He pasado a la reserva dentro de mi vida profesional. De momento me quedaré en la nave en labores de asesoramiento y docencia cuando se me requiera, solo en caso de extrema necesidad o urgencia volvería a mis antiguas responsabilidades en el puente de la nave.
La decisión de quedarme o volver a la Tierra siempre estará en mis manos. Sé que regresaré pero aún no sé cuando abandonaré la nave definitivamente. Echo mucho de menos los paseos por las ciudades y pueblos que más me gustan. Los atardeceres de Madrid, la judería de Córdoba, la playa de las Catedrales en Ribadeo, el Foro Romano, las vistas de la Torre Eiffel desde cualquier lugar de París, el Mont Sant Michel, el Malecón de la Habana, la ciudad antigua de Cartagena de Indias, las islas del Egeo, Matera, Palermo, Atenas, y tantos otros lugares…
Tengo muchas ganas de volver a caminar por los desfiladeros de los Pirineos, por la senda que lleva hasta la Cola de Caballo durante el otoño en el Parque Nacional de Ordesa, o por el bosque de bambú en Kioto. Subir de nuevo a la Laguna de Peñalara que ya casi he olvidado como era. Quiero volver a ver en la distancia el Pico Urriello desde Bulnes. Quiero terminar la ruta de los volcanes en la isla de la Palma o las Cañadas del Teide, quiero volver por los bosques del Franco Condado o los Alpes. Quiero callejear por Jaca, por Barcelona, por Toledo, por Sarlat, por Montpellier, por Praga, y por todas las ciudades que no conozco. Hay tantos sitios a los que quiero volver o ir por primera vez que siento que, quizás, no tendré tiempo.
Mientras tanto observo el universo desde este lugar privilegiado, no me canso de estudiar las estrellas, los planetas y sus satélites, no me canso de admirar tanta belleza. Y miro, siempre, hacia la Tierra. Y pienso que no es un buen momento para volver. O quizás, sí.
Presiento que estamos en una situación crucial de nuestra historia como especie, en un momento clave para la humanidad. El acceso al poder de tanto autócrata ejerciendo la autoridad sin ninguna restricción, al menos de momento, está llevando al mundo a una situación extremadamente peligrosa.

Los acontecimientos que estamos viendo en los Estados Unidos de América son tremendos, no solo por las actuaciones de los policías de inmigración, los ICE con sus siglas en inglés, fuera de todo control y con unas cuantas ejecuciones sumarias en plena calle a la vista de todo el mundo, son una terrible muestra de la deriva autoritaria del presidente de ese país y su gobierno.
Pero ya saben, no es solo eso, son invasiones y secuestros en países ajenos, son amenazas bélicas y económicas constantes. Menos mal que la ciudadanía se está levantando y empiezan a hacer frente a tanto despropósito, la respuesta de la población de Minneapolis ante la agresión que están sufriendo es ejemplar. Es alentador ver a jueces, políticos, actores y cantantes (gracias Bruce por Streets of Minneapolis) tomar partido y enfrentarse a estos déspotas.
Cuando estamos en órbita sobre la Tierra próximos a la Estación Espacial Internacional, vemos por las cúpulas de observación tantos lugares de nuestro planeta que nos quedamos sin palabras ante el maravilloso espectáculo de una tierra llena de vida, pero también vemos las consecuencias de nuestros actos.
Es muy doloroso sobrevolar Ucrania o Palestina en estos momentos, durante las noches sobre todo se ven los destellos de las bombas, los puntitos rojos que salpican el recorrido significan destrucción de esos países, significan la muerte de sus habitantes. Para Ucrania se están celebrando conversaciones para alcanzar una paz duradera, pero la están negociando el agresor y los Estados Unidos, con Ucrania casi de espectador solamente. Da miedo el resultado que se puede esperar con semejantes dirigentes.
Sobre Palestina no solo siguen cayendo las bombas, se sigue acribillando a su población civil impunemente, y para más agravio parece que desde el acuerdo de paz impuesto a los palestinos la comunidad internacional ha optado por un ominoso silencio.
Menos mal que todavía quedan iniciativas como la de la otra tarde en Barcelona donde se celebró un concierto multitudinario por Palestina, menos mal que mucha gente, muchos artistas no les están olvidando, gracias Amaia, Bad Gyal, gracias Rosalía, y tantos otros. Gracias a todas las personas que no están dispuestas a olvidar, a abandonar a su suerte al sufrido pueblo palestino.



