Tatuajes milenarios

En ocasiones pareciera que no hay nada nuevo bajo el sol.

Acabo de releer El Rey Viejo de Fernando Benítez sobre el asesinato de Venustiano Carranza y las ilegalidades, robos, mentiras y traiciones de los generales y políticos que lo rodeaban y en mucho se parecen a lo que hoy ocurre.

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Tatuaje encontrado en una mujer del pueblo nómada Pazyryk

En fin, pasando al tema que quería tratar esta semana ni siquiera son nuevos los tatuajes.

Ya los tenía el antebrazo derecho de una mujer siberiana de hace más de 2500 años convertida en «momia de hielo».

Y no eran algo pequeño y de color gris ni esos tatuajes espantosos que invaden cuerpos, caras y cabezas de integrantes de las maras salvadoreñas, sino tres leopardos rodeando a un ciervo con cuernos y una criatura femenina mitad león y mitad águila.

La mujer tatuada, tenía alrededor de cincuenta años, pertenecía al pueblo nómada Pazyryk, montaba a caballo y vivía en la estepa entre China y Rusia, y según un artículo de la BBC del pasado 31 de julio, sus tatuajes son imágenes de alta resolución que a un tatuador moderno le resultarían difícil realizar.

De acuerdo con el arqueólogo Gino Caspari, del Instituto Max Planck de Geoantropología y la Universidad de Berna, los escáneres revelaron dibujos «intrincados, nítidos y uniformes» que no podían apreciarse a simple vista y revelan la sofisticación que habían alcanzado.

La mujer de Pazyryk se encontró a finales del siglo diecinueve con otras momias en tumbas de las montañas Altai de Siberia, pero había sido imposible ver sus tatuajes hasta que expertos del Museo del Hermitage de San Petersburgo, escanearon las decoraciones utilizando fotografía digital.

Y revelaron dibujos en su brazo en tono púrpura, siguiendo un patrón de tinta que muestra líneas y puntos, un gallo tatuado en el pulgar y una marca en la piel provocada durante el enterramiento.

Otros cuerpos mostraron escenas de batallas entre animales salvajes, típicas de esta cultura.

«Sentí que estábamos mucho más cerca de ver a la gente detrás del arte y las imágenes cobraron vida», dijo Caspari.

Su equipo trabajó con el tatuador Daniel Riday, quien reproduce antiguas decoraciones en su propio cuerpo, para comprender cómo se hacían.

Y concluyó que la calidad del trabajo difiere entre los dos brazos de la momia, lo que sugería una persona distinta para cada uno de los tatuajes o que mismo tatuador había cometido errores.

«Probablemente fueron cuatro horas y media para la mitad inferior del brazo derecho, y otras cinco horas para la parte superior», dijo Riday, lo que indica que la mujer permaneció sentada todo ese tiempo en el suelo de la estepa, donde el viento sopla incesantemente.

Añadió que el tatuador debió ser alguien con conocimientos de salud y conocedor de los riesgos que se corren al perforar la piel; que los tatuajes probablemente se hicieron con plantillas sobre la piel y pigmentos hechos con hollín o material vegetal quemado.

Y que usó dos herramientas: una aguja con pequeñas puntas múltiples, probablemente de cuerno o hueso de animal y una aguja de una sola punta.

Caspari, quien no tiene tatuajes, afirma que el trabajo arroja luz sobre una práctica muy antigua, que se ha vuelto importante para muchos en todo el mundo.

Y de repente saltó la sorpresa, porque este lunes 11 de mayo 2026, un artículo de Avraham Z. Cooper, profesor asociado de medicina en la Universidad Estatal de Ohio para New York Times Magazine, informó de que, desde hace tiempo, conocemos dos sistemas del cuerpo humano que regulan la circulación de fluidos.

El primero, el sistema linfático que elimina el exceso de líquido de los tejidos, descubierto por un médico italiano en 1622.

El segundo, descubierto seis años después por un médico inglés que describió el sistema cardiovascular; que bombea sangre a través de nuestras arterias, venas y capilares.

Y ahora científicos acaban de informar que, tras examinar en 2021 la piel de personas con tatuajes, descubrieron que las partículas de tinta penetran en el cuerpo más profundamente de lo que se creía y atraviesan la piel hasta la fascia; que es el tejido conectivo que se encuentra debajo.

Este descubrimiento de una vía oculta entre dos capas de tejido, tiene implicaciones de gran alcance para nuestra comprensión del cuerpo humano y nuestra salud, porque existe en todo el cuerpo.

Y permite el paso de fluidos, células y moléculas, antes que reingresen a los sistemas linfático y cardiovascular.

Los investigadores advierten que se necesitará mucha más investigación antes de comprender plenamente las implicaciones de un intersticio interconectado por donde se mueven sustancias beneficiosas, como células sanas y sustancias dañinas, como células metastásicas.

Que podría influir en el tratamiento de la diabetes, la salud intestinal y el cáncer, entre otras enfermedades y podría ayudarnos a comprender otros sistemas biológicos.

Como los de diminutos invertebrados de agua dulce que poseen una especie de intersticio y los de las plantas, capaces de transportar agua y nutrientes fuera de las membranas celulares.

Teresa Gurza
Periodista. Soy mexicana, estudié la carrera de Historia y soy Locutora, Cronista y Comentarista y Licenciada en Periodismo, pero ante todo reportera. Me inicié en televisión en 1970 y fui reportera, conductora y productora de programas noticiosos; reportera de asuntos especiales de los diarios El Día, UnomásUno y La Jornada, y corresponsal en la Unión Soviética, Checoslovaquia y Michoacán. Por razones familiares, mi marido era chileno, viví en Chile más una década. He recibido muchos premios y reconocimientos, entre ellos el Nacional de Periodismo en Reportaje y ahora radico en México y escribo artículos para Periodistas en Español y otros medios.

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