Albert Soler pone a caldo el “procés”

Ya en la calle el último número de la revista El viejo topo, presenta como más interesante asunto de su contenido al periodista Albert Soler, habitual columnista del Diari de Girona, quien acaba de publicar un libro en catalán que también tiene traducción al castellano (Estábamos cansados de vivir bien) en el que compendia sus artículos en el citado periódico como martillo satírico y mordaz de secesionistas.
Viejo Topo 386 portada

El autor de la entrevista es el habitual colaborador de El Topo, Salvador López Arnal, travestido en esta ocasión de independentista hiperventilado, que acaso se extienda en exceso en el planteamiento de las cuestiones para hacer notar esa divertida versión.

Para Soler, todo el procés no sólo ha sido solo una gigantesca farsa, sino sobre todo el invento de una clase burguesa y tacaña para salir de su vida aburrida y, sobre todo, cómoda.

El independentismo, según el periodista, se pirra por los españoles que como Cotarelo o Talegón le ríen las gracias, pero lleva muy mal la crítica cuando se recurre al sentido del humor. «A los lacistas -entiende Soler-, además de no importarles la situación de los trabajadores extremeños o andaluces, les importa un pimiento la de los propios catalanes. No sé de dónde han sacado la patraña del «derecho de autodeterminación», pero más les valdría a tantos tontos útiles espabilar en defender otros derechos más tangibles».

Además de esa interviú, la revista publica otras dos: con Pepe Gutiérrez Álvarez, vicepresidente de la Fundación Andreu Nin, editor de Viento Sur y autor del libro Revolucionarias, sobre cuyo contenido y protagonistas versa la charla, y con Blanca Salinas Álvarez, de la Plataforma STOP 5G, quien nos habla de la amenaza del aumento exponencial de la contaminación electromagnética y el consumo de energía.

Un artículo sobre Miguel de Unamuno, firmado por Antonio García Vila, abre el índice del número 386. Higinio Polo sostiene en «Desorden y agonía» que Estados Unidos quiere mantener a la Unión Europea como una entidad subordinada a sus propios objetivos. Eduardo Luque analiza la guerra del opio en Afganistán y Marcos Gutiérrez Sebastián expone la amenaza que se cierne sobre la sanidad pública.

Fernando Zamorano nos recuerda al filósofo Antonio Labriola, introductor del marxismo en Italia: «Los seres humanos se crean subjetivamente a sí mismos al producir el mundo en el que viven».

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