Sé que me esperas en alguna parte. Lo sé desde el principio de los tiempos, cuando nada era y todo estaba por hacer. Te imagino en la voluntad misma, en mis deseos, que no son quiméricos. Hemos conseguido que las opciones cuajen con prestaciones periódicas, con usos que son en la estabilidad misma, que no puede determinarse, ni debe.
Te sueño en mi mundo, que ahora advierto con sentido gracias a tu presencia, a tus palabras, a lo que me confiesas con un aire entre divertido y racional. Sé que aguardas con impresiones variadas que nos cultivan entre pronósticos de gran belleza, que compartimos. Me has dado mucho, aún antes de llegar a mi vida, y te juro que te devolveré más. No habrá tiempo para ello.
Antes de conocernos sabíamos de este encuentro, y ahora, con la senda ya emprendida, te cuento que la suerte nos acompaña, la suerte, claro está, de tenerte a mi lado. Procuraré aprovecharla y aprender mucho. Hemos fraguado un futuro.



