El Brent saltó de $81 por barril en el primer trimestre a casi $120 a finales de abril – un aumento del 48% en menos de tres meses. Una interrupción parcial en el Estrecho de Ormuz, ruta por la que transita aproximadamente el 35% del crudo transportado por mar, provocó la mayor disrupción de suministro registrada en la historia reciente.
Mientras los mercados energéticos viven semanas de alta volatilidad, el sector digital sigue su propio ritmo: plataformas de streaming, servicios financieros móviles y aplicaciones de entretenimiento como 1xbet app mantienen una actividad estable y ajena. Lo que viene en el mercado petrolero depende de una variable que ningún modelo puede predecir con certeza: la velocidad con la que se restablezcan los flujos logísticos globales.
Qué dicen las principales instituciones
Las proyecciones divergen según el escenario logístico y de mercado que cada institución asume como base.
| Fuente | Brent promedio 2026 | Pico estimado | Escenario base |
| EIA (STEO abril) | $97/barril | $115 en Q2 | Ormuz se abre gradualmente |
| Banco Mundial (CMO abril) | Precios 50% arriba o inicio de año | Hasta $115 en escenario adverso | Mayor shock energético desde 2022 |
| J.P. Morgan | $60/barril | – | Sin disrupciones prolongadas, fundamentos blandos |
| LiteFinance (consenso analistas) | $111–137 a fin de año | $161 en escenario extremo | Ormuz parcialmente cerrado |
La diferencia entre J.P. Morgan ($60) y LiteFinance ($137) supera el 100%. Esa brecha refleja la incertidumbre radical que domina el mercado: todo depende de si el Estrecho de Ormuz recupera plena operatividad en semanas o en meses.
La mayor reducción de suministro registrada
El Banco Mundial calificó la interrupción como «la mayor reducción de suministro petrolero registrada», con una caída inicial de aproximadamente diez millones de barriles diarios. La EIA estima que los cierres de producción alcanzaron:
- 7,5 millones de barriles/día en marzo;
- 9,1 millones de barriles/día en abril (pico estimado);
- 6,7 millones de barriles/día en mayo (si la situación logística se normaliza).
Seis productores principales se vieron afectados directamente por la disrupción. La EIA asume que la producción cerrada regresará a niveles previos recién a finales de 2026, con un ajuste lento de las rutas comerciales y los flujos de crudo.
El petróleo no se queda en los mercados de futuros – llega al bolsillo del consumidor. La EIA proyecta que la gasolina minorista alcanzará un pico de $4,30 por galón en abril, con un promedio de $3,70 para el año. El diésel es peor: pico de $5,80 por galón en abril y promedio de $4,80 en 2026.
Qué esperar para el segundo semestre
El escenario base de la EIA proyecta un Brent promedio de $115 en el segundo trimestre, bajando gradualmente a $88 en el cuarto trimestre a medida que los flujos por Ormuz se normalizan. Para 2027, el promedio bajaría a $76 – todavía $23 por encima del pronóstico previo a la disrupción.
El escenario adverso del Banco Mundial es más pesimista: si la infraestructura energética tarda en recuperarse y los volúmenes de exportación se restablecen lentamente, el Brent promediaría $115 durante todo 2026. Los precios de commodities en general subirían un 16%, llevando la inflación en economías en desarrollo a 5,1%.
El petróleo en 2026 no responde a una dinámica convencional de oferta y demanda. Es una variable dominada por factores logísticos y de mercado amplios. Hasta que los flujos globales se estabilicen, los modelos de precios basados en fundamentos quedan subordinados a los titulares del día.



