Con traje de papel

Con traje de papel llega la palabra oportuna. No hay apuro, sabe esperar. Si de algo goza quien ha tenido que soportar los rigores del tiempo, es de paciencia.

Eduardo Ruiz: lectura

Las letras que aisladas en la soledad del individualismo carecían de proyecto vital, se regocijan en la celebración colectiva de una frase y se perpetúan en la comunión de una idea labrada entre todas. Se hacen párrafo o verso; integran capítulos o poemas. Abandonan la vida clandestina que llevan en el continente escribano y se legalizan en libros que respiran y andan sueltos por las calles afrontando, impúdicos, el riesgo que brinda la libertad.

Nunca nadie se bañará dos veces en el mismo libro. Rompiendo la norma gramatical, libro es una palabra plural: uno es tantos como lecturas tenga. Uno no es lo que la imprenta ordena. Quien escribe solamente sugiere. Quien tenga vocación autoritaria, mejor búsquese otro oficio: el verbo tiene la costumbre de salir por la culata. Quien quiera ir directo al grano, piénselo dos veces y cuente hasta el número de combinaciones posibles que ofrece su alfabeto antes de tirar la primera letra: metáforas, imágenes, pléyades sonoras, enjambres de todos los tonos idiomáticos siempre colmarán los silos infinitos de la creación.

El gusto de leer es un gen dominante en el ADN de la humanidad; por ello ha trascendido en la historia imponiéndose al olvido recesivo. Hasta en las mejores familias siempre habrá un fulano lector, una mengana escribana. Una hoja manchada con signos escriturales es un fenotipo muy común en el ser humano.

La lectura no debe ser un hábito que se realiza automáticamente siguiendo el peso de la costumbre. Ha de ser opción que, al elegirla conscientemente, conduce a insospechados placeres. Los libros son catapulta y batiscafo; mapa que conduce y brújula que orienta. Y, en el mejor de los casos, siempre será un buen aprendizaje perdernos en ellos.

Había una vez…y otra…y otra. Aún el mismo tema varía cada vez que alguien distinto lo pronuncia. Escrutar con saña lo escrito bajo un nombre y apellido tendrá el divertimento de no encontrar jamás el mismo ser plasmado páginas adentro. La pasión anima el corazón y la razón guía las manos y ojos de quien escribe y de quien lee. El libro es el sigma de los elementos aportados por cada cual.

A ver, pues. Pongámonos en posición de lectura y dejemos que con traje de papel llegue la palabra oportuna.

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Ileana Ruiz (Venezuela). Activista de derechos humanos, investigadora social y periodista. Asesora en resolución de conflictos, educación popular, participación ciudadana y derechos humanos y profesora de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad. Articulista en el semanario venezolano “Todosadentro” del Ministerio de la Cultura desde 2006. Premio Nacional de Periodismo de Opinión, 2013. Entre sus publicaciones: De la indignación a la implicación (2006); Pueblo de agua: Cuentos para la educación en derechos humanos sobre la identidad del pueblo warao (2009); Servicio de policía bajo la mirada ciudadana (2010); La clave del acuerdo. Practiguía para la resolución pacífica de conflictos (2011); Pasos dados poco a poco. Memoria y cuentos del proceso de constitución de los Comités Ciudadanos de Control Policial (2012).

2 Comentarios

  1. La lectura no debe ser un hábito que se realiza automáticamente siguiendo el peso de la costumbre. Ha de ser opción que, al elegirla conscientemente, conduce a insospechados placeres. Los libros son catapulta y batiscafo; mapa que conduce y brújula que orienta. Y, en el mejor de los casos, siempre será un buen aprendizaje perdernos en ellos…….uffffff

    • Este comentario no aporta mucho valor añadido al texto, como pedimos a quien nos siguen. Estaría bien que Inés nos dijera quién es su autor preferido o libro de cabecera para poder calibrar mejor ese ufffff.

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