Quizá Trump acumula reveses, aunque se crea lo contrario.
Lo ha advertido Dominique de Villepin, exprimer ministro francés (2005-2007). «No hay que caer en la trampa: en la escena internacional, la Administración Trump no está avanzando en una marcha triunfal. La realidad se lo recuerda en todas partes. Conozco bien Venezuela. Fue allí donde crecí. Y puedo decirles que Donald Trump no ha ganado ningún punto, hasta ahora, más bien al contrario. Cree haberse apropiado de los recursos de un país y de su pueblo. En realidad, está exacerbando el rechazo al imperialismo estadounidense».
Con un discurso de historiador, que también lo es, Villepin ha dicho que «el nacionalismo venezolano es el más fuerte de América Latina: es el país de Simón Bolívar, es el país de San Martín, es el país de Miranda [*Francisco de Miranda, militar revolucionario y precursor de las posteriores independencias hispanoamericanas]… No se patea [sin consecuencias] la dignidad de los pueblos de esa región», concluyó quien fuera primer ministro de Jacques Chirac cuando Francia se opuso en la ONU a la intervención (en 2003) de los Estados Unidos y sus aliados (y/o satélites) en el Iraq de Sadam Hussein. Dominique de Villepin ha dicho que China es la potencia que utiliza «con mayor habilidad» sus bazas latinoamericanas.
Incluso la Argentina de Javier Milei –trumpista voluntario– ofrece un amplio espacio a la influencia y a los avances de la economía dirigida por Pekín, asegura Villepin: «Los chinos están omnipresentes en la Argentina», según ha explicado en la cadena televisiva francesa LCI (La Chaîne Internationale). Según Dominique de Villepin, la política de Trump provocará «un rechazo profundo y, sin duda, duradero», cada día más, según el veterano político francés.
Por casualidad, esas declaraciones de Dominique de Villepin, han coincidido con la suspensión del acuerdo económico transatlántico que firmaron la UE y EEUU en el verano de 2025. https://www.latribune.fr/article/economie/40902489080155/commerce-mondial-l-europe-gele-son-accord-avec-washington-apres-les-menaces-de-trump-sur-le-groenland
El Parlamento Europeo (PE) ha votado a favor de la interrupción del proceso de ratificación de ese acuerdo comercial, tras las amenazas de Trump a los estados europeos que han osado enviar unas pocas decenas de soldados a Groenlandia. Así lo han confirmado portavoces de varios grupos del PE.
En el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), Mark Carney, primer ministro canadiense, ha vuelto a declarar que Canadá apoya «firmemente» a Dinamarca y Groenlandia. Recordemos que Donald Trump ha situado también la absorción o integración de Canadá entre sus objetivos neoimperialistas. Contra esas ambiciones, Carney ha fijado la necesidad de que «las potencias medias actúen conjuntamente (…) en un mundo en el que cada día se nos recuerda que vivimos una época de gran rivalidad entre [distintas] potencias». Pero el primer ministro de Canadá ha declarado también que no podrá haber ya «regreso el viejo orden».
https://www.cbc.ca/news/politics/carney-davos-speech-9.7052725
Francia y Canadá han reafirmado su compromiso común «para defender la soberanía, la integridad territorial y la paz», ha escrito Mark Carney. En Francia, Italia y Noruega, diversos altos mandos militares han recordado a Estados Unidos –por ejemplo– que sus periódicos despliegues estratégicos en Oriente Medio serían insostenibles si sus aliados anularan los acuerdos que mantienen aún sobre las bases estadounidenses en el continente europeo.
Algunos exaltos mandos militares europeos han ido más lejos. Por ejemplo, el general Sverre Diesen, exJefe de la Defensa de Noruega, que ha dicho que «bajo la Administración Trump, no podemos considerar América (léase EEUU) como nuestro aliado. Los Estados Unidos serían un actor hostil [contra la Unión Europea], si hubiera un conflicto [generalizado] en Europa, porque es más probable que se alinearan con Rusia antes que con nosotros [Suecia] y otros países europeos».
Incluso un microestado como las islas Mauricio (uno de los más pequeños del continente africano y del mundo, con menos de millón y medio de habitantes) ha recordado a Washington que no debe cuestionar su soberanía, aunque albergue en su archipiélago la base militar estratégica de Diego García (británico-estadounidense).
Trump ha dicho que la firma del Reino Unido (vieja potencia colonial en Mauricio) comprometiéndose a la restitución de toda su soberanía a Mauricio, incluyendo la isla de Diego García, es sólo «una gran estupidez». Gavin Glover, ministro de Mauricio, ha reiterado «sin ambigüedades» el derecho internacional y su soberanía sobre la zona en la que se encuentra dicha base estratégica. https://www.lemonde.fr/international/article/2026/01/20/chagos-l-ile-maurice-defend-l-accord-avec-londres-face-aux-critiques-de-donald-trump-sur-la-restitution-de-l-archipel-de-l-ocean-indien_6663348_3211.html
Destacadas voces de expertos están recordando a Donald Trump que sus bases en territorio europeo son claves en la estrategia militar de Estados Unidos y mucho más importantes para su seguridad que el control de Groenlandia, territorio danés y por tanto con paraguas de la Alianza Atlática de todos modos.

En Gran Bretaña, gran aliado histórico de EEUU, hay cada vez más voces que critican la tibieza –un paso adelante, otro para atrás– de Keir Starmer, primer ministro laborista. «El presidente Trump actúa como un gánster internacional», ha dicho sin ambages Edward Davy en Londres, en la sede del parlamento británico. Ed Davy no es ningún extremista de izquierdas, sino un liberal demócrata tradicional. «Trump pisotea nuestra soberanía, la de un país aliado, mientras amenaza a la misma OTAN, y también a nuestro propio país, así como a otros siete países aliados, con dañinos e indignantes aranceles, si no le dejamos agarrar Groenlandia con sus manos. El primer ministro (Starmer) ha intentado una política de apaciguamiento mediante la suavidad y el halago, evitando enfrentarse a él. Porque cree que, de no hacerlo, Trump nos golpearía con sus duros aranceles. El primer ministro ha fracasado al oponerse así a esa destrucción. El gobierno tiene que cambiar su rumbo. Tenemos que ser claros respecto a lo que es Trump y tratarle en consecuencia: es un matón (a bully). Cree que puede tomar cualquier cosa, por la fuerza si es necesario. Es también un corrupto. El presidente más corrupto que han tenido hasta hoy en los Estados Unidos. Así que sólo hay dos maneras de tratar con él hasta que retroceda: sobornándolo con el regalo de un jet nuevo o con pagos multimillonarios en alguna cuenta de criptomonedas. De otro modo, podemos ponernos frente a él como haríamos con cualquier otro matón, junto a nuestros aliados europeos, hasta que retroceda. Esas son las opciones», concluyó Davy. https://x.com/LibDems/status/2013639024104059081?s=20
En el mismo foro de Davos, el gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, ha invitado a los europeos a actuar claramente en el sentido indicado por el centrista británico Ed Davy contra las políticas del presidente de su país. Según Newsom, la debilidad ante Trump equivale a ser «cómplice» de su potencial agresivo.
Dirigiéndose a los líderes europeos, el demócrata Newsom, probable candidato en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, ha considerado una locura las ocurrencias de Donald Trump sobre Groenlandia; aunque Newsom no crea que vaya a atreverse a lanzarse a la conquista militar de esa gran isla autónoma ligada a Dinamarca: «Toda esa historia de Groenlandia es absurda y es hora de que cada uno de ustedes tome conciencia de la situación y se exprese con firmeza y determinación: hablen con una sola voz. Respondan a sus golpes».
El político demócrata comparó a Trump con un tiranosaurio que te devora si intentas acuestas con él. En ocasiones, Newsom ha enviado –como regalo– unas rodilleras a quienes se arrodillan ante Trump. Llamó «patéticos» a los líderes que lo hacen e irónizó con que debería haber llevado al encuentro de Davos «un paquete de rodilleras».
En Davos, resuenan –entre otros– los halagos del Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, hacia Trump, así como las tibiezas de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ante el mismo inquilino de la Casa Blanca, que las palabras de Newsom contradicen de modo clarísimo.
En el frente interno, el salvaje asesinato en plena calle de Renee Nicole Good, ha movilizado a miles de personas, hasta resultar chocante incluso para votantes del propio Trump. Su base electoral disminuye y algunos dirigentes del Partido Republicano empiezan a cuestionarlo públicamente.
Los sondeos indican un descenso importante de su popularidad previa: todos señalan que tiene menos de la mitad del apoyo popular entre los estadounidenses. Recoge aún una determinada simpatía de sus bases por su dura política migratoria, pero no puede esquivar las críticas de muchos que votaron por él debido a su incapacidad para controlar los índices económicos y el coste de la vida.
Según los cálculos del think tank KFF, millones de familias han sufrido subidas de gastos por los aumentos del coste de los seguros sanitarios. Hoy, en EEUU, un hogar que tenga ingresos anuales de 28.000 dólares, pagará ahora una media de l.562 dólares donde el año anterior gastaba 325 dólares. Muchos no podrán hacer frente a esa subida. Además, el alza de los precios en el sector inmobiliario y de la compra diaria no puede atribuirse ya sin más, un año después, a Joe Biden. Complicado para Donald Trump que contempla en su horizonte las elecciones legislativas llamadas de medio mandato, que tendrán lugar en noviembre. El asunto ya es un tema muy debatido políticamente, mientras el presidente no puede controlar siempre su aparato propagandístico.
El maltrato público de familias enteras, la entrada de policías en los colegios y en domicilios privados, la muerte violenta de activistas como Good, joven madre y poeta, las imágenes de acciones brutales de sus agentes policiales del ICE (U.S. Immigration and Customs Enforcement), calificados en muchos medios y en las redes sociales de Gestapo de Trump, chocan con la mentalidad tradicional de diversas clases, de no pocos creyentes y comunidades de Estados Unidos.
No pocos sugieren o atisban ahora –y no antes– que es un peligro general para la humanidad, independientemente del lugar en el que viven, de la clase social a la que pertenecen, de su pasaporte, cultura familiar o nacionalidad. Casi con independencia de sus creencias o ideología.
La omnipresencia de Trump en los medios y sus anuncios diarios –muchas veces contradictorios– están agotando su decreciente credibilidad, incluso entre muchos de sus seguidores y entre algunos de sus aliados más cercanos. Atacar Venezuela y secuestrar a su presidente en ejercicio –por mucho que Nicolás Maduro fuera detestado dentro o fuera de Venezuela– no conduce sino a aumentar el rechazo contra ese intento de revivir el imperialismo decimonónico, por parte de un turbio e imprevisible Donald Trump que cumplirá ochenta años dentro de seis meses. Otro dato a tener muy en cuenta cuando acumula reveses y –de algún modo– hace todo lo posible por multiplicar el número de sus enemigos. Tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.



