El Ave María…

Está por empezar el mes de mayo y recuerdo cuando las niñas de mi época íbamos a las iglesias a rezar Aves Marías y ofrecer flores a la Virgen, cantando Venid y Vamos todos con flores a María, con flores a porfía que madre nuestra es…

Iglesia-con-flores-a-Maria-©123RF-e1777367002838-900x519 El Ave María…

Me llevaban a ofrecerlas mi abuelita y mi tía Meche, a la Sagrada Familia o a la Votiva, y ya les he contado que pasé parte de mi infancia creyendo que había dos vírgenes María, madre de Jesús y Porfía madre de todos los demás, y que me intrigaba y ofendía que si era la nuestra, no hubiera estatuas o imágenes de ella.

El tiempo vuela y ahora, decenas de décadas después, me entero por un artículo de BBC News Brasil escrito por Edison Veiga desde Bled (Eslovenia) y publicado este pasado 3 abril 2026, que el Ave María era rezada solo por los creyentes analfabetos y se convirtió en la oración católica más popular por su muy sencilla estructura, que facilita aprendérsela de memoria.

Memorizar frases era práctica común entre los religiosos analfabetos de los monasterios, y gradualmente fue ganando aceptación entre aquellos que frecuentaban las iglesias y que, en épocas de liturgia en latín, terminaban sin enterarse del desarrollo de la celebración.

El actual texto fue adoptado oficialmente hace cinco siglos en la época medieval.

Y el investigador Thiago Maerki, estudioso de textos religiosos antiguos y miembro asociado de la Sociedad de Hagiografía de Estados Unidos, explica que forma parte de oraciones compuestas a partir de pasajes bíblicos, lo que era típico de la gente sencilla.

Como todos sabemos, el Ave María relata en su primera parte, dos pasajes del Evangelio y contiene dos saludos.

Forman el primero, las palabras del Ángel Gabriel que, de acuerdo al Evangelio de San Lucas, dirigió a la joven María al comunicarle que sería la madre de Dios.

El segundo, fue el que le dirigió su prima Isabel cuando la visitó para felicitarla porque a su avanzada edad se había embarazado y ésta le respondió «Bendita eres tú entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre».

Hasta ese momento se trataba de un saludo sin petición, y como toda oración la requería, porque etimológicamente oración significa súplica a un santo, las comunidades cristianas crearon poco a poco entre los siglos once y dieciséis, la segunda parte, que está basada en manifestaciones de fe.

Y terminó extendiéndose en Europa, hasta ser reconocida por la jerarquía católica en un documento que firmó el papa Pío V (1504-1572) en 1568.

De acuerdo con Maerki, el testimonio más antiguo de la formulación completa del Ave María fue registrado por el fraile franciscano Antonio da Stroncone (1391-1461), a principios del siglo quince y se incorporó oficialmente en el siglo dieciséis.

La versión más popular fue oficializada por la Iglesia en el Concilio de Trento, que sirvió de respuesta a los movimientos separatistas de la Reforma Protestante.

Y en 1568 se incluyó finalmente en el Breviario Romano publicado por el papa Pío V, quien instituyó el Padre Nuestro y el Ave María como alternativas para quienes no sabían leer.

Su reconocimiento fue una especie de «canonización» de la oración del Ave María, según declaró a BBC News Brasil el teólogo Raylson Araujo, investigador de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP).

A partir de entonces, comenzó a aparecer sistemáticamente en publicaciones autorizadas por la jerarquía católica.

Que para ayudar a los analfabetos a leer los 150 salmos, recomendaba recitar 150 Ave Marías y para evitar errores al contar, creó un rosario que originalmente era de 150 Ave Marías, intercaladas con Padre Nuestros y otras oraciones.

Y poco a poco, se desarrolló el rezo del Rosario; que igual que el Ave María, fue resultado de un proceso eclesiástico.

Se atribuye su creación a fray Domingo de Guzmán (1170-1221), fundador de la orden dominicana, y se extendió gracias a los religiosos de dicha orden, especialmente a Alan de la Roche (1428-1475).

Desde 2002, por institución del entonces papa Juan Pablo II (16 de octubre de 1978-2 de abril de 2005) el Rosario consta de cuatro partes.

Y es actualmente la oración más importante de la Iglesia y su frase final, «ahora y en la hora de nuestra muerte», refuerza la idea de María, como madre intercesora.

Teresa Gurza
Periodista. Soy mexicana, estudié la carrera de Historia y soy Locutora, Cronista y Comentarista y Licenciada en Periodismo, pero ante todo reportera. Me inicié en televisión en 1970 y fui reportera, conductora y productora de programas noticiosos; reportera de asuntos especiales de los diarios El Día, UnomásUno y La Jornada, y corresponsal en la Unión Soviética, Checoslovaquia y Michoacán. Por razones familiares, mi marido era chileno, viví en Chile más una década. He recibido muchos premios y reconocimientos, entre ellos el Nacional de Periodismo en Reportaje y ahora radico en México y escribo artículos para Periodistas en Español y otros medios.

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