Richard Loncraine en “Bailando la vida”: hay biografía después de los 60…

“Esa magnífica sensación de penúltima copa de una vida, a la que es necesario agarrarse porque aún queda un rato para que se enciendan las luces que pongan punto final a la diversión”

bailando-la-vida-cartel Richard Loncraine en “Bailando la vida”: hay biografía después de los 60…El cine europeo está probando en los últimos años con un nuevo subgénero cinematográfico, el de las  comedías románticas  “de mayores”, en las que los británicos han ido escalando  posiciones hasta situarse en primera fila.

Hay que reconocer también que su savoir faire se ve muy apuntalado por el trabajo de los actores –mayores- que tuvieron una primera etapa de estrellas, o de excelentes secundarios, y pasado el tiempo y algunos años de sequía laboral –porque tenían  demasiados años para papeles de protagonistas (el chico y la chica) y demasiados pocos para ser los padres o los abuelos- vuelven a encontrarse en la cúspide del reconocimiento.

Por fin los guionistas escriben para ellos, para esos que antes se decía que estaban en la tercera edad y ahora, con la prolongación de la esperanza de vida, están como en tierra de nadie; porque no se ha instalado todavía la “cuarta edad” en la apreciación social, tampoco son maduros (eso queda para los de cincuenta y aquí hablamos de personajes de sesenta y setenta por lo menos), así que son lisa y llanamente mayores. Y excelentes comediantes.

Comedia romántica de corte otoñal, “Bailando la vida”, como otras anteriores, se centra en los momentos “nuevos” y a veces extraordinarios, como acudir a prender bailes de salón una vez por semana, hasta los auténticamente innovadores, como ese viaje nunca conseguido hasta entonces que de alguna manera se convierte en el ideal utópico; y todo eso en amalgama con realidades menos agradables como las enfermedades terminales y los problemas de una senilidad que se anuncia galopante.

“Bailando la vida” («Finding Your Feet”) es una historia coral cuyo argumento recuerda mucho el de otra  estrenada algunos meses atrás, con la diferencia de que en aquella los personajes encontraban un nuevo sentido a sus vidas cantando, en esta lo hacen bailando, recreando escenas míticas de las comedias musicales más conocidas y, en ambas, ganando un concurso que les obliga a recorrer muchos kilómetros y descubrir horizontes nuevos.

Dirigida por Richard Loncraine (“Ricardo III”, “Winblkedon”, “El amor está en juego”), e interpretada por Imelda Stauton (“Sentido y sensibilidad”, «Destino Woodstock”, varias entregas de Harry Potter) y Timothy Spall (“Quadrophenia”, “El último samurái”, “El discurso del rey”), la historia es bastante predecible pero hay un trabajo tan fenomenal de los actores que hemos disfrutado mucho viéndola.

Cuando ‘lady’ Sandra Abbott (Imelda Staunton) descubre que su marido, con el que está casada hace 40 años, tiene una aventura con su mejor amiga, busca refugio en Bif (Celia Imrie), su hermana mayor. Las dos son diametralmente diferentes. Sandra es un pez fuera del agua en comparación con su descarada hermana que encadena citas sin el más mínimo complejo. Sandra necesita probar algo nuevo y, de mala gana, deja que Bif – ,» Una cosa es tener miedo de morir, Sandra. Otra cosa es tener miedo de vivir «- la arrastre a su clase de baile donde poco a poco empieza a encontrar el ritmo… y el amor (un magnífico Timothy Spall en el papel de un viudo que ha vendido la casa para comprarse un barco con el que piensa moverse a la deriva).

En esta comedia moderna, divertida y conmovedora, un animado grupo de ‘baby boomers’ muy activos y atrevidos hacen ver a Sandra que la jubilación solo es el comienzo, y que el divorcio podría darle una nueva oportunidad.

Mercedes Arancibia
Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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