El tren del Periodismo

La existencia humana es un viaje lleno de hitos y de eventos más o menos importantes que hemos de tratar de optimizar desde la experiencia y la mejor de las intenciones. En el caso de la Comunicación, y, más concretamente, del Periodismo, como oficio que es con una extraordinaria carga de servicio público, sin duda hemos de procurar conservar las raíces más profundas, generosas y ricas de apoyo de la sociedad en aras de mantener y/o recuperar, si fuera el caso, las cotas de credibilidad con las que hemos de movernos día tras día.

Cualquier ocasión es buena para alentar a los compañeros en el ejercicio de una profesión que, como refería el maestro colombiano Gabriel García Márquez, es “la más hermosa del mundo”. Lo es, claro que sí, a pesar de la complejidad de un universo que gira demasiado deprisa y que se entretiene en el “corto-plazo” para buscar soluciones que seguro que han de mirar más allá, esto es, a un futuro tan señero como necesitado por todos/as.

Los problemas de la profesión son conocidos, pero no por ello debemos dejar de enumerarlos: precariedad laboral, bajos salarios, intrusismo, reducciones de plantillas, crisis económica, necesidades formativas, falta de tiempo en algunas ocasiones para hacer la labor bien, etc.

No son excusas: son explicaciones de lo que sucede, que nos han de motivar para ir buscando sendas que nos conjuguen a todos, a empresarios, a directivos, a administraciones públicas, a los profesionales, a las entidades que los representan, etc. en el afán y en el deseo de ir mejorando lo que hacemos y cómo lo realizamos.

También es preciso que incidamos en puntos como el siguiente: los informes sobre la situación periodística que han hecho, entre otros, el profesor Pedro Farias para la Asociación de la Prensa de Madrid nos resaltan que nada ha hecho tanto daño a la profesión como la mala prensa del corazón, esto es, ésa que no consulta fuentes y que conculca conscientemente derechos fundamentales de las personas como son el derecho a la dignidad y al decoro en la imagen, por poner unos ejemplos. Frente a ello debemos hablar y decir que todas las prácticas comunicativas no son periodísticas.

La solución, sin duda, está en la concordia, en esa unión que hace la fuerza, en esas puestas en común que nos subrayan que los foros han de ser los ejes sobre los que construyamos las salidas y posibles soluciones a los problemas que hay planteados. Juntos podemos. Seguro. En esto hemos de predicar con esfuerzo, con voluntad y utilizando nuestro instrumento básico: la comunicación misma. No es posible que no hagamos del diálogo la base de nuestro futuro, que pasa por poner sobre la mesa esos puntos intermedios (la autorregulación es uno de ellos) con los que podemos ir corrigiendo esa visibilidad deteriorada de la profesión. Recordemos que, cuando preguntamos a la ciudadanía, este oficio no suele salir bien parado en la ponderación.

No debemos tener prisa, mas tampoco debemos demorarnos a la hora de asumir el desafío de afrontar los problemas profesionales. Como dijo Francisco de Sales, “lo que se hace con precipitación nunca se hace bien; obrar siempre con tranquilidad y calma”. Ése puede ser el consejo, la recomendación que nos hemos de dar entre todos, pero, en paralelo, nos hemos de impulsar a salir de esta coyuntura. La crisis actual no deja de ser una puesta en cuestión de la situación conocida hasta ahora. Seguro que, en esos vaivenes, hallamos el tren para partir hacia otra realidad mucho mejor. Claro que para ello hemos de apuntar una cierta valentía en los temas enunciados y en otros igualmente cruciales. Ese periplo al que aludimos está lleno de hermosura y de buen hacer. No faltemos a la cita. Hay mucho en juego.

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Soy Doctor en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Complutense de Madrid, donde también me licencié en esta especialidad. Tengo el Doctorado en Pedagogía por la Universidad de Murcia. Poseo seis másteres sobre comunicación, Producción, Literatura, Pedagogía, Antropología y Publicidad. He sido Decano del Colegio de Periodistas de Murcia y Presidente de la Asociación de la Prensa de Murcia. Pertenezco a la Academia de Televisión. Imparto clases en la Universidad de Murcia, y colaboro con varias universidades hispanoamericanas. Dirijo el Grupo de Investigación, de calado universitario, "La Víctima en los Medios" (Presido su Foro Internacional). He escrito o colaborado en numerosos libros y pertenezco a la Asociación de Escritores Murcianos, AERMU, donde he sido Vicepresidente. Actualmente soy el Delegado Territorial de la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) en Murcia.

4 Comentarios

  1. Le ha salido un comentario muy blanco y suave, pero….No habla del pesebrismo de muchos periodistas actuales. No habla de que «QUIEN CONTROLA EL MEDIO CONTROLA EL MENSAJE» no comenta como va ha ser crítico alguien contra quien le da de comer.
    En fin ha escrito un discurso para un acto protocolario y politicamemte correcto.
    Salut

    • Querido amigo:

      Nuestra profesión necesita de mucha reconciliación para un recomienzo constructivo. Creo que hay muchas actuaciones silenciosas buenas que potenciar. Dejo temas espinosos, que los hay, que deben solventarse, para instituciones y entidades que deben animarnos a construir entre todos y a mejorar incluso en los territorios que expones.

      Un saludo: Juan T.

  2. Valioso análisis para tener conciencia de que en el periodismo «no por mucho madrugar amanece más temprano» y que hay que tener cuidado en «pasar los puentes antes de llegar a ellos».
    Para mis decisiones personales me gusta aplicar un dicho de la investigación criminalística: «Hagámoslo lento porque tenemos prisa».

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