El héroe instantáneo

Manuel María Meseguer

Urgen los héroes. Conforme se frivoliza la actualidad, los medios de comunicación precisan con mayor urgencia personajes singulares que vendan sus noticias, las impulsen o las apoyen, y no son ya pocos los presuntos héroes que se dan codazos para aparecer en las primeras ediciones de los diarios y en las noticias televisuales a sabiendas de que de ese pedestal ya no les apeará nadie, incluso si se confirmara su impostura. Si acaso, podría hacerlo la historia, pero es sabido que nadie lee más allá de cinco líneas de un periódico ni retiene un titular media hora después de haberlo leído. Es la lucha por el cuarto de hora que Andy Warhol elevó a categoría cuando aseguró, rodeado de su hermosa tribu, que “a lo largo de su vida, por muy miserable que esta sea, todo el mundo tiene derecho a sus quince minutos de gloria”.

Charles Ramsey, Cleveland
Charles Ramsey, Cleveland

Semanas después del aterrador caso de las tres secuestradas de Cleveland, posiblemente el peor relato periodístico de los últimos años, en el que los detalles van apareciendo sin ilación alguna, sin la coherencia que habitualmente le ha proporcionado el crimen al gran periodismo, el héroe sigue siendo Charles Ramsey, quien por su facilidad en expresarse en inglés acaparó los micrófonos de la Fox y contó el rescate en el que no participó. En la imagen de la agencia AP, Ramsey relata lo sucedido. Sus dientes desiguales, manchados de alguna sustancia rojiza, parecían el resultado de una inexistente refriega. De nada le serviría al dominicano Ángel Cordero reivindicar para sí la heroicidad del rescate: su relato en español, expresado en una barriada de mayoría hispana, no pudo competir con el barroco relato inglés de Ramsey ante un micrófono “wasp” (blanco, anglosajón y protestante), así que éste se levantó con el santo y la limosna, bendecido por las redes sociales y por el mal llamado periodismo ciudadano. Lo instantáneo venció a la verdad.

Es en el asentamiento de este presunto periodismo y en su necesidad de denuncia instantánea vía Twiter, Facebook o Linkedin, sin cautela alguna, donde puede anunciarse el final del periodismo clásico, el que se empeña en buscar la respuesta a todas y cada una de las preguntas previa a la difusión de una información sólida y con aspiraciones de veracidad (qué, quién, cómo, cuándo, cómo y por qué), el que se abstiene de lanzarla hasta que todos los cabos están bien atados y verificados.

Tertulianos estentóreos de televisión, muchos de ellos tan alejados del hecho cultural como los bosquimanos del círculo polar ártico; periodistas poco formados por ausencia de mentores, previamente expulsados a base de ERE y demás argucias laborales, y aspirantes a “popes” del periodismo ciudadano están generando tal ambiente “periodístico” que las encuestas sitúan a la profesión en un nivel cercano al bono basura. Lo instantáneo está desplazando la importancia del periodismo en la sociedad a base de convertir en insustancial lo que no sea objeto de escándalo y en fundamental la simple anécdota, la pura filfa.

La voracidad de los medios y el griterío circundante terminarán generando héroes de cuarto de hora cada diez minutos para complacencia de políticos y gestores financieros que verán alejado de sí el punto de mira del enfado ciudadano. La progresiva banalización de la actualidad se revelará tan insufrible que volveremos al TBO y a las novelas de quiosco en busca de autenticidad. Porque para héroes, los de Corín Tellado, los de Silver Kane (querido Paco) o los de Marcial Lafuente Estefanía, que con sus seis pies de estatura, sus ojos acerados, sus caderas escurridas y sus cananas cruzadas en la cintura podían matar al maleante hasta dos veces en la misma novela con un certero disparo en el entrecejo.

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2 Comentarios

  1. Hola.
    Por saturación no he seguido mucho este caso. Es tanto lo que se dice y tanto lo que se omite en noticias y comentarios vertiginosos por ser los primeros, que termino no entendiendo. Lo peor es que aquellos que logran “su cuarto de hora”, quedarán pegados ahí porque he visto que todo lo que circula en Internet se eterniza; tanto lo cierto, como lo erróneo o lo falso.
    Hay algunos, también, a los que “ningunean”, decimos en Chile. Los asesinan “mediáticamente” ignorándolos a propósito.
    Lo diferente es la velocidad e instantaneidad del fenómeno, pero es lo mismo desde siglos. Cuando uno revisa los hechos destacados de la historia, se encuentra con lo mismo, personajes “inflados” y otros invisibles que hicieron tanto o mucho más pero que no tenían tanto impacto “mediático” o eran más apagados o menos histriónicos, entonces no impresionaban a los cronistas y escritores. Influye la industria cultural también.
    *Colón descubrió el Nuevo Mundo, pero en el nombre, América, todos los laureles fueron para Américo Vespucio.
    *Ercilla en su “La Araucana” se desquitó de García Hurtado, y prácticamente lo ignoró en su clásico poema épico.
    * Por el cine y cientos de libros, uno cree que prácticamente EE.UU. ganó la Segunda Guerra Mundial por si solo y que, luego de Alemania, aportó “más sangre” que nadie. Pero, en realidad, los soviéticos (civiles y soldados) fueron los que más lucharon y/o murieron. Y…Hitler en su holocausto, tuvo respaldo en los fuertes prejuicios que, por religión, existían de antes hacia los judíos.
    Para ejemplificar es suficiente.

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