Óscar Olmeda ilumina «El Zoo de cristal». Del color del ámbar

Luis de Luis[1]

“No sé si soy Tom Wingfield o si soy yo”… con estas, o parecidas palabras, advierte (se advierte) Óscar Olmeda a los espectadores y, tal vez, a sí mismo de la enorme implicación emocional que encierra su versión de “El zoo de cristal”; el clásico de Tennessee Williams que, producido por Martes Teatro, se representa en la sala Estudio 2 de Manuel Galiana en Madrid.

Tanta es su complejidad, tanta es su profundidad que hay muchas maneras de abordar esta enorme obra que –nada más y nada menos– trata de la nobleza, el anhelo y el fracaso (o no) que late, que alimenta, que espolea eso tan escurridizo e inaprensible que se viene a llamar la condición humana.

Este «Zoo de cristal» Olmeda hace honor a la propuesta de su autor resaltando su carácter de “obra de recuerdos” y, por tanto, narra la función, entrando y saliendo de ella, de una forma tan traicionera y veraz como lo es la sustancia de la que se fabrica la memoria.

Así, la dramaturgia tiene lugar empapada en un caldo de luces ambarinas que iluminan un apartamento  abarrotado de momentos donde Tom Wingfield revivirá su juventud en el hogar familiar que abandonó tiempo atrás (aunque solo físicamente) para, en palabras de Neil Young, “quemarse antes de oxidarse».

Y en ese refugio es donde se amparan (o tal vez esconden) su madre Amanda una tozuda, invasiva y poderosa mujer (tan incapaz de rendirse como maniatada por su pasado de grandeza) que Ángeles Porras dibuja al milímetro en toda su grandeza y desánimo y su hermana Laura, a la que María Cobertera concede una contenida fragilidad y una conmovedora timidez, que sirven de armadura frente al mundo.

Jorge San José, en el papel de un exaltado, inocente y desbordado Tom joven, las rodea, incita sin conseguir sacarlas del callejón sin salida en el que se han enredado; como tampoco lo conseguirá  Rubén Riera, un exaltado y vibrante Jim, la visita que procede del mundo de fuera, tan lejano como hostil.

Martes Teatro se ha puesto al servicio de este enorme clásico para hacer que resplandezca y luzca en toda su compleja belleza, conmoviendo y anonadando al espectador en cuyas manos, como bien recuerda Óscar Olmeda al cerrar la función, queda.

It´s better to burn out

That it is to rust

Neil Young

Mama take this badge off from me

I can´t use it anymore

Bob Dylan

 

Ficha artística 

REPARTO:

Ángeles Porras: Amanda Wingfield

Jorge San José: Tom Joven

Óscar Olmeda: Tom Mayor

María Cobertera: Laura

Rubén Riera: Jim

DIRECCIÓN: Óscar Olmeda

ESCENOGRAFÍA:  NUT [Arte + Escenografía]

VESTUARIO:  Martes Teatro

ILUMINACIÓN/SONIDO:  Adrián Ortega

PRODUCCIÓN:  Martes Teatro

 

  1. Luis de Luis es crítico teatral

 

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