En una noche que mezcló intensidad, talento joven y momentos decisivos en el último suspiro, el equipo All-Star terminó levantando el trofeo tras una final contundente ante el Team Stripes, cerrando así un torneo que, por fin, devolvió emoción real al espectáculo.

Un formato nuevo que cambió el ambiente
La NBA apostó fuerte este año y el cambio se notó desde el primer salto inicial. El clásico partido único dio paso a un formato con tres equipos, USA Stars, USA Stripes y Team World. Todos contra todos en mini partidos de doce minutos, y los dos mejores a la final. Sobre el papel parecía un experimento más; en la cancha fue otra historia.
Tres de los cuatro encuentros se resolvieron en la última acción o estuvieron a punto de hacerlo, lo que habla de un nivel de compromiso que en ediciones recientes había quedado en segundo plano. El público del Intuit Dome, en Los Ángeles, percibió enseguida que aquello no era una simple exhibición.
Edwards y el pulso con Wembanyama
El USA Stars partía con una ligera ventaja en las apuestas NBA, pero Wembanyama arrancó encendido, sumando siete puntos casi sin pestañear, y dejando claro que no había viajado para cumplir expediente. Frente a él, Anthony Edwards asumió el reto con naturalidad, aceleró el ritmo y empezó a castigar desde el perímetro.
El partido se fue a la prórroga tras un triple decisivo de Edwards que forzó el empate a 32. En el tiempo extra, donde el primero que sumara cinco puntos se llevaba el triunfo, la tensión fue máxima hasta que Scottie Barnes clavó el lanzamiento definitivo para el 37-35. Primer golpe de los jóvenes y aviso al resto del torneo.
Más tarde, en el segundo encuentro, el Team Stripes respondió. De’Aaron Fox silenció el pabellón con un triple sobre la bocina que selló el 42-40 ante los Stars. El pase a la final quedaba abierto y la sensación de torneo real crecía con cada posesión cerrada en el límite.
Kawhi irrumpe con una actuación memorable
El tercer partido tuvo aroma de eliminatoria. El Team World necesitaba ganar con margen para meterse en la final y durante varios minutos pareció tenerlo todo bajo control. Sin embargo, justo cuando las apuestas online daban la victoria al Team World, apareció Kawhi Leonard con una actuación descomunal que cambió por completo el panorama.
En apenas doce minutos firmó 31 puntos con una eficacia quirúrgica, encadenando tiros imposibles con una frialdad impresionante.
Una final sin discusión
El Team Stars salió más fresco, más rápido y con las ideas claras. En cuestión de minutos abrió una brecha que ya no se cerraría. La defensa fue agresiva, las transiciones limpias y el acierto exterior terminó por romper cualquier intento de reacción del Team Stripes.
Anthony Edwards volvió a marcar el ritmo, atacando el aro con decisión y encontrando espacios cuando la defensa se cerraba. Tyrese Maxey y Cade Cunningham acompañaron el empuje colectivo, mientras enfrente LeBron, Durant y el propio Kawhi no lograban sostener el pulso después del desgaste previo.
El marcador final, 47-21, reflejó una superioridad evidente. Sin dramatismo, sin suspense en el cierre, pero con la sensación de que el torneo ya había entregado toda su emoción antes. Edwards fue nombrado MVP tras firmar 32 puntos totales a lo largo de la jornada, liderando a su equipo en los momentos clave y asumiendo responsabilidades cuando el partido lo exigía.



