Ucrania: sin perspectivas de tregua en el horizonte

La ola de calor derrota a la guerra de Ucrania en los titulares. Paradójicamente, tampoco esta situación parece provocar análisis mayores sobre el cambio climático. En lo que se refiere a Ucrania, en general la información mediática mayoritaria se limita a reiterar el ángulo de reportajes anteriores. Resumo la situación en diez puntos que parecen verosímiles en este momento.

  1. No hay movimientos diplomáticos que sugieran una tregua o alto el fuego en un tiempo cercano. Pero se ha confirmado lo que avanzaron hace tres días varios diarios europeos (el italiano La Repubblica, el alemán Tagesspiegel y el francés Le Monde): el canciller alemán Olaf Scholz, el jefe del Gobierno italiano, Mario Draghi, y el presidente francés, Emmanuel Macron han viajado a Kiev. No será únicamente para reconfortar el ánimo de los ucranianos y de su presidente Volodymir Zelensky. Si leemos con atención, veremos que el mensaje es que Ucrania no puede limitarse a seguir pidiendo más y más armamento para resistir mejor. Zelensky tiene que disponerse a volver a la mesa de negociaciones con los rusos.
  • 2. Por el momento, si no es la hora de la diplomacia, la lógica sigue siendo la de la guerra; incluso diríamos de la rutina de la guerra, que está abocada a continuar por ahora. Los combates en Sievierodonetsk repiten el esquema anterior de la planta industrial de Azovstal, en Mariúpol. Más de medio millar de personas se encuentran en la enorme factoría química de Azot, sometida a bombardeo constante. ¿Qué reservas de armas y alimentos tienen quienes resisten y los civiles que se encuentran allí? Es una incógnita. Moscú califica la situación de “resistencia absurda”. El centro parece estar en manos de los rusos, pero se combate en diversos barrios y el alcalde la ciudad, Oleksandr Striouk, ha declarado esta mañana que los combates siguen en las calles de la ciudad. Según él, las tropas ucranianas mantienen vías de comunicación con el resto del territorio bajo control ucraniano, “a pesar de las complicaciones militares” y de la voladura de algunos puentes.
  • 3. Vuelve a hablarse de corredor humanitario. El ministerio de Defensa ruso ha anunciado la apertura de una vía de salida hacia el norte de Sievierodonetsk. De confirmarse, ese corredor humanitario quedaría abierto desde primeras horas del miércoles 15 de junio y durante doce horas.
  • 4. El tira y afloja de los intercambios del gas. Gazprom reduce su suministro hacia Alemania en un 40 por ciento por el gasoducto Nord Stream. Gazprom alega falta de equipamientos debido al bloqueo que lleva a cabo su cliente y la empresa alemana Siemens. Desde el principio del conflicto bélico, Rusia ha tomado la iniciativa en la supresión de sus exportaciones gasísticas hacia Polonia, Bulgaria y Finlandia. También a empresas importadoras de otros países de la Unión Europea.
  • 5. En principio, el Kremlin mantiene entre sus objetivos la conquista de todo el territorio del Donbass, mientras Kiev aspira a alguna forma de bloqueo bélico que le permita presentarlo como alguna forma de victoria. Eso podría llevar a Zelensky a plantearse la negociación desde una posición de debilidad menor. Su objetivo diplomático sería entonces evitar la absorción de buena parte del territorio actualmente ocupado por las tropas rusas. 
  • 6. Las fuerzas rusas avanzan, pero la lentitud de sus avances está confirmada en diversos frentes. En Moscú hace tiempo que se olvidaron del concepto operación especial, asimilable a una especie de blitzkrieg. La guerra tiende a prolongarse. Eso parece claro. ¿Cuánto? ¿Semanas? ¿Meses? Los más pesimistas hablan de años, con los riesgos que eso representa para todo el mundo, especialmente para Europa. En una entrevista reciente, Nicolas Gosset, investigador del Centro de Estudios de Seguridad y Defensa del Instituto Real de la Defensa de Bélgica, lo precisó así: “Podemos imaginar una situación sin guerra, ni paz. Un conflicto permanente que perduraría tanto como llegue a sobrevivir el régimen de Putin”. Un conflicto congelado, como tantos otros en el planeta (Cachemira, Chipre, el Sahara, etcétera).
  • 7. Entre el fracaso o los fracasos de Vladimir Putin debemos considerar el hecho de que no ha habido cambio de régimen en Kiev. Los ucranianos han prolongado su resistencia hasta ahora, por méritos propios y con la ayuda económica, militar y humanitaria de sus aliados occidentales. El sueño de la reintegración de Ucrania en el ámbito de Rusia (o en una confederación o nuevo imperio de Moscú) parece fallido del todo.
  • 8. Los síntomas de contestación interna en Rusia no faltan, pero no parecen mayores. El sistema de Putin ha reforzado su carácter autocrático al viejo estilo zarista y soviético. Alexei Navalny ha sido enviado a una nueva colonia penitenciaria de régimen más severo que no ha sido precisada -por el momento- a sus abogados. El gulag puede revivir para otros.
  • 9. Según los testimonios de familias ucranianas, algunos recibidos de fuente cercana por el firmante de este texto, los parientes rusos de familias de Ucrania parecen obnubilados por la propaganda oficial. Cabe suponer que la censura militar actúa en ambos bandos. Nada sugiere que crean algo distinto a la propaganda oficial y nada anuncia tampoco una hipotética revuelta interna en Moscú. Eso sí, la figura de Putin depende ya absolutamente de lo que suceda finalmente en Ucrania.
  • 10. En el diario Le Monde, Pierre Grasser, investigador y especialista en temas militares de la zona, afirma lo siguiente : «Ucrania reclama cada vez más suministros a sus aliados occidentales. Rusia también afirma que las reservas de armamento de los ucranianos son cada vez más reducidas. Los rusos lo sostienen así para convencer [al mundo] de que el final de la guerra está próximo». En realidad, según el mismo Grasser, tanto Rusia como Ucrania están llegando a una situación «de falta de aliento bélico». Sus cifras de pérdida de material son enormes, aunque las reservas rusas sean muy superiores. La semana pasada, un consejero de la presidencia ucraniana reconoció a la BBC que cada día mueren entre cien y doscientos soldados de su ejército. Medio centenar más resultan heridos. Por su parte, Kiev afirma haber matado en los combates a más de treinta mil rusos. A finales de marzo, Moscú cesó de dar su propia cifra de bajas militares en Ukrania. En todo caso, y con independencia de las cifras de la propaganda, está claro que se cuentan por decenas de miles en ambos casos. Conclusión: la lógica bélica sigue imponiéndose a la paz y a la diplomacia. No se percibe ninguna posibilidad de tregua en el horizonte.

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Periodista. Fue colaborador del diario Hoy (Extremadura, España) en 1975/76. Trabajó en el Departamento Extranjero del Banco Hispano Americano (1972-1980). Hasta 1984, colaboró en varias publicaciones de información general. En Televisión Española (1984-2008), siete años como corresponsal de TVE en Francia. Cubrió la actualidad en diversos países europeos, así como varios conflictos internacionales (Argelia, Albania, Kosovo, India e Irlanda del Norte, sobre todo). En la Federación Internacional de Periodistas ha sido miembro del Presidium del Congreso de la FIP/IFJ (Moscú, 2007); Secretario General Adjunto (Bruselas, 2008-2010); consejero del Comité Director de la Federación Europea de Periodistas FEP/EFJ (2013-2016); y del Comité Ejecutivo de la FIP/IFJ (2010-2013 y 2016-2022). Doce años corresponsal del diario francófono belga "La Libre Belgique".

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