Si algo se evidencia en enero de 2026 es, sin lugar a dudas, la falta de credibilidad de Donald Trump. Una buena muestra es el desprecio con que ha tratado a la Organización de Naciones Unidas (ONU), primero, con sus críticas al Consejo de Seguridad; segundo, con la retirada de Estados Unidos (EEUU) de 66 organizaciones multilaterales, entre las que están incluidas algunas tan importantes para América Latina como la Convención Marco de la ONU para el Cambio Climático (CMNUCC) o la Comisión Económica para América Latina (CEPAL); y tercero, con la creación de una Junta de Paz, por ahora para Gaza, para resolver conflictos mundiales, sustituyendo a la ONU.

Todo ello demuestra que estamos ante un difícil escenario en el que el mandatario estadounidense parece prepararse para una gran guerra.
Tiempo habrá de profundizar en estos asuntos, pero vayamos por partes.
Un grave problema que se ha planteado, con respecto a Venezuela, es el de las democracias «tuteladas». El imperialismo económico que parece ideado por Marco Rubio, el «virrey» de Trump en Venezuela, se comporta también como una amenaza para el resto de América Latina, al tiempo que sirve a los intereses de los EEUU.
Al respecto ha dicho su vicepresidente, D.J.Vance: «La forma en que controlamos a Venezuela es controlando las riendas del dinero… Nosotros controlamos los recursos energéticos, y nosotros le decimos al régimen que puede vender petróleo siempre y cuando sirva a los intereses de EEUU». Y esta «supervisión» puede durar años.
La tutela de EEUU en Venezuela pasa por tres fases: estabilización, recuperación y transición. Rubio se ha referido a este proceso así: «Tenemos ahora un proceso en marcha en el que contamos con un control y capacidad de presión tremendos sobre lo que puedes y podrán hacer las autoridades provisionales».
La fase de estabilización se centra en «hacerse con todo el petróleo», declaró Rubio, y se gestionará su venta para que beneficie al pueblo estadounidense. Chris Wright, secretario de Energía, ha puntualizado: «Controlar el petróleo indefinidamente».
En la segunda fase, con la recuperación del sector petrolero y de las instituciones, después de tres décadas de chavismo, las empresas estadounidenses y otras, harán inversiones accediendo al mercado venezolano, comenzando también un proceso de reconciliación nacional.
La tercera fase, de transición, se centrará en la reconstrucción de la sociedad civil, dando pasos hacia un posible gobierno democrático.
Sobre este proceso, hay división de opiniones en EEUU, en Venezuela y en el resto del mundo, algunas de ellas muy negativas. Con razón afirma Jesús A. Núñez Villaverde: «Trump ha hablado de transición apropiada, no de transición democrática», lo que está siendo matizado por Rubio en los últimos días.
Y mientras el mundo discute sobre esto, Stepen Miller, adjunto al gabinete de la Casa Blanca y la voz más radical cerca de Trump, afirma que EEUU tiene derecho a anexionarse Groelandia, amenazando tomarla por la fuerza, lo que supone un acto de hostilidad manifiesta contra Dinamarca, un miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la Unión Europea (UE) y, sin embargo, Europa no está respondiendo a Trump a pesar de que la UE es otro objetivo a destruir en la Doctrina Nacional de Seguridad de los EEUU.
Mientras tanto, el chavismo con Delcy Rodríguez a la cabeza y en medio de tensiones con Rubio, se compromete a hacer negocios con los EEUU; y su hermano Jorge Rodríguez informa de la puesta en libertad de un número importante de presos venezolanos y extranjeros; por cierto, con el agradecimiento a José Luís Rodríguez Zapatero por su mediación junto a Lula da Silva y Catar.
La derecha española sigue confusa ante las decisiones de Trump, con un evidente enfrentamiento entre los «institucionalistas» y los «pragmáticos» cercanos a posiciones fascistas.
Por otro lado, Trump y Gustavo Petro van limando sus diferencias y comienza el proceso electoral colombiano, en el que el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, con ventaja en las encuestas, critica con dureza a Trump y defiende la necesidad de un pacto conjunto con otros países latinoamericanos contra Washington. A día de hoy y en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, que se celebra en Panamá, es urgente la integración latinoamericana y caribeña para avanzar en este mundo.
Por si fuera poco, la credibilidad de Trump está quedando muy mermada también en los EEUU, con los asesinatos de Renée Nicole Good, el 7 de enero, y de Alex Pretti, el día 24, en Minneapolis, a manos de la policía migratoria del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). Ambos casos están siendo investigados por la Oficina Federal de Investigación (FBI) y la Oficina de Detención Criminal de Minnesota.
Los asesinatos y las increíbles versiones de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem -que en estos momentos está siendo muy criticada-, han dado lugar a protestas y manifestaciones en varias ciudades del país, con duras de declaraciones contra el ICE de Jacob Frey, alcalde de Minneapolis, y Keith Ellison, fiscal general de Minnesota, a las que se han unido las de numerosos políticos, sobre todo demócratas, y otras personalidades en todo el país.
En definitiva, la falta de credibilidad de Trump es evidente y deberíamos actuar en consecuencia cuanto antes Veremos.



