Tefteri. El libro de las cuentas pendientes, o lo que el mundo debe a Grecia

Hay pueblos que tienen melancolía en el alma y en la historia. El destino de los griegos es pisar el mismo suelo que un tiempo fue cuna de la civilización y hoy es el agujero negro de Europa. Material ideal para cantores musicales y poetas que se traduce en el espíritu subversivo del rebetiko, el arquetipo de las músicas populares. (Michele Lauro, Panorama)

portada-tefteriEl tefteri -o quizá la tefteri, – es “la libreta de cuentas que se utilizaba en las tiendas de comestibles de Salónica. El librito negro del charcutero, donde registraba el debe y el haber. Y las cuentas pendientes. Una copia para él y otra para ti”, explica el cantautor italiano Vinicio Capossela, autor de un emocionante viaje literario titulado justamente Tefteri. El libro de las cuentas pendientes, editado en España por Minúscula, donde se habla de un país “rescatado” al borde del colapso y sobre todo de la hermandad entre una gente que comparte una pena: “Vivo una vida de mierda y el rebetiko habla de mi”.

El rebetiko es una música nacida “de una catástrofe, de una gran crisis y de una colosal migración que lleva dentro el cromosoma de la rebelión y de la revolución individual”, en palabras del autor, que ha encontrado rebetis (músicos y cantantes de rebetiko), orgullosos intérpretes de esa música tabernaria que comenzó en los años 1930 –como el tango, idénticos orígenes, inspiración siempre nocturna y temática parecida- en la Plaka ateniense lo mismo que en los bares clandestinos de El Pireo, o en los mercados de Salónica y los cafés al aire libre de Creta. Grecia “tierra de música, de viajes y héroes, es también la tierra del rebetiko”, en torno al cual se dan cita una galería de personajes, lugares, músicos, paisajes y tabernas fascinantes, que salpican las páginas de este diario de viaje, en el que el autor va recogiendo palabras, rumores, definiciones de cosas insospechadas, poemas y música.

Vinicio Capossela, cantautor italiano nacido en la Alemania de la emigración de loa años 1960, recorrió los caminos de Grecia justamente en el momento del crac financiero, encontrando lo que queda de los legendarios rebetes en las tabernas de sus pueblos. En el libro nos habla de una Grecia que sufre, un país al borde del desastre, rehén permanente de la Troika europea, que redescubre el rebetiko “como música de la crisis”, de la ausencia, una música nacida de la rabia y la nostalgia. “Etimológicamente, crisis deriva del griego krino, separar, discriminar, dividir”.

Pero ocurre que, a veces, de lo negativo, de la división, de la “crisis”, nace algo bueno; en este caso el rebetiko que se canta en coro pero se baila en solitario, música nacida de una separación, la del pueblo greco-turco que desde 1922 se encuentra sin raíces, extranjero en su patria; música nacida de una catástrofe, Katastrofìs, como todavía hoy llaman los griegos la guerra de 1922, la destrucción de Smirna y el éxodo de millón y medio de prófugos griegos de Asia Menor, como consecuencia del Tratado de Lausanne, que llevaron con ellos una música amasada en barrios suburbanos que cambiaron la fisonomía social del París del Mediterráneo Oriental, como era conocida Atenas en los años 1920, gracias a la política de “occidentalización del joven estado.

“El rebetiko pertenece a todos, es música de los desorientados de todas las regiones”. Separación que puede referirse también a la actual Grecia, de quien Europa parece separarse cada vez más.

Musicalmente viene de Oriente, del café amán e del canto bizantino que, “como antítesis a la polifonía y a la complejidad armónica de la iglesia de Roma, perfeccionó la monotonía hasta llegar a monumentales tesoros de variedad rítmica e intensidad expresiva (…) Esta música vive todavía y acompaña la existencia de quien va a reanimarse entre las estrofas de sus canciones, conocidas y compartidas. Es la banda sonora de los acontecimientos de una nación”

El autor había dedicado anteriormente dos trabajos discográficos al mundo griego: Marinai, Profeti e Balene (Marineros, Profetas y Ballenas, 2011) y Rebetiko Gymnastas (2012). Tefteri. El libro de las cuentas pendientes Vinicio Capossela Minúscula editorial. Narrativa de viaje, Barcelona 2014 ISBN: 978-84-941457-6-6

192 páginas, 16€

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Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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