He recibido instrucciones del mando de la Flota Estelar, debo abandonar la nave en los próximos días. Tal y como está la situación en la Tierra, se ha decidido que aquellas personas que ya no formamos parte de la tripulación no podemos continuar en las instalaciones previstas para el personal retirado, ya no es posible.

Es una decisión tomada a causa de los recortes en todos aquellos proyectos con financiación internacional, las grandes potencias y economías más fuertes ahora parece que han dejado de creer en la cooperación entre países y están dejando de pagar su cuotas por tales proyectos; el mando no ha tenido más remedio que reducir los costes al máximo. Y en su lógica, el gasto que suponía mantener estas residencias para veteranos pueden ser prescindibles, al fin y al cabo ya no somos parte activa de la tripulación.
Hemos sido empleados públicos en una organización internacional y hemos procurado servir con profesionalidad y cumplir con nuestro trabajo lo mejor posible, yendo más allá del deber, precisamente por el servicio tan especial que prestamos en el espacio, en cualquier espacio público. Sabemos que cuando llegan los recortes hay que salvar lo imprescindible para que el servicio se siga prestando en las mejores condiciones y el personal no activo sabe, entiende, que no es esencial. Debemos volver a la Tierra.
Estos cuadernos de bitácora nacieron como una manera de contar el mundo desde mi punto de vista, fue un juego desde el principio que buscaba la complicidad con los lectores, quienes los leían a través de las redes o en los correos electrónicos.
Que la Flota Estelar me haya permitido formar parte de su tripulación ha sido uno de los mejores regalos que me han podido hacer, porque estoy deseando que los valores que representan de búsqueda de otros mundos, de comprensión del espacio, de investigación científica, de respeto entre las distintas nacionalidades, de protección del medio ambiente, de denuncia de las barbaridades que como especie estamos cometiendo, que esos valores sean universales; también, cómo no, en los valores de defensa de los derechos humanos siempre y más ahora que algunos sátrapas se creen con el derecho de usar la fuerza contra otros cuando les apetezca.
Estos años han sido muy especiales para mí, poder contar las vivencias que uno tiene desde el espacio pero con el ojo y el alma puestos en nuestro planeta, me ha permitido ser un observador privilegiado y muy afortunado.
Poder trasladar estas emociones, estos sentimientos, estas alegrías o amarguras, esta esperanza, esta confianza en el ser humano, ya digo, ha sido una experiencia extraordinaria y poder hacerlo desde Periodistas en español, un lujo. Estoy muy agradecido a esta redacción por acogerme y darme un lugar desde el que contar aquello que pienso, aquello en lo que creo y procuro defender.
Es hora de volver, es hora de cerrar estos cuadernos, es hora de decir hasta pronto y que podamos encontrarnos en otras ventanas que también observen el universo y toda nuestra realidad para poder contarlo.



