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Excelentísimo Señor Don Luis del Olmo

“Le he dicho a Nacho, el pequeño de mis nietos, que a partir de ahora me tiene que llamar excelentísimo señor”. Y Nacho, que tiene diez años y mucho talento, le ha respondido: “Yo te voy a seguir llamando abuelo”

A Luis del Olmo le han concedido, merecidamente, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio; aquel rey de Castilla, toledano, al que también se le conoce como el rey ilustrado; un auténtico impulsor cultural, que dejó una vasta obra literaria, histórica, científica y jurídica, cuya lectura podría, hoy en día, si hubiera interés, que no lo creo, desasnar a tanto necio metido a político.

Luis del Olmo en el estudio de RNE
Luis del Olmo en el estudio de RNE

A lo largo de más de cincuenta años, que ya son años, Luis del Olmo ejercitó el periodismo democrático más ejemplar. Durante la emisión de doce mil programas, al frente de Protagonistas, abrió el micrófono a los oyentes para que se expresasen libremente.

Fue pionero en llevar la radio a lugares hasta entonces impensables. Metió los micrófonos en el corazón de la mina para defender los derechos de los mineros; los oyentes supieron cómo se vivía en un destacamento militar; la cultura, al más alto nivel, estuvo siempre presente en Protagonistas.

Con la radio por testigo, Luis llevó a España al último rincón del mundo. Emitió desde Pekín, Moscú, Argentina, Nueva York, Colombia, Chile…. y diversos puntos de Europa. Muchísimo antes de su institución, la Marca España fue una constante en Protagonistas, la radio que Luis del Olmo puso a disposición de los oyentes de todo el mundo.

La política, en toda su disparidad, se asentó en Protagonistas, día a día, en los años más duros del terrorismo de ETA. El coche de Luis llegó a ser un ataúd rodante y con la amenaza latente, desde el minuto cero de las seis de la mañana, la voz amiga de un hombre valiente abría el programa: “Buenos días España, les habla Luis del Olmo”.

No hubo nadie capaz de hacerle callar, aunque alguno, como Santiago Carrillo, se rebeló ante lo que le pareció una pregunta impertinente, por repetida, referida a Paracuellos: “Váyase usted al infierno Luis”. Al final de la entrevista terminaron con los afectos entregados: “Bueno, don Santiago, me voy al infierno, pero ya sabe de mi aprecio hacia usted”. Carrillo le respondió con su conocida retranca: “Con el frío que hace, en el infierno estará calentito. Yo también le aprecio, Luis”.

Luis del Olmo es un hombre simpático, pero en el tema del trabajo no partía peras si le tocaban su espacio, por eso un día que José María García, con motivo de la vuelta ciclista a España, redujo el tiempo de programa de Luis, el de Ponferrada le llamó “caciquillo de tres al cuarto”. Siguen siendo amigos: García quiere mucho a Luis.

El periodista más laureado

Luis del Olmo tiene en su haber muchos premios en reconocimiento a su labor periodística: El Micrófono de Oro, Premio especial de la Academia de la Radio, diez Premios Ondas, Premio Internacional de Periodismo Rey Juan Carlos, Premio Reina Sofía, once veces Premio Antena de Oro, Premio Estrella de Oro a la excelencia profesional. Además, está condecorado con la Medalla al Mérito en el Trabajo, Medalla de Oro y Presidente de Honor de la Fundación Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es doctor honoris causa por la Universidad Rey Juan Carlos…, etc., etc. Posiblemente sea el periodista con más reconocimientos a su trayectoria profesional.

Cientos de personalidades se acercaron a Protagonistas, muchos y muy ilustres como Salvador Espriu: “No concedía entrevistas pero era oyente mío. Le tenía un cariño especial al rey. Hoy mucha gente se sorprendería”. La timidez le pudo a Luis del Olmo cuando entrevistó a Joan Miró: “No me atreví a pedirle que me dibujara un micrófono. Hoy sí se lo hubiera pedido y sería la joya más hermosa de mis museos de la radio, porque tengo dos: uno en Ponferrada y otro en Roda de Bará”.

Luis del Olmo e Iñaki Gabilondo en la entrega de los Micrófonos de oro en 2012
Luis del Olmo e Iñaki Gabilondo en la entrega de los Micrófonos de oro en 2012

En su trayectoria profesional, Luis fue un buen compañero incluso con el “rival”. No hay que olvidar el varapalo que le pegó a Aznar cuando era presidente del Gobierno, poniéndole contra las cuerdas en defensa de Iñaki Gabilondo. Luis del Olmo sigue siendo un hombre querido, admirado y respetado entre la profesión; lo digo en términos generales porque nadie es perfecto y la envidia, muy mala. La ingratitud tampoco es manca y el “olvido” repudiable en algunos casos, en los que, “por si pide algo”, ahora que no tiene un micrófono es más cómodo dar la callada por respuesta.

Eso es lo que hizo, con Luis del Olmo, el presidente de una comunidad autonómica, cuya responsable del gabinete de prensa me dijo por teléfono, cuando le dije que el señor del Olmo quería hablar con su jefe: “Es que el presidente anda por los pueblos, haciendo campaña, y no tiene cobertura”. Pobre hombre, pensé, será que duerme en los pajares. Voy a dar un dato: no es el presidente de Castilla y León. Y otro dato, por si acaso: Luis no iba a pedir nada, simplemente, por la buena relación que mantenían, quería comentarle y pedirle opinión, sobre una propuesta profesional que tenía en cartera y que guardaba relación con la comunidad del político en cuestión.

Tuvo mucho poder: seguramente sin pretenderlo, pero lo tuvo. Las memorias profesionales de este hombre que puso a Ponferrada en el mapa, son impagables.

Luis del Olmo dejó la radio en diciembre de 2013, al terminar una entrevista con Vicente del Bosque en Radio Nacional, la misma radio en la que entró por oposición y dio sus primeros pasos profesionales en 1962. Mientras decía adiós a más de la mitad de su vida, porque la radio ha sido su vida, no pudo evitar una lágrima mientras Del Bosque miraba compasivo a ese hombre tan grande, en todos los sentidos, y consecuente con la decisión tomada:
“Después de muchos años dando los buenos días España, ha llegado el momento de decir adiós. Mi olfato me dice que hay que bajar el telón definitivamente. Así que con estas palabras, apago el micrófono, mi viejo compañero durante más medio siglo. Hago las maletas y me voy a casa. No ha sido fácil tomar esta decisión, pero ahora toca guardar silencio y escuchar cómo hacen la radio y cómo la viven otros compañeros”.

Es la grandeza de la maestría. Pero Luis no para: “Tengo una agenda más apretada que cuando estaba en activo”. Y desde Periodistas en Español aviso: su figura va a tener proyección internacional. Suerte, querido Luis.

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