El científico inglés David Frederick Attenborough, pionero en la defensa de los animales y autor de ocho series televisivas sobre la vida en la Tierra, cumplió cien años este 8 de mayo 2026.

Los homenajes para celebrar al naturalista más célebre del mundo, que ha dedicado su vida a comunicar las maravillas de la naturaleza y su fragilidad, llegaron de todas partes.
«Pensaba celebrar en privado, pero muchos de ustedes tenían otros planes» dijo en una grabación de audio publicada por la BBC y retomada por Jonathan Wolfe, autor del artículo del que tomé los datos siguientes, añadiendo que estaba «completamente abrumado» por la cantidad de felicitaciones recibidas.
Los reyes Carlos y Camila encabezaron los homenajes a quien la reina Isabel hizo Caballero en 1985.
El Museo de Historia Natural de Londres, bautizó una avispa en su honor y sumó una más a las cincuenta especies de animales, insectos y plantas que llevan su nombre.
Attenborough nació en Londres en 1926, pasó su juventud en lo que hoy es la Universidad de Leicester donde su padre Frederick Attenborough, era rector.
A finales de la década de 1930, exploraba rocas en la campiña inglesa y al romper una con un martillo, decidió su futuro; porque uno de los pedazos contenía el fósil de un molusco marino de doscientos millones de años.
«Fue ese, uno de los momentos clave de mi vida… Lo he revivido una y otra vez y la emoción aún perdura».
En 1945, se matriculó en el Clare College de la Universidad de Cambridge donde estudió geología y zoología.
Tras graduarse, sirvió dos años en la Marina Real en el norte de Gales.
Trabajó como editor de libros de ciencia para niños; se casó con Jane Elizabeth Ebsworth Oriel, ya fallecida, y se unió a la BBC como productor de televisión; curiosa decisión, porque no tenía televisor.
Dos años después, ayudó a lanzar Zoo Quest; primera serie de historia natural en utilizar imágenes grabadas en exteriores, como el dragón de Komodo.
En 1965, se convirtió en director de BBC Two y supervisó el programa de comedia Monty Python’s Flying Circus y la introducción de la televisión a color.
En 1969 fue ascendido a director de programación de la BBC y renunció pocos años después para dedicarse al cine, «que es lo que disfruto».
Y seguramente ustedes han visto alguna de sus más famosas series.
En 1979 se estrenó Vida en la Tierra, que integran El Planeta Vivo, La Vida Privada de las Plantas y La Vida de las Aves; filmada durante cuatro años en más de cien lugares, explora la evolución de la vida en el planeta desde las primeras células hasta comportamientos entre gorilas de Ruanda y aves del paraíso.
«Mi encuentro con los gorilas pareció durar una eternidad, me sentí como en el paraíso y perdí la noción del tiempo», comentó.
Fue vista por más de quinientos millones de personas en todo el mundo, inaugurando una era de documentales sobre la naturaleza que es uno de los géneros más populares de la actual programación televisiva y poderoso vehículo de divulgación científica.
En Pruebas de la Vida (1990) descubrió que los chimpancés usan herramientas y trabajan juntos para cazar y comer.
El Planeta Azul (2001) primera serie sobre la historia natural de los océanos del mundo, reveló la espectacular variedad de vida submarina y sus misteriosos habitantes.
En Planeta Tierra (2006) grabada en 64 países durante cinco años, celebró la variedad del mundo natural.
Planeta Azul II (2017) contribuyó a concienciar sobre el crimen de arrojar plástico al océano, porque asfixia y envenena a los animales marinos.
Planeta Congelado (2011) se centró en las regiones ártica y antártica para subrayar que el cambio climático afecta toda la Tierra y especialmente a pingüinos, focas y osos que intentan adaptarse a su entorno en constante cambio, con el telón de fondo de glaciares y volcanes.
Y en el último episodio, titulado Sobre hielo fino, apareció en pantalla hablando sobre los efectos del deshielo de los glaciares y aumento de temperaturas en personas y vida silvestre.
Planeta Helado II inició el uso de drones.
Nuestro Planeta (2019) hecha en colaboración con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y trasmitida por Netflix en ocho episodios, fue vista en cien millones de hogares.
Islas Salvajes (2023) filmada en la isla de Skomer, frente a la costa oeste de Gales; fue la primera sobre su país natal y muestra un águila de cola blanca atrapando a un ganso en pleno vuelo; salmones escoceses saltando y sapos engullidos por sanguijuelas de cinco pares de ojos y tres hileras de dientes.
Y en Wild London, de este 2026, filmó el lado salvaje de Londres incluyendo la «enorme emoción» de un encuentro con zorros urbanos.



