Hasta su toma de posesión como presidente de Chile, el 11 de marzo, José Antonio Kast, del derechista Partido Republicano, ha protagonizado algunas polémicas con el gobierno saliente que denotan sus posiciones políticas e ideológicas.

En estas páginas nos hemos referido a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas (ONU) y al falso relato catastrófico que situaba al Chile de Gabriel Boric como un país que se caía a pedazos.
También ha sido notoria la polémica sobre la decisión de Estados Unidos (EEUU) de cancelar la visa de ingreso a Juan Carlos Muñoz, ministro de Transportes y Comunicaciones, por el proyecto de cable submarino China Express (Valparaiso-Hong Kong) que desarrolla la multinacional China Mobile, con el pretexto de que «socava la seguridad nacional»; proyecto que ya había anunciado el presidente Sebastián Piñera.
Mucho ha tenido que ver, al respecto, el embajador de EEUU en Chile, Brandon Judd, exagente de la Patrulla Fronteriza de los EEUU y que había sido misionero mormón en Chile durante dos años. Todo parece indicar que EEUU pretende que se revierta la decisión.
Jorge Heine, exembajador de Chile en China, ha afirmado que EEUU «quiere mantener el monopolio sobre las comunicaciones digitales de Chile y de otros países». En su opinión, «la arremetida de EEUU no tiene nada ver con la seguridad, esto es un tema comercial».
¿Vulnera EEUU la soberanía chilena? ¿Chile es una colonia o una república? El canciller Alberto Van Klaveren ha afirmado que «Chile no es territorio en disputa», respondiendo a Judd. Para Van Klaveren las «descalificaciones son inaceptables» y «están reñidas con la práctica diplomática». Y añadía: «Como gobierno rechazamos absolutamente las imputaciones y declaraciones del embajador de EEUU en Chile, el señor Brandon Judd».
Y mientras tanto, José Antonio Kast -quien todavía no había tomado posesión-, asistía el 7 de marzo a la Cumbre regional Escudo de las Américas, con presidentes latinoamericanos, convocada por Donald Trump, con el objetivo de discutir sobre el crimen organizado, el terrorismo, la inmigración ilegal y la situación de Venezuela. Tal parece que se trata de crear una Coalición Anticárteles de las Américas.
¿Se habló también de cómo contener la influencia de China en la región?
El excanciller José Miguel Insulza y Jorge Heine se han preguntado si le conviene a Chile abrazar posiciones contrarias a China, dada su dependencia actual de la potencia asiática. Y es que las relaciones de Chile con Washington y con Beijing serán un desafío para la diplomacia del gobierno de Kast.
El excanciller Ignacio Walker advirtió a Kast señalando que el viaje «se puede transformar en un besamanos a Trump» y añadió: «El presidente Kast es parte de una ola ultraderechista cuyo guaripola (bastón de mando para dirigir desfiles) es Trump».
Trump no invitó a todos los presidentes latinoamericanos, sino solamente a los que tienen afinidad ideológica con él. A «Shield of the Americas» asistieron, además de Kast, Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay), Nasry Asfura (Honduras), Luis Abinader (República Dominicana), Kamla Persad Bissessar (primera ministra de Trinidad y Tobago), José Raúl Mulino (Panamá) y Rodrigo Chaves (Costa Rica). Ni Colombia, ni Brasil, ni México, ni Uruguay.
Kast viajó acompañado por Francisco Pérez Mackenna (futuro Canciller), Christian Valenzuela (director de Comunicación), Eitan Bloch (asesor internacional) y María Paz Fadel (jefa de prensa).
Pésima señal de Kast por arrodillarse de esa manera ante Trump. De ahí la pregunta de Walker: ¿Kast va a privilegiar los intereses de Chile o los de EEUU?
Trump afirmó que había apoyado a Kast para ganar las elecciones y espetó a los reunidos: «No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo». No los trata como aliados, sino como vasallos.
Por si fuera poco, parece ser que este proyecto de Trump será liderado por Kristi Noem, la que despidieron después de los asesinatos en Indianapolis.
Y los viajes de Kast previos a su toma de posesión, también generaron polémica.
Visitó Bruselas, participando en la séptima Cumbre Trasatlántica donde se reunió con Santiago Abascal y otros líderes de la derecha; en Budapest con Viktor Orbán, quien ya no ejerce; en Roma con Giorgia Meloni; en Buenos Aires con Javier Milei; en Perú con José Jeri, quien tampoco ejerce; en República Dominicana con Luis Abinader; en El Salvador con Nayib Bukele y en Panamá asiste al Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe donde se reunió incluso con Lula da Silva.
Por otra parte, el día 11 de febrero, EEUU reunió a jefes militares de América para explorar nuevas vías de cooperación en Defensa y Seguridad, bajo la conducción del jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EEUU, John Daniel Caine. En la reunión participó Fernando Barros, quien aún no era ministro de Defensa de Chile.
Kast piensa más en su ideología que en los intereses del país. La política exterior de Chile está bajo el alero de la ultraderecha, lo que es considerado por muchos como una irresponsabilidad política.
Y Kast toma el mando
Kast invitó a la toma de posesión a Sheinbaum y a Lula, posiblemente para hablar de la candidatura de Bachelet a la ONU, pero no acudieron ninguno de los tres. Al respecto, Kast cometió la torpeza de invitar también a un hijo de su amigo el golpista Jair Bolsonaro. EEUU envió una nutrida delegación de tercera línea, encabezada por Christoper Landau; ni Marco Rubio se dignó a asistir. Bukele tampoco asistió. Ninguno de los presidentes de los países visitados por Kast, quisieron asistir. Eso sí, allí apareció María Corina Machado, Abinader, Noboa y los Milei, quienes se hicieron notar, como siempre. Ni Italia, ni Hungría, ni El Salvador, ni Abascal.
Todo indica que Kast ha iniciado el periodo más conservador después de la dictadura y no tiene apoyo internacional y puede haber destruido la magnífica relación comercial con China y Brasil.
Mantuvo un encuentro con Felipe VI, quien también se entrevistó con Boric y con María Corina Machado, quien aprovechó para criticar al gobierno español y después reunirse con una delegación de Vox, demostrando una vez más cuáles son sus intereses ideológicos. No obstante, consiguió de Kast la confirmación de que no expulsará a los ilegales inmigrantes venezolanos como había prometido en la campaña electoral y le entregaron las llaves de Santiago de Chile. Por otra parte, Kast ordenará al Ejército chileno la construcción de «barreras físicas» en la frontera con Bolivia, lo que, por cierto, es un fracaso.
En la sede del Congreso Nacional, en Valparaiso, Kast pronuncia un discurso en el que tacha de mediocre la etapa de Boric, expresa la necesidad de una autoridad fuerte, insiste en que Chile se cae a pedazos y que el suyo es un gobierno de emergencia y anuncia la creación de barreras físicas para frenar la inmigración irregular. En definitiva, Kast prometió una nueva era de «orden, libertad y justicia» para Chile, en un discurso considerado «mesiánico» y «de resentimiento».
También se celebró una fiesta en La Moneda, en Santiago, en la que cobró especial protagonismo María Pía Adriasola, esposa de Kast; una fiesta para mil invitados y con barra libre.
Kast pertenece al movimiento católico Schoenstatt, fundado en Alemania en 1914, conservador en lo moral y lo doctrinal, lo que ha redundado en la celebración de misas casi diarias en La Moneda, convertida ahora también en la vivienda de Kast.
Pero mucho más importante es el «acuerdo secreto», sin pasar por el Congreso, firmado por EEUU y Chile para avanzar en cooperación sobre minerales críticos y tierras raras. Los firmantes, el canciller Francisco Pérez Mackenna y Christoper Landau, vicesecretario de estado de los EEUU, quien representó a su país en la toma de posesión.
¿Está entregando Kast el patrimonio mineral de Chile a los EEUU?
Andy Robinson señala que EEUU «quiere acceder a los recursos naturales que necesita para seguir siendo la potencia mundial dominante» y, por eso, según la nueva Doctrina Monroe y su Estrategia de Seguridad, quieren todos los recursos de América Latina.
Mientras se confirma que Chile no está en crisis económica, como afirmaba la propaganda de Kast, mucho se ha comentado también la falta de un periodismo crítico en Chile, en donde los dos principales grupos mediáticos son propiedad de Álvaro Saieh y Agustín Edwards Eastman. El primero cuenta como medio principal con La Tercera, y el segundo con El Mercurio.
Y mientras Kast y su gobierno caen de forma precipitada en las encuestas y su referente los Milei parecen estar enfangados en el escándalo del caso $LIBRA, el gobierno chileno afirma que «vamos a ver quiénes más están postulando a la Secretaría General de la ONU» y no se cierra a apoyar otra candidatura.
A mediados de marzo ya se intuía que Kast no apoyará la candidatura de Bachelet, lo que se confirma el 24 de marzo. Bachelet seguirá la campaña de su candidatura de la mano de México y Brasil. José Antonio Kast, especie de «propagandista» conservador, expone nuevamente a Chile al ridículo internacional.
Veremos…



