El mundo se derrumba y tú escribes poemas

El nuevo libro de poemas de Juan Cobos Wilkins (Riotinto, Huelva 1957), titulado El mundo se derrumba y tú escribes poemas y editado por la Fundación José Manuel Lara en la colección de Vandalia de poesía, da una respuesta definitiva a algo tan contradictorio aparentemente como su título: ¿Puede el poeta ponerse a escribir versos cuando todo alrededor se derrumba?

El-mundo-se-derrumba-portada El mundo se derrumba y tú escribes poemas
portada de El mundo se derrumba y tú escribes poemas, de Juan Cobos Wilkins

Y la respuesta categórica del poeta es: «Sí, porque lo contrario sería el silencio y el silencio siempre es cómplice»

El libro surge de una gran soledad y de muchas pérdidas. Pérdidas y soledad que, en un momento dado de su biografía, coinciden en lo personal con lo que estaba pasando y sigue pasando en el mundo a partir de la caída de las Torres Gemelas, «cuando un Eolo enloquecido sopló sobre ellas y las derrumbó», hasta nuestros días.

Ello, con la consiguiente sucesión de catástrofes que siguieron a aquélla: la tragedia del volcán Nevado del Ruiz, en Colombia, con la niña Omaira queriendo salir triunfante del agujero mientras la cámara grababa impertérrita como una cobra su hundimiento; los niños y los ancianos abandonados y muertos en la frontera, queriendo huir de sus países en guerra, hasta llegar al niño sirio ahogado en las costas de una isla de Grecia en medio de una brutal crisis que no sólo es económica, hizo que el mundo se le viniera encima al poeta, algo que, como él mismo cuenta, se unió a unas terribles pérdidas en lo personal, empezando por la muerte de su madre.

Algo había pasado en su interior que provocó que todo su entorno se tambaleara y él se viera no al borde del precipicio sino flotando en medio de las ruinas y la desolación más espantosa.

Y no fue el paso del tiempo, no, percibido con más fuerza aún a la muerte de su madre. No es que el tiempo hiciera que de repente él se viera «con menos pelo y más arrugas», no, sino que súbitamente su visión del mundo, tal como lo había concebido hasta entonces, se tambaleara y cayera, bien porque el mundo se derrumbaba de verdad y no quedaban más que escombros (él el primero) flotando en la nada, bien porque su forma de mirarlo había cambiado ya para siempre.

Vio el poeta que su tremenda soledad no podía «llenarse más que consigo misma» y de ahí que la única salida al caos fuera la vuelta a la escritura, a lo que él sabía hacer. Sentarse manos a la obra. Con ello no se planteó nunca traspasar fronteras ni trascender mundos personales o sociales, pero… Y si con ello podía ofrecer algo al mundo, si alguno de sus poemas servían tal vez para que otro u otros al leerlo se sintieran comprendidos y reconfortados en lo suyo, ¿no sería esto lo que completara la labor del poeta y le hiciera adquirir todo su sentido?

Tal es lo que ocurrió al encontrarse Juan Cobos Wilkins siendo de la noche a la mañana un poeta social o casi, cuya voz es requerida para encabezar protestas, por ejemplo, una enorme y multitudinaria contra la contaminación de la desembocadura de los ríos Odiel y Tinto, en Huelva, donde él nació; y ser elevado a una tribuna para, en medio de un gran silencio, hablar en público ante una multitud donde todas las fuerzas sociales, y hasta la iglesia, estaban presentes.

En este sentido, Juan Cobos Wilkins se encontró, también sorpresivamente, con que el músico Arcángel, en su álbum Quijote de sueños, musicaba sus poemas; y que asimismo el pianista Rafael Prado y el grupo flamenco Planeta Jondo han creado un espectáculo a base de los poemas de «El mundo se derrumba y tú escribes poemas», que ahora se acaba de editar.

Juan Cobos Wilkins, licenciado en periodismo, fue el creador y director de la Fundación Juan Ramón Jiménez y también dirigió la Casa-Museo del poeta en Moguer. Desde 1995 se dedica por completo a la literatura. Sus libros anteriores son Pan y cielo, La imaginación pervertida y Biografía impura, entre otros. Dirige la revista de literatura y arte Con Dados de Niebla, y la Colección de poesía Juan Ramón Jiménez y colabora habitualmente en periódicos, radio y televisión.

  • El mundo se derrumba y tú escribes poemas
    Autor: Juan Cobos Wilkins
    ISBN: 978841567370
    Ed. Fundación José Manuel Lara
    Colección Vandalia
    11’90 euros
Nunci de León
Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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