Los aficionados que pretenden viajar a los Estados Unidos para asistir al próximo Campeonato Mundial de Fútbol pueden no estar seguros al entrar en ese país.

Unas 120 organizaciones ciudadanas de distinta procedencia, entre ellas la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU, según sus siglas en inglés) y la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP), han hecho esa advertencia a menos de dos meses del comienzo de uno de los mayores eventos deportivos del planeta, que tendrá lugar principalmente en EEUU; aunque está previsto que se inaugure en México y Canadá vaya a acoger también algunos episodios futbolísticos.
Según la agenda prevista del Mundial, 78 de 104 partidos se disputarán en territorio estadounidense.
El temor se extiende entre muchos aficionados que tenían planeado asistir al Mundial, ante las informaciones e imágenes emitidas por los medios de comunicación y las redes sociales sobre el trato dado a muchas personas –no sólo inmigrantes y extranjeros– en las redadas masivas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, United States Immigration and Customs Enforcement), que se ocupa de ejecutar las órdenes de la Administración Trump de detener y expulsar a los extranjeros en situación irregular.
Asimismo, las minorías raciales y las personas del colectivo LGBTQ se sienten concernidas en el mismo sentido.
Pocas semanas antes del ataque a Venezuela, el presidente de Federación Internacional de Fútbol, Gianni Infantino, entregó a Donald Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA, que ésta acababa de crear de manera confusa.
Aprobado un mes antes (el 5 de noviembre de 2025), no quedó nada claro cómo se había decidido, con qué criterios, sin que hubiera nominaciones previas. Parece que incluso sin discusión del Consejo de la misma FIFA.
La guerra y los acontecimientos en el área del Golfo Pérsico y Oriente Medio han llevado a Washington a poner en duda que Irán, clasificado para el campeonato, pueda participar en el Mundial.
Además de los iraníes, los aficionados de otros tres países, Senegal, Haití y Costa de Marfil, tienen en su contra el muro de las restricciones de viaje impuestas por Trump a las personas que tienen alguna de esas nacionalidades.
«La FIFA se ha limitado a hacer declaraciones vacías sobre los derechos humanos mientras se acercaba a la Administración Trump, poniendo en riesgo de sufrir daños y ver vulnerados sus derechos básicos a millones de personas», ha declarado Jamil Dakwar (ACLU).
Según la advertencia colectiva de las organizaciones citadas, las vulneraciones de sus derechos fundamentales podrían afectar no sólo a los seguidores que viajen a EEUU, sino también a periodistas y profesionales del fútbol.
Entre los aspectos sobre los que alertan, apuntan a posibles denegaciones arbitrarias de entrada en EEUU, a los riesgos de ser arrestados o detenidos, a una potencial deportación sin garantías legales, al monitoreo digital masivo que puedan sufrir, así como al riesgo de registro de sus dispositivos electrónicos.
La advertencia general de las mencionadas organizaciones, incluye una serie de puntos y recomendaciones como desactivar el reconocimiento facial de los teléfonos celulares, no dejar de informar de sus desplazamientos a amigos y familiares y echar un vistazo previo a posibles recursos legales para el caso en el que se encuentren con problemas en los aeropuertos, en la frontera o dentro del país.

Se recuerda que la aplicación de las políticas migratorias impulsadas por Trump ha provocado episodios muy violentos e incluso algunas muertes causadas por los agentes de la migra trumpiana.
Se estima que más de diez millones de potenciales visitantes pueden tener planes de asistencia al Mundial de la FIFA 2024, en más de una decena de ciudades de EEUU.
Según los planes previstos, los imprevisibles y violentos agentes del ICE formarán parte de los esquemas de seguridad.



