El círculo cerrado de los Hermanos Musulmanes

La significativa fecha del jueves 11 de marzo ha sido elegida por Galaxia Gutenberg para lanzar la primera edición española de El círculo cerrado de los Hermanos Musulmanes (PVP 23,90€), importante libro del Dr. Lorenzo Vidino, director del Programa sobre Extremismo de la Universidad George Washington, en el que este investigador italoamericano prosigue la investigación iniciada en su Tesis Doctoral, hace casi dos decenios, y del que su traductor Moisés Ramírez tuvo la cortesía de enviarme un ejemplar la semana pasada.

La novedad crucial respecto de aquella Tesis, que Vidino publicaría como libro en 2010 bajo el título The New Muslim Brotherhood in the West son los testimonios de exmilitantes de la Hermandad Musulmana que vertebran la última entrega del experto por antonomasia en las ramificaciones de esta organización en Occidente. Como le explicó al autor, con más sinceridad que adulación, en 2014 un alto funcionario británico cuando a aquél se le ocurrió preguntarle por el motivo de que el Gobierno británico lo hubiese contratado para contribuir a su valoración oficial de la Hermandad Musulmana:

—Si necesitamos un experto en la Hermandad egipcia, hay por lo menos cuarenta; ¿expertos en la Hermandad jordana?: habrá una docena larga; en la siria, una docena escasa; pero ¿en la Hermandad en Occidente? Que yo sepa, tú eres el único.

Esta unicidad coloca al autor de El círculo cerrado… en interlocución privilegiada con los disidentes de la Organización a poniente, que a su vez tiran de la manta como es debido. Así, por ejemplo, Mohamed Louizi, cinco años activo en las redes de la Hermandad en el área de Lila (Francia): «Sumamente respetado por sus superiores por su inteligencia y su notable capacidad movilizadora, que habían permitido al entorno de la Hermandad penetrar en el sistema universitario, en 2006 abandonó abruptamente el Grupo. Tras un paréntesis de apartamiento de la vida pública, desde 2015 se ha convertido en uno de los críticos más públicos y acerados de la Hermandad en Francia y en toda Europa, ha escrito varios libros sobre su experiencia y aparece a menudo en los medios».

Como el resto de la dirty dozen de descarriados exhermanos que se avinieron a hablar con franqueza de su experiencia con un agradecido Vidino, Louizi desgrana con terminología que asombra por su minuciosidad hasta qué punto el engaño —práctica sancionada por el Corán cuando el engañado es un infiel— es una de las principales tácticas de los Hermanos para promover el tamkín, su agenda oculta. A tal fin, han desarrollado una amplia variedad de argucias retóricas de simulación para esconder sus verdaderas intenciones, incluidas las siguientes: taqiya, una alambicada «técnica de doble discurso y disimulo de las verdaderas creencias, opiniones e intenciones»; mudara, una «forma artificiosa de cortesía destinada a imponer los propios puntos de vista de manera progresiva, a ráfagas»; mudahana, «ocultar las convicciones de uno para ganarse la confianza de un entorno hostil»; y ta’rid, «camuflar la verdad sin llegar a mentir, pero de tal manera que el interlocutor entienda lo contrario de la verdad». De manera similar, engañosa y oportunista, siempre según Mohamed Louizi, funciona el juego de los Hermanos con las alianzas políticas:

Han entendido muy bien el juego político basado en alianzas oportunistas. Lo ejecutan con más o menos éxito. Una vela a la izquierda, otra al centro y otra a la derecha. Por Palestina, se manifiestan junto a la extrema izquierda. Por el llamado velo islámico, se manifiestan con los salafistas y los «equidistantes». En contra del «matrimonio igual para todos», se asocian con la derecha, o incluso con la extrema derecha. Para las Elecciones municipales, no siguen una línea política determinada: ora a la izquierda, ora a la derecha. Todo es cuestión del color del partido que mejor sirva a sus proyectos islamistas.

Cabe añadir que, más que desempeñar un papel visible en la vida política, los Hermanos aspiran a perpetuarse como poder fáctico. Como explica el autor en su interesantísimo prólogo a la edición española:

Esta estrategia de infiltración gradual mediante una progresiva influencia en la sociedad española, la exponían sin tapujos los miembros de la Hermandad en España, en una sincera entrevista concedida al diario ABC en 1980, unos tiempos en que consideraban, no sin cierta ingenuidad, poder compartir su cosmovisión con toda franqueza y sin recibir ese tipo de atención negativa a que se han acostumbrado en el mundo posterior al 11 de septiembre [de 2001]: «Nosotros buscamos el Estado que construyó nuestro profeta Mahoma […] Si partimos de que para nosotros lo bueno es un Estado islámico, está claro que deseamos en España ese tipo de Estado […] Ahora somos una minoría y muy poco podemos hacer. Nos limitamos a observar y a mejorar nuestras condiciones legales y jurídicas. Una vez que logremos esto, podremos participar más activamente en la vida social y política del país».

Lo más interesante de la entrevista es que el entrevistado que tan desinhibidamente nos participa de sus planes de instaurar el Estado islámico en España no es otro que Riay Tatary Bakry, sin duda el rostro más reconocible del Islam en España hasta su fallecimiento por covid-19 en abril de 2020; un hombre que ha suscrito acuerdos con el Estado español en relación con diversos temas que atañen a la comunidad musulmana española, y cuya moderación pregonaban innumerables altos cargos españoles. Pues en 1980, hablando con franqueza, Tatary se sentía libre de expresar los objetivos a largo plazo del movimiento con el que simpatizaba: los Hermanos Musulmanes.

Como Vidino le cuenta también en ABC, ocho lustros después, a F.J. Calero en una entrevista reciente, España representa un caso único, porque apenas hay debate sobre el islamismo no violento, cuya influencia es de índole cultural. Por ejemplo, en palabras de Alejo Schapire, otro que saca libro por estas fechas, «ha creado este concepto bastardo de islamofobia, que sirve para impedir la crítica de una religión en particular» y que, según no menos de dos académicos de la Universidad de Grenoble es una categoría problemática porque rehabilita la blasfemia como delito. «No todos los árabes son musulmanes, hay musulmanes que han dejado de serlo y pegar una etiqueta de musulmán a una persona, como si una creencia religiosa fuese su ADN, es una forma de racismo», sentencia Schapire.

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PhD, Doctora C.C. Información - Periodista - Editora Adjunta de Periodistas en Español - Directora Adjunta de Aquí Madrid - Máster en Dirección Comercial y Marketing - Exdirectora del diario Qué Dicen - Divulgadora Científica - Profesora Universitaria C.C. de la Información - Fotógrafo - Comprometida con la Discapacidad y la Dependencia. Secretaria General del Consejo Español para la Discapacidad y Dependencia CEDDD.org Presidenta y Fundadora de D.O.C.E. (Discapacitados Otros Ciegos de España) (Baja Visión y enfermedades congénitas que causan Ceguera Legal) asociaciondoce.com - Miembro Consejo Asesor de la Fundación Juan José López-Ibor -fundacionlopezibor.es/quienes-somos/consejo-asesor - Miembro del Comité Asesor de Ética Asistencial Eulen Servicios Sociosanitarios - sociosanitarios.eulen.com/quienes-somos/comite-etica-asistencial - Miembro de The International Media Conferences on Human Rights (United Nations, Switzerland) - Libros: Coautora del libro El Cerebro Religioso junto a la Profesora María Inés López-Ibor. Editorial El País Colección Neurociencia y Psicología https://colecciones.elpais.com/literatura/62-neurociencia-psicologia.html / Autora del Libro Fotografía Social.- Editorial Anaya / Consultora de Comunicación Médica. www.consultoriadecomunicacion.com Actualmente escribo La makila de avellano (poemario) y una novela titulada La Sopa Boba. Contacto Periodistas en Español: [email protected]

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