Pequeños detalles

El motivo de la ausencia de la semana pasada no es imputable a ningún factor externo; me descuidé, me ocupé de otros asuntos y, cuando me percaté de lo tarde que era, preferí no escribir y así evitar la publicación de algo que no satisficiera las inquietudes de muchas personas, a las que les agradezco la autocalificación de asiduas seguidoras de este trabajo de divulgación periodística, orientado a analizar y a proponer soluciones sobre casos de impropiedades lingüísticas, tanto en los medios de comunicación social, como en el habla cotidiana. ¡Una vez más pido disculpas!

Antes de entrar en materia agradezco los comentarios elogiosos e inquietudes que he recibido por diversas vías, en torno del artículo anterior (¿Quiénes son locutores?), con el que un considerable número de lectores estuvo de acuerdo con mi apreciación; en tanto que otros, por diversas razones, no.

Eso es saludable que ocurra, pues demuestra que la escritura es como la comida: a unos sustenta y otros indigesta. A ellos (a los indigestados) les repito que un certificado o un diplomado no son conducentes a grado académico; son simplemente documentos que avalan la participación en una actividad generalmente de formación, y su validez es meramente curricular; no se les olvide.

Mostraré en esta entrega, de manera breve, varios casos muy frecuentes en el habla cotidiana, y que son objeto de polémicas innecesarias, que podrían resolverse si hubiera interés por aprender y enseñar; pero la verdadera intención de quienes contienden, es mostrar unos conocimientos que no tienen, que se evidencian en un argumento frágil y plagado de situaciones sin sentido, pues les gusta hablar de lo que no saben, ¡cosa que yo no hago!

Cada vez que escribo un mensaje en el que expreso la intención de que el destinatario tenga un bendito día, siempre salta un bendito sabidillo a señalarme el supuesto error, dado que lo correcto, según su criterio, es bendecido. Aquí es prudente destacar que gramaticalmente, lo correcto es bendito día, pues bendecido solo se usa como participio en tiempos compuestos: «Dios te ha bendecido grandemente». Entonces, feliz y bendito día para todos los que han entendido que nunca se termina de aprender.

Recientemente, un amigo, a quien estimo por su preocupación de manejar con facilidad el lenguaje escrito y oral, me consultó sobre si la expresión costa oriental del lago debería escribirse con inicial mayúscula en varios de sus elementos. Mi respuesta fue no, basado en la regla que establece que los accidentes geográficos se escriben con inicial minúscula: mar Caribe, río Guanare, océano Pacífico, cordillera de la costa, costa oriental del lago, lago de Maracaibo, a menos que con ellos se inicie un escrito. La mayúscula se usa si el accidente va acompañado de un nombre propio, como aparece en los ejemplos mostrados.

La expresión los primeros pininos constituye una redundancia en la que incurre una gran cantidad de gente, incluidas muchas personas que manejan muy bien el lenguaje articulado; pero no se han dado cuenta de que la usan de manera inadecuada. La palabra pininos significa los primeros pasos que alguien da al comenzar a caminar; pero podrá usarse con sentido figurado para indicar que alguien se inició en algo: «Dio sus pininos en el periodismo de opinión en 1982». ¡Así que, camine y no redunde más!

Hay quienes sin saber de lo que hablan, y perdonen que insista en aludirlos, señalan que la expresión se venden bicicletas (en plural) está mal utilizada, y sin ningún argumento que avale su postura, sostienen que deber ser se vende bicicletas (en singular); pero no han caído en cuenta (y a lo mejor no caerán), que al convertirla en voz pasiva, queda en plural: «bicicletas son vendidas». ¿Cuál es el error? ¡No existe error, y por tanto, ambas formas podrán usarse en razón de gusto

De presidente y presidenta he perdido la cuenta de las veces que he escrito, y en esta ocasión mantengo mi criterio, que está basado en lo que registran los diccionarios actualizados. Presidenta es la mujer que ocupa una presidencia, no la mujer del presidente. Si lo dudan, podrán consultar el DEL (Diccionario de la Lengua Española).

Y para cerrar este artículo, es prudente que se tome en cuenta que para contraponer una idea positiva a otra planteada negativamente, deberá usarse la palabra sino: «No vamos al cine, sino al teatro»; «No es solo inteligente, sino también sensible».

Algunos redactores la confunden con la construcción condicional si no: «Si no vienes hoy, no podrás optar al cargo»; «Nada podremos hacer si no sale electo».

¡Como habrán podido notar, son pequeños detalles, que se resolverán siempre que haya intenciones y deseos de aprender y de deshacerse de las dudas.

David Figueroa Díaz
David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

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