Mi cinefilia remonta a más de medio siglo y soy de esa generación que nos interesaba más la obra de los autores, realizadores o directores, que la fascinación por los actores o actrices, aunque éramos sensibles al glamour de esas bellezas que iluminaban las pantallas en cinemascope y en tecnicolor en tiempos del denominado Star-system. Marilyn Monroe no cabe duda era una de ellas.

En la triste España franquista de mi juventud el cine era más que una terapia, una fuente constante de aprendizaje de las cosas de la vida, y de todo aquello que la censura se esforzaba por ocultar, aunque no siempre lo conseguía.
Mucha gente se había, y se ha, mal acostumbrado a decir «una película de Marilyn» o de tal otra actriz o actor. Yo siempre corrijo y recuerdo que la película es del autor y no del actor o de la actriz. La película es con el actor, pero del autor. Aunque a veces la presencia y el trabajo del interprete o de la interprete puede ser una referencia importante para el espectador, y según los casos decisivo para la calidad de la película.

De tal modo Con faldas y a lo loco (1959) obra maestra de Willy Wilder, es uno de los más relevantes papeles de Marilyn Monroe junto a Jack Lemmon y Tony Curtis. De la misma manera que Vidas rebelde (1961) es una magnifica película de John Huston (guion de Arthur Miller) con la brillante interpretación de Marilyn Monroe, James Dean y Clark Gable entre otros.
Dicho esto, no cabe ninguna duda de que Marilyn marcó su época como icono sexual del Star-System hollywoodense y alimentó con su atractivo la imaginación y la libido de varias generaciones de adolescentes y adultos.
Aunque tampoco fue la única, la lista sería larga de enumerar aquí. Como escribía Terenci Moix en su libro Inmortales de Hollywood en un excelente panegírico o semblanza de Marilyn, «muchas otras divas de la edad de oro de Hollywood han sido olvidadas por el más amplio público., mientras que, pese a los cambios operados en los gustos del público, para millones de personas es simplemente Marilyn. La única».
Las mejores películas de Marilyn son, sin lugar a dudas, las que le ofrecieron grandes cineastas como los ya citados, Wilder y Huston, quienes supieron ver en ella más allá de su atractivo físico el talento de una actriz a menudo mal utilizada solamente como icono sexual.
Pero Marilyn logró demostrar por fin su inteligencia y talento de actriz.
Entre sus mejores películas, las que hizo también con cineastas como George Cukor, Henry Hataway, Joseph Mankiewicz, Fritz Lang, Otto Preminger, Howard Hawks, Joshua Logan, Jean Negulesco… entre otros. Si consultan su prolífica filmografía pueden ver los títulos a los que me refiero.
El encasillamiento de Marilyn Monroe en papeles de sex symbol no fue un caso único sino una política deliberada de los grandes estudios de Hollywood. Como recordaba Kim Novak en un video que pueden ver en la exposición «los productores de Hollywood trataban a las actrices como si fueran un trozo de carne» o un simple objeto del deseo masculino en esa sociedad norteamericana patriarcal, misógina e hipócrita que impuso en 1930 el mojigato y reaccionario código Hays de censura.
Esa apariencia de símbolo sexual y mujer fatal que hizo de ella una estrella, escondía sin embargo la personalidad de una mujer inteligente que se resume bien en la primera sala de la exposición con una frase extraída de «Los hombres las prefieren rubias» de Howard Hawks (1953) «Puedo ser inteligente cuando es importante, pero a la mayor parte de los hombres eso no les gusta». Marilyn fue así una interprete ninguneada al comienzo y una estrella adulada que permitía ganar mucho dinero a la Fox.
Tras la censura «moral» de Hays que acabó con años fastos de libertad de expresión artística en el Hollywood de la década de los veinte, vino después la censura política. Después de la Segunda Guerra Mundial, en la llamada Guerra Fría, la denominada «caza de brujas» dominó la producción hollywoodense en la década de los cincuenta.
A este respecto es interesante observar como el gran Billy Wilder se las arreglaba para pasar a través de las redes de los censores con una comedia tan genial y divertida como «Con faldas y a lo loco», en donde además de la exuberante sexualidad de Marilyn Monroe lograba evocar heterosexualidad, homosexualidad y travestismo.
Alusiones que culminan con aquella frase culta conocida de todos los cinéfilos que acompaña la palabra fin. Cuando Jack Lemmon vestido de mujer le dice al viejo Joe E. Brown que quiere casarse con él: «Pero soy un hombre», a lo que éste responde «Nobody is perfect».


La exposición que presenta la filmoteca francesa en París pasa revista a la vida y la filmografía de Marilyn Monroe, revisitando su leyenda cinematográfica con fotografías, videos y objetos míticos de su vestuario en los rodajes, y otros muchos documentos que ilustran su recorrido como modelo y actriz entre 1946 y 1962. Leyenda inmortalizada en el mundo del arte por Andy Warhol.
El cantautor norteamericano Pete Seeger hizo una magnifica canción, que por cierto he echado de menos en esta exposición, se llamaba «Quien mató a Norma Jean», un hermoso homenaje a la actriz y a la mujer víctima de ese Star-System. Uno de esos escándalos que nunca fueron dilucidados, su relación «adultera» con el presidente Kennedy, fue una de las muchas hipótesis que se barajaron sobre su fallecimiento en aquellos años sesenta, pero el caso fue cerrado como suicidio.
«¿Quién ha matado a Norma Jean?… ¿Quién la ha visto morir?, ¿Quién recuperará su sangre? Se preguntaba Pete Seeger en un texto con numerosas alusiones que vale la pena escuchar y leer detenidamente. He echado de menos, insisto, esa canción en tan exhaustiva exposición.
En su recorrido el espectador penetra en la exposición a través de una cortina retrato de la actriz, para descubrir la obra y la vida de Norma Jean, hija de una familia humilde que trabajaba en una fábrica y que consciente de su belleza y de su fotogenia se transformó en modelo sexi. Trabajó como modelo en revistas eróticas hasta que la Century Fox le ofreció un contrato, haciendo de ella la estrella mundialmente conocida a fines de los años cuarenta.
No faltan tampoco en la exposición los capítulos de su vida sentimental y sus bodas con Joe Di Maggio o Arthur Miller, o sus aventuras amorosas y otras muchas anécdotas de esas que obsesionan a la denominada prensa del corazón, esos tabloides ávidos de escándalos que permiten aumentar las ventas y que nada tienen que ver con el cinematógrafo.
Con una cuidada escenografía se exponen magníficos carteles de míticas películas, multiplicidad de fotografías relacionadas con la actriz, videos con testimonios de actrices como Jane Fonda o Kim Novak a propósito de Marilyn, piezas de su vestuario en películas míticas, o extractos de sus películas más y menos conocidas.
Pero de todo lo que he visto en ese recorrido hay un pequeño pero gran poema fílmico de Pier Paolo Pasolini que ha atraído particularmente mi atención. El poema cinematográfico de Pasolini es un conmovedor obituario u homenaje a esa mujer y actriz víctima del sistema industrial hollywoodense.
Comparto con nuestros lectores ese poema que es el más sublime homenaje que se puede hacer a Norma Jean, esa mujer que utilizó su belleza plástica y su talento para escapar de su condición social trazando su propia y caudalosa existencia. Pienso que ese emocionante testimonio de Pasolini merecía mayor espacio en el marco de tal exposición.
Un pequeño y gran film-poema de Pasolini que resume mejor que nadie de forma conmovedora el drama humano de esa niña Norma Jean transformada en estrella y símbolo sexual: Marilyn Monroe, fallecida trágicamente a la temprana edad de 36 años, según la versión oficial por una sobredosis de barbitúricos. Su nombre era Norma Jean Baker Mortenson.
Dice Pasolini: «Del mundo antiguo y del mundo futuro solo había quedado la belleza…y tú, hermanita pequeña que corrías detrás de tus hermanos mayores, que reías y llorabas con ellos para imitarlos, tú hermanita pequeña llevabas esa belleza a tus espaldas humildemente… y con tu alma de hija de gente humilde no has sabido nunca que la tenías… porque en ese caso no habría sido belleza. El mundo te la enseñó y así se apoderaron de ella…»
Así nos habla Pier Paolo Pasolini del «estúpido mundo antiguo y del feroz mundo futuro, de esa belleza poseída por el mundo presente… de su sonrisa más allá de las puertas de un mundo abandonado a su destino de muerte» (Extractos traducidos del poema en italiano).
- Exposición Marilyn Monroe en la filmoteca francesa, del 8 de abril al 26 de julio. Y una buena sorpresa para nuestros paisanos: los rótulos e indicaciones son trilingües en francés, español e inglés.



