Migrar, refugio, asilo

Un nuevo fenómeno migratorio ha ocurrido en Guatemala, ahora, en tiempos de paz, con cambio parcial de actores y de lugar de destino; esta vez no se fueron por las montañas y selvas para llegar a nuestro vecino México, que los acogió y contribuyó a su retorno colectivo y organizado, después de haberlos ubicado en campamentos en tres estados fronterizos, y, aunque en ese contingente también iban numerosos pequeños, se fueron huyendo con sus padres, madres o familiares; esta vez ¡se fueron solos!, y más lejos. Persisten muchas de las causas que generaron la guerra y están agravadas por otras.

Se terminó el conflicto, pero se nos encimaron problemas que, aunque fueron abordados durante la negociación, no se atendieron ni se dio cumplimiento a lo pactado después de la firma de los acuerdos de paz. Siguen latentes, solo esperando el chispazo para la segura explosión.

 

Menores, inmigrantes ilegales, hacinados en un centro de internamiento en Texas
Menores, inmigrantes ilegales, hacinados en un centro de internamiento en Texas

Estamos en un verdadero atolladero, rodeados de criminales, con la situación estructural caótica, brutalmente desigual; con delincuentes dedicados a la narcoactividad, comprometiendo a la población ante la ausencia del Estado.

Ya la noticia dio la vuelta al mundo. Se sabe que es una nueva crisis humanitaria, que los pequeños se fueron, llegaron y tendrán que regresar. Ya lo advirtieron una y otra vez las autoridades de ese país a donde van en busca de sus padres y de “una vida mejor”. El trayecto conlleva riesgos espeluznantes. ¡Tal será la desesperación por lograr la unificación familiar que se deciden por el peligro! Cada quién acogido a su fe para que proteja a quienes tanto se ama.

Las alarmas internacionales se activaron. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha pedido al presidente de Estados Unidos que vele por la protección de esos migrantes que han sido detenidos por la patrulla fronteriza, que está desconcertada por ese nuevo flujo migratorio que deben frenar. Organizaciones de derechos humanos han denunciado que los infantes han sufrido diferentes abusos: condiciones inapropiadas e insalubres, falta de mantas, ropa, alimentos y colchones limpios.

Se sabe que hay más de cien denuncias contra el Departamento de Seguridad Nacional por abusos físicos, verbales y sexuales contra los niños y niñas por parte de los agentes destinados a su resguardo. El país del norte está preocupado. No quiere que este fenómeno se acreciente. Le urge que se frene la llegada de pequeños(as) a su territorio.

El vicepresidente Biden lo dijo muy claro: los países expulsores de sus pequeños ciudadanos tienen que tomar acciones para retenerlos en sus territorios, pues si traspasan la frontera, ¡los devolverán!, expresó amenazante. De paso ofreció recursos míseros financieros para seguridad y educación, para incentivar los programas que deben impulsarse con ese propósito.

Es indispensable garantizar el cumplimiento de los derechos de los niños y de las niñas, quienes, además, como ha dicho el relator de los derechos de los migrantes de la CIDH, Felipe González, están haciendo efectivos derechos humanos fundamentales, como lo son el de migrar, de buscar y recibir asilo, y reclamar el principio de no devolución.

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Fallece en enero de 2018. Abogada, notaria, periodista. Presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG). Analista en temas de libertad de emisión de pensamiento y de prensa. Coordinadora del Observatorio de los Periodistas y Directora de la agencia Cerigua. Consultora de Agencias del Sistema de Naciones Unidas, de entidades de investigación y de Organismos no Gubernamentales. Miembra de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Genero y onsultora en temas de género.

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