hacer la revisión por parte de la compañía, la plantilla o de la Inspección de trabajo. Eso sí, esto no significa que hay que usar solamente una app por el mero hecho de utilizarla.

La herramienta debe tener una gran fiabilidad, ser accesible y que se pueda guardar la información de manera ordenada. El objetivo debe ser que valga tanto para el cumplimiento de la ley como para proporcionar gran seguridad al trabajador y la empresa.

Conservación y acceso a los datos

En la nueva regulación se le da bastante importancia al hecho de conservar los registros. La empresa tiene que guardar información durante el tiempo exigido y que esté disponible cuando se vaya a solicitar. Estamos ante un detalle que no es menor, puesto que en una inspección no vale con decir que los datos existían, se debe poder mostrarlos claramente.

Horas extra y pausas mejor controladas

Es de las partes más sensibles. La nueva ley insiste en que es necesario que quede claro cuando una jornada supere el horario ordinario y cómo se compensa después. Todo esto obliga a un control más fino de la jornada real y de los descansos o compensaciones que se puedan aplicar.

Se presta atención a las pausas. No va solo de marcar la entrada y salía, sino de que se refleje de forma precisa qué tiempo forma parte de la jornada y cuál no.

Estos detalles lo que hacen es reducir los conflictos y ayudar a que la empresa cuente con una visión más clara de la organización del trabajo.

Más presión sobre las empresas

La ley nueva no solamente cambia la forma en la que se registra, también lo que hace es endurecer las consecuencias de no hacerlo bien. Lo que ocurre es que se endurecen las consecuencias de no hacerlo correctamente.

Las sanciones acaban por ganar de peso y se insiste en que la infracción puede acabar afectando individualmente a cada trabajador que esté implicado. Todo ello hace que el incumplimiento sea bastante más caro y complicado de ignorarlo.

En las empresas, el mensaje es muy claro, no es conveniente esperar al último minuto. Se debe adaptar la empresa para evitar sanciones y evita el tener que improvisar cuando la obligación esté ya en marcha.

Qué necesita una empresa para adaptarse

Lo primero que hay que revisar es el sistema actual. Cuando se utiliza el papel, hojas sueltas o métodos de poca consistencia, lo habitual es dar un salto hacia una solución digital. Luego hay que formar a la plantilla, porque los controles horarios solamente funcionan bien cuando todo el mundo entiende cómo se utiliza y el motivo por el qué se usa.

Una oportunidad para ordenar mejor el trabajo

Pese a que pueda verse como una obligación incómoda, la nueva ley puede valer para poner orden. Cuando se cuenta con un registro claro, se evitan los malentendidos, mejora la transparencia y es más sencillo planificar los turnos, descansos y las horas extra.

Si el control horario funciona como es debido, no solamente se cumplen las leyes, también se gana en tranquilidad a nivel interno. Estamos, por lo tanto, ante una nueva etapa más exigente digital y más estricta. Hay que entender las claves y adaptarse con tiempo. Solo así se trabajará mejor, de forma ordenada y con menores riesgos.

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