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Adrián Kreda : El piano es como la creación del hombre, es lo máximo

El Conservatorio de Música de Ginebra es uno de los más antiguos de Europa. Fue fundado por el financiero Francois Bartholoni en 1835. Desde entonces acogió a grandes maestros, entre ellos a Franz Liszt, Dinu Lipatti, Bernhard Stavenhagen y Corrado Romano.

Está dividido en dos escuelas : EM, para no profesionales, y la HEM, para los que desean seguir la carrera musical. La Biblioteca alberga alrededor de 50 000 partituras y más de 20 000 libros de musicología. Además, conserva 70 000 documentos entre los cuales se encuentran manuscritos del  siglo XVI al XX, de Berlioz, Britten, Honegger, Rimsky-Korsakov y Stravisnky.

Adriana Bianco: Conservatorio de Música de Ginebra
Adriana Bianco: Conservatorio de Música de Ginebra

El elenco de profesores está compuesto por músicos de todas las partes del mundo y tiene varios centros de actividades, incorporando cursos complementarios de música electroacústica, cultura instrumental y otros; asimismo, atiende la preparación profesional  en cursos intensivos.

Hay varias secciones instrumentales. El decano de Piano es el músico argentino Adrian Kreda, con una exitosa carrera pianística en Argentina que  se completa en Europa. Ha sido premiado en varios concursos, que le valieron becas de perfeccionamiento en la Academia de Música de Cracovia-Polonia y  el diploma de Virtuosite de Piano y de Culture Musicale del Conservatorio de Ginebra. Su carrera docente se armoniza con la de pianista cubriendo giras por Europa, Brasil y Argentina. Además, es solista de la Orquesta de Cámara de Lancy-Geneve y ha grabado varios CDs de música clásica.

Adriana Bianco: Adrián Kreda
Adriana Bianco: Adrián Kreda

Conversamos con Kreda en el Conservatorio, mientras me mostraba las salas  donde se encuentran los bellos pianos de Franz Liszt y  Alberto Ginastera.

Adrian Kreda: Yo nací en Buenos Aires, mi madre es argentina, mi amor es Polonia y Suiza es mi familia. Muy joven comencé a estudiar piano, en el Conservatorio de Música López Buchardo de Argentina. Después, me fui becado a Polonia. Terminé mis estudios en el Conservatorio de Ginebra. Agradezco haber conocido varios países y estar en contacto con culturas y escuelas diversas que enriquecieron mis conocimientos. Doy conciertos desde la edad de 10 años, primero en Argentina, y ahora en Europa, donde continúo con mi carrera pianística.

Adriana Bianco: Es un honor tener un sudamericano como decano de Piano de un Conservatorio tan prestigioso.

AK: Siempre me gustó la enseñanza. Siendo muy joven, en Argentina enseñé y tuve excelentes profesores de pedagogía. Tuve como profesora a la compositora Alicia Terzian, muy vanguardista en los años 80.

Apenas llegué a Ginebra, mientras era estudiante, tuve la posibilidad de enseñar, y luego me presenté a concursos y obtuve el puesto de decano de piano. Tengo a mi cargo 45 maestros y 800 alumnos.

Es un orgullo ser profesor de este conservatorio. El antiguo edificio histórico va a ser renovado muy pronto. Se restaura volviendo a la antigua estructura, se mantendrá la tradición histórica de la gran sala, con su órgano. Pero tendremos más salas, más luz y mejor protección edilicia. Mientras, seguiremos funcionando, ya que tenemos varios lugares, con salones  apropiados; solo el edificio histórico estará en renovación durante dos años.

AB : Hay  cambios en la pedagogía musical, dentro de la visión cultural global?

AK : Por supuesto, la pedagogía musical ha evolucionado mucho, se trata de integrar el arte, la historia, para cultivar a los jóvenes. Luego, los talentos naturales, que siempre son unos pocos, harán la carrera musical de manera profesional. Suiza tiene una larga tradición en pedagogía y enseñanza, se trabaja muy bien, en equipo y con mucha responsabilidad. La música clásica es competitiva y difícil como carrera, hay que tener talento, disciplina y una fuerte vocación. El fuego del amor a la música es tan fuerte que puede superar todos los inconvenientes. Es un ideal que supera todo.  Los músicos de mi generación fuimos muy idealistas, no pensábamos en el dinero, ahora los jóvenes lo calculan pero la fuerza del amor a la música prima sobre lo económico.  La actual, es una época incomparable por el acceso a la información, sobre partituras, datos, documentos. La era de la globalización tiene muchas ventajas, se pueden escuchar distintas versiones, grabaciones diversas, conocer maestros, y acceder a mucha información.

AB : Oriente se ha volcado hacia la música clásica, es sorprendente ese interés proviniendo de una cultura tan distinta.

AK : Los asiáticos están totalmente incluidos en el mundo de la música clásica.  Oriente tiene una visión diferente con respecto a la forma de pensar de Occidente pero, actualmente, hay una influencia mutua.

AB : Qué le diría a un joven que quiere estudiar un instrumento musical, que tiene inclinación musical.

AK : Primero  escuchar mucha música y elegir el instrumento adecuado. Encontrar el instrumento, con el que pueda expresarse, con una predisposición natural. Cada instrumento tiene una dificultad diferente. El piano tiene la dificultad  técnica, dos voces diferentes y la coordinación entre los elementos, otros instrumentos tienen la dificultad física de la respiración, otros la digitación, la afinación, buscar la altura de la nota. El piano es de contacto inmediato no hay que afinar, ya está la nota lista al tocarla pero el piano tiene mayor competencia que otros instrumentos. Hoy en día, hay una conciencia de la salud técnica. Puede haber diferentes técnicas, diferentes versiones, pero hay ya un consenso de las cosas que no son sanas de hacer. Hay cada vez mejores escuelas y menos errores. También existe una conciencia del cuerpo, porque hay un aspecto físico, en el instrumentista, que debe tenerse en cuenta. El acompañamiento físico es fundamental,  ya no se puede descuidar ese aspecto corporal.

En la formación musical hay que ser bien abierto, probar todo para saber elegir. Después uno puede lograr armonía de repertorio, de compositores. Es verdad que uno tiene más disposición para ciertos temas y también, uno cambia en madurez interpretativa.  Eso hace que se puedan interpretar obras de  siglos y siempre hay una visión diferente. Esa es la « llama de la música ».

AB : Como profesor  y como pianista como definiría  el piano, un instrumento con tanta tradición…

AK : El piano es como la creación, el hombre es lo máximo de la creación y el piano como instrumento es lo máximo. Es la última evolución, es un instrumento totalmente trabajado por el hombre, que une las características de varios instrumentos y tiene todas las posibilidades, hay muy pocas cosas que el piano no pueda hacer. Tiene una tesitura gigantesca y es un instrumento que trasmite exactamente la emoción de la persona, por eso los genios de la música le han dedicado composiciones y lo han tocado. Hay instrumentos que tienen un lado más salvaje, el pianista tiene que recrearlo porque el piano es más mental, y el único contacto que tiene es la yema de los dedos, en otros instrumentos se respira, se toma el instrumento, en cambio en el piano es solo « un punto de contacto » y el pianista tiene un trabajo muy mental, de una gran elaboración.

AB : Como pianista cuáles son los compositores que más le interesan..

AK : Uno cambia con la edad pero me identifico mucho con Chopin, con Beethoven, Brahms. Dentro de los latinoamericanos soy un gran admirador de Alberto Ginastera, lo considero un genio, un vanguardista, un músico inspirado, es un orgullo que sea argentino y que haya llevado la música a un nivel mundial. El Conservatorio le hizo un homenaje este año porque el vivió en Ginebra. He podido rescatar su piano, lo hemos comprado y lo tenemos junto con el piano que fue de Franz Liszt.

AB : Cual es el panorama de la música clásica en esta sociedad globalizada?

AK : La música clásica esta cada vez más marginada, por eso es importante ver como se va a adaptar a los cambios contemporáneos. A pesar de eso, hay muchos jóvenes que estudian música clásica y hay un gran entusiasmo por lo clásico entre la juventud. Se trabaja más con un repertorio de autores clásicos, es menor el contacto con la música clásica contemporánea. Hay, es verdad, una crisis musical, pero es más bien una crisis en todas las artes, debido a los grandes cambios que experimentamos. Por eso, es tan importante la educación musical, porque ayuda al entendimiento de lo clásico. En Suiza y algunos países europeos hay financiamiento para estos fines, lo cual es necesario. En Suiza hay interés musical y hay muchas oportunidades para los jóvenes que estudian y eso es muy positivo.

También he notado que los países que tienen un rico folklore, como Argentina, o los países de Centroeuropa, tienen una predisposición natural a la música. Ese folklore es como una base fundamental que da riqueza a la música clásica. Por ejemplo, en Argentina, el tango es una gran fuente, o Brasil, con tantos ritmos, o México, con su gran folklore, o la tradición musical europea, ayudan al acercamiento con la música clásica, que es un mundo maravilloso. Vale la pena  afirmar la vocación musical.

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