Una jaula de oro, la nueva novela de Camilla Läckberg 

Coincidiendo con la Feria del Libro, Camilla Läckberg, la reina sueca del suspense, ha venido a Madrid para presentar su última novela, Una jaula de oro.

Cubierta Una jaula de oro Camilla Läckberg Se trata, al decir de sus críticos y de ella misma, “de suspense psicológico, sexy y con una protagonista fascinante y ambigua”. Tanto que nunca se había atrevido ella, Camilla Läckberg, a escribir antes unas escenas tan tórridas y ambiguas de sexo, por respeto a su madre. No se atrevía a hacerlas públicas hasta lograr su aprobación.

Por eso, cuando por fin se decidió a enseñárselas a su madre -mediante medroso envío escrito- y recibió de ella -por la misma vía- un escueto “no era para tanto”, se decidió a publicar por fin este libro cuya génesis es, sin embargo, anterior a sus otras novelas. El libro va ya por la tercera edición y encabeza las listas en España y en Europa, pues su presentación en Madrid, en la Embajada de Suecia, no es sino el culmen de una larga gira europea que ha pasado primero por Barcelona.

En efecto, Barcelona es el destino de los enamorados suecos para pasar un fin de semana romántico, tal como se muestra en el capítulo que inicia la historia de Faye, la heroína de Una jaula de oro, si bien más tarde los desengaños harán que las mieles de ese viaje se tornen en hieles.

El argumento de la novela es un amor despechado, algo que ocurre en el estanque dorado de un matrimonio perfecto y que lo trastoca todo. Ese algo repentino hará que todo lo vivido resulte un engaño para Faye, obligada  a despertar de golpe y porrazo de sus sueños de amor para tomar sus propias armas, algunas de las cuales muy masculinas.

En la estela del Me too

Cuando Camilla Läckberg tiene ya avanzado su libro, sucede el fenómeno del Me too, al que la autora sueca asiste perpleja, pues es el mismo fenómeno premonitorio de algunos de sus libros anteriores al paso de la liberación de la mujer, y da que pensar: ¿cómo es posible que esto surja ahora que llevo tanto tiempo trabajando en ello?“

Este empoderamiento de la mujer que muestra su novela corre paralelo al de su propia vida tanto como mujer como escritora y empresaria de sus propias producciones.

Estas son sus palabras al respecto:

“Ninguno de mis libros anteriores ha supuesto un reto para mí tanto como Una jaula de oro, como mujer como escritora. Tenía que empujarme completamente fuera de mi zona de confort y no me había sentido capaz de hacerlo antes. Sin embargo, me he convertido en una mujer más valiente y fuerte con los años, y ahora era el momento de hacerlo.
Espero de verdad que a mis lectores le guste tanto Faye como a mí”.

Para Camilla Läckberg, lo que enorgullece a una mujer es poder comprarse sus propias joyas, pagarse sus propios lujos y no que se los pague otro. Habrá quien piense de diferente manera porque lo contrario también exige su esfuerzo y su dedicación, pero ella piensa así. También es avanzada, y ahí se ve su formación empresarial, cuando afirma que prefiere cinco mil lectores malos que quinientos buenos. No le importa -y esto se lo preguntó la que suscribe- que sus libros circulen más tarde en ediciones baratas, que una vez leídos se puedan revender en librerías de viejo o que se abandonen finalmente en un banco de la calle para que otros los lean. No le importa -y este es el terror de muchos escritores actuales- verse “devaluada” porque a ella le importa sobre todo ser leída.

Con veintitrés millones de ejemplares vendidos (dos de ellos en España) y después de quince años de reconocimientos, Camilla Läckberg acaba de ser nombrada mujer de año en Suecia.

  • Título: Una jaula de oro
  • Traducción: Carmen Montes
  • PVP 20.00 euros
  • 360 páginas

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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