Sovaldi, el fármaco para la Hepatitis C que no llega a los enfermos

Miguel Jara*

La hepatitis C, un virus que portan unas 900.000 personas en España, representa la principal causa de cirrosis y cáncer de hígado y es responsable de la mitad de los 1000 trasplantes hepáticos que practica el sistema sanitario español al año. Una familia de nuevos fármacos están promocionándose como la panacea pese a sus lagunas y además tienen un precio imposible. Mientras, la vida de miles de personas corre riesgo por ello.

sovaldiEl tratamiento de la Hepatitis C con sofosbuvir marca Sovaldi, fabricado por el laboratorio Gilead, es el primero que llega a Europa y cuesta casi 60.000 euros. Médicos y pacientes denuncian que ni siquiera los casos más graves están recibiéndolo. En Estados Unidos al sofosbuvir de Gilead se le conoce como “el fármaco de los 1000 dólares”.

Es lo que cuesta la pastilla diaria que se toma durante al menos tres meses. Medios como Forbes han criticado su coste “abusivo” y el hecho de que Gilead (que no inventó el fármaco, sino que compró el laboratorio que lo creó), cobre en Egipto 900 dólares por un tratamiento que en Estados Unidos cuesta 84.000.

Este es un ejemplo de lo que ocurre cuando la salud de las personas se incorpora al mercado.

También es un nuevo toque de atención a las administraciones púbicas, es necesaria más investigación y desarrollo público de fármacos que sean esenciales para la población.

Sovaldi, de todos modos, no es la panacea, ha de administrarse junto a otros medicamentos como interferón y ribavirina, que son los que se usan ahora y conllevan importantes reacciones adversas, como indica la ficha técnica del producto. Si se producen daños por los otros medicamentos también hay que suspender el tratamiento con Sovaldi (una vez comprado).

Sovaldi, pese a su precio, es un fármaco en observación por las autoridades sanitarias porque se ha aprobado de manera rápida, dada su urgencia y porque faltan por completar algunos ensayos clínicos. En ciertos genotipos del virus de la Hepatitis C los resultados de los estudios hechos por el laboratorio son “muy limitados”, señala la Agencia Europea del Medicamento en el apartado Advertencias y precauciones especiales de empleo de su ficha.

En cuanto a su seguridad, no se ha demostrado que sea más seguro que interferón y ribavirina, que como he citado tienen fuertes efectos secundarios y han de administrarse conjuntamente.

Para conocer su eficacia, durante los ensayos clínicos la respuesta virológica sostenida (RVS) era el criterio principal de valoración para determinar la tasa de curación del virus de la Hepatitis C. Según los resultados presentados por el fabricante, en los que se basan las autoridades sanitarias para recomendar la aprobación del medicamento (o no), los porcentajes de RVS son por lo general (salvo alguna excepción) buenos o muy buenos.

En rigor he de apuntar que desconozco si esa es la manera óptima de comprobar si el fármaco elimina el virus (supongo que sí).

En el primer enlace de este post ofrezco un reportaje laudatorio del fármaco ofrecido por El País. En el puede leerse:

Los nuevos fármacos son la gran esperanza para personas que no respondieron a los tratamientos anteriores. No solo son abrumadoramente efectivos; además apenas tienen efectos secundarios.

Creo que hay que ser más prudentes pues a tenor de lo que cuenta la ficha técnica del producto, que es el “manual de instrucciones oficial”, NO se justificarían ni tan laudatorias palabras (se llega a afirmar que el fármaco “cura”) ni por supuesto su precio:

  • Su eficacia parece notable pero se ha de administrar con los medicamentos que ya se usan para combatir la Hepatitis C durante los últimos lustros.
  • Su seguridad no es mejor que los anteriores y por el uso en conjunto las reacciones adversas son las mismas (comentar que aún no ha habido tiempo de comprobar si Sovaldi ofrece nuevos daños).

El uso del fármaco por tanto se justificaría sólo en los casos más graves, extremos. No hagamos un análisis simplista pues el colectivo de enfermos de Hepatitis C tiene un historial de daños enorme. Recordad el caso de la querella interpuesta por los padres de dos hermanos hemofílicos fallecidos por la contaminación de su sangre con el virus de la Hepatitis C.

En la década de los años ochenta y hasta mediados de los noventa, al menos 1600 personas murieron al ser infectadas por el virus de la hepatitis C tras utilizar hemoderivados fabricados con plasma sanguíneo contaminado. En este caso las autoridades sanitarias ocultaron el asunto.

No puedo terminar esta nota sin unas líneas de advertencia sobre la actitud de Gilead, una compañía experta en marketing del miedo y en vender medicamentos a personas sanas.

Leed Medicamento Truvada: el nuevo “condón” para prevenir el Sida entre personas sanas o Gilead, Truvada y SIDA. Inducir a error sin mentir.

Roche adquirió la patente de su fármaco antiviral Tamiflu a la empresa Gilead cuyo famoso accionista era Donald Rumfseld, ministro de Defensa estadounidense que, como el gobierno de EEUU, no dudó en utilizar el marketing del miedo para vender este producto.

Los responsables de la sanidad española eligieron adquirir este medicamento en vez de uno mucho más barato y eficaz, la amantadina, lo que sin duda supuso un gran negocio para la firma.

Luego se ha comprobado que el fármaco de Gilead ha resultado ineficaz y peligroso: La mayor estafa sanitaria de la historia.

* Miguel Jara es socio del Bufete Almodóvar & Jara especializado en daños provocados por medicamentos e intervenciones sanitarias, industria farmacéutica y salud ambiental

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