En el ejercicio del periodismo resulta esencial aplicar con precisión las normas ortográficas del español, especialmente cuando se informa sobre instituciones del Estado o miembros de la familia real. En este contexto, la Fundación del Español Urgente (Fundéu), asesorada por la Real Academia Española, mantiene una recomendación clara: el título «infanta» debe escribirse con inicial minúscula.
Esta norma se ajusta a la Ortografía de la lengua española, que establece que los títulos, cargos y dignidades se escriben con minúscula inicial cuando designan la condición o función de una persona, incluso si acompañan a un nombre propio.
Así, en informaciones referidas a la familia real española, lo adecuado es escribir:
- «La infanta Sofía participó en el acto institucional».
- «La infanta Elena acudió a la inauguración».
El uso de la mayúscula solo resulta correcto cuando la palabra aparece al inicio de una frase o de un titular por razones tipográficas, no por su valor semántico. Conviene recordar que infanta no constituye un nombre propio, sino un título.
En la actualidad, ostentan este tratamiento las hijas no herederas del monarca y otros descendientes directos del rey. En el caso de Felipe VI, su hija menor recibe el tratamiento de infanta Sofía, mientras que la primogénita, Leonor, ostenta el título de princesa de Asturias, por su condición de heredera.
Para los medios de comunicación, respetar esta convención refuerza la credibilidad del texto y contribuye a un uso coherente y normativo del español, uno de los pilares del periodismo de calidad.



