Continúa enero 2026 con tragedias climáticas y situaciones políticas que protagoniza el mamarracho que pretende organizar una mesa de paz, al mismo tiempo que guerrea y ofende al mundo.

Sería bueno que para bajarle sus actitudes de matón, alguien le informara de que la historia de la humanidad no se inició con él.
Y que él y todos los humanos a los que parece odiar, venimos del Homo sapiens que vivió hace más de trescientos mil años.
Un artículo del portal History Facts indica que las investigaciones genéticas, responden cada día a más preguntas sobre nuestra ascendencia y las respuestas abren nuevas interrogantes.
En los últimos 150 años se han identificado algunas especies humanas que vivieron hace millones de años:
El Homo erectus, descubierto en 1890; el Homo habilis, en 1960; el Homo rudolfensis, en 1986; los denisovanos en 2008 y otras especies de humanos antiguos.
Se sabe que se apareaban entre ellas, que tienen como ancestro común al Homo heidelbergensis que llegó de África al actual Israel, hace más de 700.000 años y que nuestro origen es africano.
Pero no hay acuerdo sobre cuándo y cómo se dispersaron por la Tierra y desde qué lugar específico.
La teoría más aceptada dice que los heidelbergensis salieron masivamente de África hace unos 60.000 años y migraciones más pequeñas lo hicieron mucho antes.
Que quienes se desplazaron a Asia evolucionaron a denisovanos, los que llegaron a Europa a neandertales y aquellos que permanecieron en África, a Homo sapiens.
Y que pese a los millones de años transcurridos y a que estas especies se extinguieron, sus características perduran en nuestro ADN.
Los no africanos tenemos entre un uno y un cuatro por ciento de neandertales y quienes tienen ascendencia del sudeste asiático y las islas del Pacífico, hasta un cinco por ciento de denisovanos.
Y este viernes 23 de enero una nota de Margarita Rodríguez para la BBC informa que el Hombre de Neandertal, que vivió durante 400.000 años, se extinguió hace 40.000 y con quien un tiempo compartimos el planeta, nos dejó en herencia rasgos físicos como la nariz y el tamaño y forma de los dientes, que aportaron ventajas evolutivas que ayudaron a nuestra sobrevivencia.
Y ahora, alrededor de seis mil voluntarios de México, Chile, Perú, Colombia y Brasil, se sumaron al proyecto CANDELA patrocinado por Consorcio para el Análisis de la Diversidad y Evolución de Latinoamérica, para ser analizados por genetistas que buscan en ellos, huellas de los neandertales.
Se les tomaron muestras para obtener su ADN con el genotipo o información que se hereda de los padres y fenotipos como color de cabello, ojos y piel, perímetro de la cabeza, cintura, peso y altura.
Y en base a esos datos los científicos concluyeron que todos los humanos tenemos el mismo ADN y el racismo no se justifica bajo ningún concepto.
Otras investigaciones han aportado nuevos datos sobre nuestro pasado.
La practicada en 2008 en una tumba paleolítica de hace 14.000 años en lo que hoy es Alemania, encontró restos de dos humanos y dos perros.
Y comprobaron que se hicieron amigos hace miles de años analizando los restos del cachorrito, muerto a los seis meses de edad por moquillo del que se contagió a los tres, lo que permite deducir que si vivió tantos meses enfermo, fue porque alguien lo cuidó.
Construcciones encontradas en 2011 en las Tierras Altas de Escocia, revelan que los humanos que vivieron durante el Mesolítico o Edad de Piedra Media, -periodo de transición de 10.000 a 5.000 años a.C entre el Paleolítico y el Neolítico, que marcó el fin de la última glaciación que causó cambios climáticos y un estilo de vida seminómada- eran afectos a viajar por placer y no solo de caza.
Pocos miles de años después, habitantes del Periodo Neolítico o Edad de la Piedra Nueva que dio inició al sedentarismo, agricultura y domesticación de animales, empezaron a crear poblados.

Hace unos 9000 años en Çatalhöyük, Turquía, levantaron casas de adobe unas sobre otras, como nuestros actuales edificios de departamentos, hasta de dieciséis niveles.
Entre los bloques de edificios había sitios especiales para la basura y cada casa tenía espacios para hacer lumbre, un horno y plataformas que probablemente se utilizaban para dormir.
En esas ciudades verticales no había calles y la gente se desplazaba y entraba a sus casas por los tejados y los muertos se enterraban.
Hace más de 60.000 años los humanos creaban arte abstracto, que puede hoy admirarse en cuevas rupestres españolas.
Pocos miles de años más tarde, pintaban ya formas; como en la pintura de un búfalo que está siendo cazado por criaturas mitad humanas y mitad animales, encontrada en la isla indonesia de Sulawesi; (Célebes) y en una pintura de Borneo que representa un banteng, animal que aún existe.
Y ya alrededor de 3500 años a.C. durante la Edad del Cobre, situada entre la de Piedra y de Bronce, usaban cordones semejantes a los actuales para atarse los zapatos como lo hacía el dueño de uno de cuero para el pie derecho, que encontraron los arqueólogos que en 2008 trabajaban en un complejo de cuevas en Armenia.
Lo que significa que los humanos usaban calzado parecido a nuestros tenis, antes de construir las pirámides, 2.700 a.C. o de inventar la escritura, 3.300 a.C.



