67 Festival de San Sebastián: Canadá y Chile en competición

“Y Llovíeron pájaros” y “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”, dos películas transgresoras de evidente interés

De Canadá y de Chile dos películas en competición en la 67ª edición Festival de Cine de San Sebastián nos hablan de la libertad del ser humano para poder escoger su vida, tanto en el amor como en el momento de la muerte. Ambas aportan con tratamientos muy diferentes una entrañable reflexión sobre las relaciones humanas con mucha ternura y humanidad.

“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”

Alex Abril: José Luis Torres Leiva en el Festival de Cine de San Sebastián, 2019.
Alex Abril: José Luis Torres Leiva en el Festival de Cine de San Sebastián, 2019.

“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos” tercera película de ficción del director chileno José Luis Torres Leiva, cuenta la historia de dos mujeres, Ana (Amparo Noguera) y María (Julieta Figueroa), en la que una de ellas tiene un cáncer en fase terminal y pide a su compañera que se ocupe de ella, evitando los tratamientos en el hospital.

Excelentes intérpretes ambas en esta historia de amor entre dos mujeres que reanudan su relación en tan trágico momento. Torres Leiva filma con mucho talento y sensibilidad el enamoramiento, la ternura y la relación solidaria entre ambas mujeres, siguiendo con la cámara muy de cerca a sus protagonistas, sus gestos, su miedo, su angustia, sus ojos, su piel, su más mínima respiración o mirada.

El título de la película que cita un magnífico y célebre poema del italiano Cesare Pavese resume bien esa relación lésbica de dos amantes que se retiran a una casa en el campo para esperar la muerte, con miedo y llantos pero evidente determinación. Ese rechazo de  María a aceptar los cuidados médicos en fase terminal es una valiente forma de practicar el derecho a una muerte digna.  Ana ve llegar la muerte en los ojos de María, la apuesta  cinematográfica de Torres Leiva es pues arriesgada y doblemente transgresora, lo que me parece una enorme cualidad.

Junto a esa potente historia central, ha incluido Torres Leiva otros episodios o digresiones que pueden sin embargo desconcertar al espectador, aunque el autor tiene sin duda  buenas razones para establecer esos paréntesis.

Por una parte unas secuencias que podemos interpretar como oníricas con una niña desnuda que se esconde en la jungla, donde merodea un enorme perro, como un fantasma salido de una película del tailandés Apichaptong Veerasethakul.

Por otra parte, una secuencia más breve de la atracción y relación sexual entre dos hombres, con la intención sin duda de mostrar las dos vertientes de la homosexualidad y de la libertad individual en la preferencia sexual.

En esta ocasión también, la apuesta fílmica de Torres Leiva es mostrar la sensualidad de la piel y de los cuerpos desnudos, pero evitando el habitual cliché más brutal de la relación  homosexual. Una escena que parece inspirada en “El desconocido del lago” brillante película del francés Alain Guiraudie.

“Y Llovieron pájaros”

Pablo Gómez: Louise Archambault en el Festival de Cine de San Sebastián, 2019.
Pablo Gómez: Louise Archambault en el Festival de Cine de San Sebastián, 2019.

“Y Llovieron pájaros” de la directora canadiense canadiense Louise Archambault, es una adaptación a la pantalla de la novela homónima de Jocelyne Saucier, y relata la historia de tres ancianos que han elegido retirarse del mundo y viven en los bosques en Canadá al margen de la sociedad, pero un gran incendio amenaza la región, cuando dos mujeres llegan hasta tan apartado lugar.

La llegada de una joven fotógrafa que prepara una exposición sobre los supervivientes de un gran incendio, y de una anciana que estaba antes recluida en un asilo, van a alterar la apacible existencia de esos ermitaños, a raíz de la muerte de uno de ellos que era pintor y ha dejado numerosos cuadros en su cabaña.

En los paisajes profundos de la región de Abitibi, con magníficos lagos, se esconden esos personajes que cultivan marihuana, y que huyen de la sociedad que les rodea. Uno de ellos es algo alcohólico y fue cantante de folk en su juventud, el otro ha querido escapar a los hospitales y prefiere afrontar su cancerosa enfermedad en plena naturaleza.

La llegada de la octogenaria Gertrude, formidable personaje que interpreta Andrée Lachapelle, ‘Marie Desneige’, como la apodan los dos ermitaños que la acogen, va a descubrir el amor a sus ochenta años de edad. Como en la película chilena de Leiva, también aquí el tema central es esa voluntad de búsqueda de libertad, de querer elegir su propia vida y su muerte.

Junto a la frustrada historia de amor de ese pintor muerto, o la tierna y sensual historia de amor de dos ancianos, se entrelaza el tema de la muerte, de la eutanasia, o el derecho a escoger el momento en que dejamos esta tierra, secuencias que son aquí momentos de lograda emoción.

“Y llovieron pájaros” sugestivo y poético título de esta película, cuyo sólido guion es un alegato por la vida y el amor en libertad, emocionante, triste, bella en sus imágenes pero también esperanzadora, y doblemente transgresora en lo humano y en lo social. La esmerada dirección de fotografía es de Mathieu Laverdiere.

Excelentes todos sus actores: Eve Landry en el papel de la fotógrafa, o los tres ancianos marginales: Charlie (Gilbert Sicotte) Tom (Remy Girard), y Ted Boychuck el fallecido pintor (Kenneth Walsh).

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Periodista profesional en Francia desde 1976. Miembro del Sindicato Francés de la crítica de cine y de FIPRESCI, he cubierto desde 1979 sin interrupción los festivales de Cannes y de San Sebastián, así como otros festivales internacionales. En San Sebastián presento desde 2008, los “Desayunos horizontes” en la sección Horizontes Latinos.

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