El otro Pessoa

La imagen que tenemos de algunos personajes del mundo de la cultura choca a veces con la realidad. Ocurrió con Kafka, de quien se pensaba que era una persona triste, apesadumbrada y poco comunicativa, cuando la verdad es que estaba socialmente integrado, frecuentaba tabernas con amigos, practicaba deportes, tuvo varias novias y se relacionó con escritores como Heinrich Mann y Robert Musil.

Fernando-Pessoa-por-Adolfo-Rodriguez-Castane El otro Pessoa
Retrato de Fernando Pessoa por Adolfo Rodríguez Castañé

Con Fernando Pessoa ocurre algo parecido. De él ha trascendido una imagen de persona solitaria, triste, de vida rutinaria, perdida en el laberinto de su yo… un individuo plano dedicado una tarea burocrática de oficinista (otra característica que lo identifica con Kafka), una especie de figura más novelesca que auténtica.

Porque en realidad su vida no fue tan monótona ni tan gris como se piensa, ni fue el poeta recluido en una torre de marfil como lo han retratado a veces. Fue un hombre de su tiempo, una persona respetada y apreciada en Portugal, tuvo una vida literaria muy activa, publicó con regularidad y su obra fue bien acogida y traducida en vida.

Acudía a reuniones y tertulias, se relacionaba con libreros, comerciantes y funcionarios, y fue un trabajador incansable que puso en marcha proyectos que resultaron ruinosos.

Los negocios nunca fueron su fuerte, como tampoco el amor (sólo se le conoce una novia fugaz, Ofélia Queiroz), pero como escritor era considerado una figura central de la poesía portuguesa del momento y algunos lo tenían como el más grande poeta de su generación.

Fernando-Pessoa-La-reconstruccion-Forcola-cubierta El otro Pessoa

Su amigo el pintor gallego Rodríguez Castañé fue el autor de su único retrato al óleo, pero le hicieron muchas fotografías, algunas de las cuales se incluyen en una biografía de Pessoa escrita por Manuel Moya, experto y traductor del poeta portugués: «Fernando Pessoa. La reconstrucción» (Fórcola).

El autor aborda en este libro lo que considera una necesaria desmitificación de Pessoa porque se tiene de él la imagen deformada de un mito erigido a través de ciertas circunstancias personales: dificultades económicas permanentes, inquilino de cuartos baratos lejos del centro de Lisboa, afectado por crisis depresivas que lo anulaban por temporadas, fumador empedernido de tabaco barato y víctima de un alcoholismo galopante que lo llevó a la muerte a los 47 años el 30 de noviembre de 1935.

La popularidad de Pessoa quedó demostrada cuando los doce periódicos de Lisboa y el resto de diarios portugueses, como muchos europeos, recogieron la noticia de su entierro en el cementerio de Prazeres.

Fernando Pessoa vivió en un tiempo difícil para el mundo y para Portugal, su país. La Gran guerra, la revolución soviética, el auge de los totalitarismos… provocaron crisis sociales y económicas, y Portugal sufrió frecuentes golpes de estado, asonadas y cuartelazos que afectaron también al mundo de la cultura.

Pessoa se vio involucrado en las convulsiones por las que atravesaba su país. Fue seducido por la política del dictador reaccionario Sidonio Pais, quien murió víctima de un atentado en la estación ferroviaria de Rossio, se declaró monárquico y germanófilo durante la Gran Guerra y escribió artículos que justificaban la dictadura de António Salazar y el Estado Novo, un movimiento cercano al fascismo del momento, aunque no tardó en descubrir la gran estafa que se escondía tras aquella política a la que acusó de proteger su continuidad desde un aplastante aparato propagandístico y una fuerte represión de las libertades. Se sintió humillado y utilizado por el régimen al que denunció hasta el fin de sus días.

Pessoa había nacido en Lisboa en 1888 de familia con antecedentes militares y políticos. Su padre era funcionario y crítico musical (vivían en un piso frente al Teatro de la Ópera) y fue un niño feliz hasta que la muerte prematura de su progenitor le cambió la vida. Su madre se volvió a casar con un militar destinado en Durban, en África del sur, y allí vivió Pessoa durante diez años en los que se gestó su formación literaria, su educación sentimental y el conocimiento de la lengua inglesa, que utilizó en sus escritos hasta 1909.

A su regreso a Portugal no se adaptó al sistema educativo de la Universidad de Lisboa y abandonó los estudios para trabajar como traductor comercial en varias oficinas de la Baixa, un trabajo que mantuvo hasta el fin de sus días.

Simultáneamente desarrollaba una frenética actividad literaria en reuniones y tertulias, y publicaba poemas y artículos en revistas de un solo número hasta que por fin en 1911, una de ellas, Orpheu se convirtió en la publicación insignia de las vanguardias lusas. Allí conoció a su amigo Mário de Sá Carneiro, un joven cosmopolita ilustrado cuyo suicidio en París en 1916 fue para Pessoa un golpe que lo sumió en una de sus épocas de soledad y autoaislamiento.

Las revistas fueron durante años su tabla de salvación. Escribió para la modernista Presença, para Centauro, Contemporánea, Athena, Descobrimento, Revista de Comércio e contabilidade, entre otras. Publicó cinco libros de poesía, cuatro de ellos en inglés.

Una de las creaciones de Fernando Pessoa fueron sus heterónimos. Manuel Moya dedica un capítulo del libro a explicar los orígenes y el significado de todos ellos: Álvaro de Campos, Ricardo Reis, Alberto Caeiro y del semiheterónimo Bernardo Soares. Constituyen una de las aportaciones más brillantes y originales de Pessoa a la literatura universal.

Sintiendo ya la presencia de la muerte, enfermo, agotado, con dificultades para promover nuevas ediciones de su obra, en los últimos años se entregó a escribir de modo frenético y compulsivo miles de folios que ya no verían la luz.

Los fue acumulando en un voluminoso baúl que después de su muerte se convirtió en un impagable tesoro literario del que poco a poco se fueron editando sus contenidos. Veintisiete mil documentos, entre ellos una gran parte del «Libro del desasosiego», de los que aún quedan algunos inéditos.

Francisco R. Pastoriza
Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí
Captcha verification failed!
La puntuación de usuario de captcha falló. ¡por favor contáctenos!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.