Presidenciales francesas 2017: Hamon favorito contra Valls en el PS

Los  finalistas de esta primera ronda de las primarias del Partido Socialista y allegados (que los grandes medios informativos se obstinan en denominar erróneamente primaria de la izquierda) han sido Benoit Hamon con 36,35 % de votos y Manuel Valls con 31,11 %.  Arnaud Montebourg obtiene 17,52 % de votos y llama a su electorado a votar por Benoit Hamon.

Manuel Valls, Arnaud Montebourg y Benoit Hamon
Manuel Valls, Arnaud Montebourg y Benoit Hamon

La incertidumbre pesa todavía  en la mañana de este lunes  sobre la participación  en esta elección primaria. Teniendo en cuenta que cada elector ha pagado un euro antes de votar, bastaría con contar la recaudación para conocer el numero de votantes. Pero al parecer no se les ha ocurrido la idea.

Según los organizadores la participación ha sido de 1 562 584 votantes sobre un total de 6569 colegios electorales, faltan pues los resultados de un total de 477 colegios para llegar a la cifra de 7136 colegios abiertos al voto. Los organizadores habían anunciado la apertura de 7530 colegios electorales en todo el país, pero las cifras indican que 394 colegios no han sido abiertos al voto.

Redondeando esa cifra podemos afirmar que un millón seiscientas mil personas han votado en esta primera vuelta; es decir, un millón menos que los  2 600 000 electores de la primaria socialista del 2011, y muy por debajo de los cuatro millones que movilizó la derecha en sus elecciones primarias el pasado mes de noviembre. Un fracaso evidente en la movilización de ese electorado de izquierdas decepcionado por el incumplimiento de las promesas del presidente Francois Hollande.

Conviene  subrayar que los electores de Hamon y de Montebourg representan en total 54 % de los sufragios expresados. Desde un punto de vista aritmético y salvo una inesperada sorpresa, en la segunda ronda con el duelo Valls/Hamon, la suerte del ex primer ministro de Hollande suena a crónica de una derrota anunciada. La radical de izquierdas Silvia Pinel, 1,99 %, ha llamado a votar por Valls. Los otros candidatos aun no se han pronunciado.

La falsa legitimidad de las primarias

Hasta aquí los hechos sobre esta primaria socialista, organizada como un casting de “telerealidad”, con debates limitados en el tiempo de palabra y que van dirigidos a crear espectáculo más que a debatir verdaderamente sobre las ideas y los proyectos de sociedad.

La sociedad del espectáculo en la que esta  vieja democracia francesa  intenta sobrevivir, nos acosa a diario con dos espadas de Damocles que van de la dictadura de los sondeos de opinión a la farsa de las primarias de la “derecha” y la “izquierda institucional”. Los comentaristas en la todopoderosa televisión oponen ahora la “legitimidad de los sondeos” a la “legitimidad de las urnas en las primarias de los partidos institucionales”, pero se olvidan decir que ambos carecen de verdadera legitimidad.

La única legitimidad democrática a mi juicio es la que expresarán en las urnas cuarenta millones de electores, y no los deseos de cuatro millones de electores de derechas, de un millón y medio de electores socialistas, o los comentarios de los presentadores estrellas en un show de televisión.

Cabe recordar que la única legitimidad para ser candidato a la elección presidencial en Francia, según el sistema actual en vigor, es haber reunido 500 firmas de padrinos políticos, es decir, diputados, senadores o personalidades electas. Un sistema de hecho contestable, pues son las élites políticas las que deciden quién puede o no ser candidato. Deberían ser más bien las firmas de por lo menos cincuenta mil electores las que otorguen legitimidad a una candidatura.

La ruptura en el PS entre  socialistas y neoliberales

El duelo Hamon –Valls en la segunda ronda el próximo domingo va a cristalizar, si falta hacía, la evidente ruptura que se ha producido en el Partido Socialista Francés durante el mandato de Francois Hollande. Por un lado Hamon representa al ala del Partido que impugnó la acción de Hollande tras la llegada de Valls al gobierno y su deriva derechista con la “ley trabajo” y su “autoritarismo” con el uso del artículo 49,3, que impide el debate parlamentario. Hamon y Montebourg estimaron  con razón que  dimitir del gobierno era la única forma de salvar al Partido Socialista  y sus valores de izquierdas. Una corriente socialista que preconiza, como también Melanchon, el paso a una Sexta República.

Del otro lado, Manuel Valls, ex primer ministro de François Hollande, se presenta como defensor del balance presidencial, como socialdemócrata capaz de gobernar, acusando a su adversario de ser un socialista utópico. El problema de Valls es que ha sido capaz de gobernar, pero con una política de derechas, y que tras mostrar su brutal aplicación del 49,3 y  su política antisindical, pretende ahora convencernos de que va a suprimir dicho articulo de la constitución. La incoherencia de Valls solo ha convencido a un elector de cada tres de los que han participado en la primaria socialista. Finalmente solo un puñado de ese millón y medio.

La poca movilización suscitada por esta elección primaria se explica principalmente, en mi opinión, por la exclusión en ese escrutinio del candidato de izquierdas Jean Luc Melanchon, y de toda una parte del movimiento ecologista. Lo que plantea la cuestión de la legitimidad de esa elección primaria en el marco de una elección presidencial en dos vueltas.

La crisis del bipartidismo

Los politólogos en este país solían explicarnos que la elección presidencial en dos vueltas por sufragio universal, consistía en votar cada cual por el candidato que desea en la primera ronda, y luego votar útil en la segunda vuelta decisiva. Tal era el axioma de esta quinta republica presidencialista, en la que la elección presidencial precede y busca determinar el resultado de la sucesiva elección legislativa: la formación de una mayoría parlamentaria en torno al presidente electo, hombre providencial y monarca supremo.

Pero el funcionamiento bipartidista de esta institución se ha ido deteriorando a medida que otras fuerzas políticas crecen y amenazan la supremacía de los dos grandes partidos institucionales: Conservadores (la antigua UMP ahora se llaman LR los republicanos) y socialistas (que todavía no se llaman demócratas estilo americano, como le hubiera gustado a Valls que considera obsoleto el  apelativo de socialistas).

La implantación  en el mapa político francés de la extrema derecha del Frente Nacional, 17,9 %  de votos en 2012, o el crecimiento del Front de Gauche con mas de 11,1 %  de votos en esa misma elección presidencial, ha puesto de manifiesto el carácter obsoleto del sistema electoral  actual que, negando el escrutinio proporcional, se obstina en ignorar cual es el peso real de cada Partido en la sociedad francesa. La decepción  provocada por esa clase política “profesionalizada”, que defiende sus propios intereses, provoca además una abstención electoral cada vez mayor de la juventud y de los sectores populares, lo que debería  conducir al necesario reconocimiento del voto blanco y de la abstención para legitimar una elección.

Los socialistas han olvidado que  Hollande fue elegido presidente gracias a ese 11 % de votantes de la izquierda no socialista. Una franja  enorme del electorado de izquierdas que se siente hoy traicionada por las promesas no cumplidas. La primaria  del partido socialista  parece haber sido organizada, sobre todo, para intentar salvar del naufragio al propio partido socialista, aun pagando el precio de la división del electorado de izquierdas.

Conviene añadir en este panorama político la irrupción de Emanuel Macron, exministro de Francois Hollande, quien abandonó el gobierno a la deriva y se autoproclamó candidato a la elección presidencial, con posiciones que son profundamente neoliberales en su orientación económica y social. Macron intenta hacer realidad el sueño de Valls: un movimiento “En Marcha” que busca superar el marco de los partidos políticos tradicionales, con una campaña de marketing  político made in USA, y un fuerte apoyo financiero.

Reconstruir una verdadera unión de la izquierda

Paradójicamente Hamon y Montebourg defienden un programa y valores más compatibles con  los de Jean Luc Melanchon que con el derechista Manuel Valls, pero al aceptar la primaria con Valls, aceptan por definición unos y otros su sometimiento al ganador. Ese cálculo político es ajeno sin embargo al electorado de ambos candidatos. En caso de victoria de Hamon, los partidarios de Valls irán a votar más bien  por Macron, de la misma manera los electores de Hamon, si son coherentes preferirán optar por Melanchon y no por Valls. Los cálculos partidistas dan la espalda pues a la realidad del país.

La fractura entre el electorado de izquierdas y de derechas en Francia se sitúa a nivel social, ecológico y europeo, como lo ha subrayado con razón Benoit Hamon anoche, al celebrar su victoria en la primera vuelta.

Hamon como Melanchon se han mostrado sensibles a la lúcida argumentación de Yanis Varoufakis y de su movimiento Diem 25 para sacar a Europa del atolladero en el que se encuentra y que puede conducir a su destrucción.

 

El problema es que para hacer progresar una alianza de izquierdas en Francia entre  la “Francia insumisa” de Melanchon y la izquierda socialista, seria necesaria la ruptura y recomposición del actual Partido Socialista, que tiene en su seno, como lo decía  hasta antes de ayer el primer ministro Manuel Valls: “dos tendencias irreconciliables”.

Las primarias han sido inventadas para resolver en los partidos institucionales la crisis provocada por la ausencia de un candidato carismático e indiscutible a la elección presidencial. Una forma de dar una mayor posibilidad de ganar a un único candidato frente a las querellas partidarias internas y de ocupar durante meses el espacio de la comunicación.  Los medios informativos que nos someten regularmente a la manipulación de los sondeos, oponen ahora esta falsa legitimidad de las primarias.

Y nada más terminar la primera ronda, la televisión nos anuncia ya que, según un sondeo reciente (definición de Sondeo:  foto instantánea de la opinión en un momento dado sobre una muestra mas o menos representativa), en caso de elección presidencial hoy en Francia, Marine Le Pen llegaría en cabeza, seguida de Francois Fillon, en tercera posición Emanuel Macron, en cuarta Jean Luc Melanchon, y en quinta posición el candidato socialista sea el que sea.

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Periodista profesional en Francia desde 1976. He trabajado durante 35 años como periodista (Responsable de edición y critico de cine) en el servicio en castellano de Radio Francia Internacional. Pero también como corresponsal en Paris de diversos diarios y semanarios españoles y critico en Cine Classics (canal plus). Jubilado desde el 2013, escribo ahora en Periodistas en español y en Aquí Madrid. Miembro del Sindicato Francés de la critica de cine y de Fipresci, he cubierto numerosos festivales de cine internacionales, muy especialmente Cannes y San Sebastián. Militante antifranquista en los años sesenta, resido en Francia desde 1974, fecha en que me acordaron el asilo político. Hoy en día tengo la doble nacionalidad hispano francesa.

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