«El vehículo donde viajaban»

Muchas personas creen que las comillas se usan solo para ironizar palabras, frases, expresiones o para resaltar, lo cual no es cierto, pues el uso fundamental de ese signo es enmarcar vocablos, pensamientos o fragmentos de obras que pertenezcan a otras personas.

Es por eso que siempre que debo citar algo, tengo el cuidado de colocarlo entre comillas, como lo sugieren las reglas y como lo impone la honestidad de todo aquel que se precie de saber escribir.

Hay quienes por descuido o por desconocimiento no lo hacen; pero hay otros que sí lo saben, y aun así no lo usan, sobre todo cuando quieren presumir de grandes pensadores o de poseedores de una admirable prosa, para tratar de impresionar a los lectores o a los de su círculo cercano.

Bueno, eso se llama plagio, que consiste en arrogarse palabras, pensamientos u otros elementos. Es un hecho penado por el ordenamiento jurídico y académico de cualquier país civilizado; es además una falta de integridad. El entrecomillado del título de este artículo es obvio.

Sobre el uso de las comillas he escrito muchas veces; pero de eso no voy a hablarles hoy. Simplemente quise dar un repaso sobre ese importante signo, con la finalidad y el deseo de que los lectores puedan distinguir entre una cita textual y un caso de ironía. Si alguien dice: «El doctor llegó tarde», no hace falta ser científico para colegir la intención.

Hoy les hablaré del pronombre relativo donde, que muchas personas que escriben con regularidad, incluidos periodistas y educadores de larga trayectoria, que no saben usarlo, y eso es lamentable, dado que un comunicador social o un docente deben ser ejemplos del buen decir.

En las notas de sucesos de Venezuela el donde se ha convertido en una especie de comodín, aunque no es exclusivo de esa fuente. La impropiedad en cuanto al mencionado adverbio consiste en usarlo con palabras que aluden a tiempo, como: «Fueron años donde viví muy feliz»; «Es la idea donde encontré el error»; «Esa fue la asamblea donde se eligió la nueva directiva». O como cuando algunos diaristas se refieren a casos de accidentes automovilísticos en los que ha habido volcamientos. La mayoría escribe, por ejemplo: «Tres personas perdieron la vida tras volcarse el vehículo donde viajaban».

Alguien podría preguntarse cuál es el error en esos tres ejemplos. La falla está en que el adverbio relativo donde es empleado con conceptos abstractos, cuando debe referirse a un lugar físico o metafórico. Entonces, las formas correctas son: «Fueron años en los que viví muy feliz»; «Es la idea en la que encontré el error»; «Esa fue la asamblea en la que se eligió la nueva directiva»; «Tres personas perdieron la vida tras volcarse el vehículo en el que viajaban».

Para manejar el asunto con facilidad, es indispensable tener presente que el adverbio relativo donde debe usarse para sitios: casa, ciudad, campo o cualquier espacio. Debe evitarse para aludir a tiempo: mes, año, época, momento.

¿Dónde o adónde?

Otra dificultad que se les presenta a los redactores profesionales y a los no profesionales, es la de no poder saber cuándo se debe escribir dónde (con tilde o sin ella) y adónde (o adonde). De este caso escribí hace ya muchos años, por lo que el momento es propicio para dar un repaso, en virtud de que las dudas puedan ser disipadas.

Lo más significativo y por ende importante, es saber que donde indica algo estático; en tanto adonde (o a donde) alude a movimiento. Lo que también debe tomarse en cuenta, es que la RAE (Real Academia Española) admite el uso de donde para movimiento; pero adonde lo reserva para lugar fijo.

Estos ejemplos, que aparecen en Google y en cualquier otro buscador, podrán ser muy útiles para deshacerse de las dudas; solo es cuestión de prestar atención: «La casa donde vivo es pequeña»; «No sé dónde están las llaves». Acá el mencionado adverbio es usado para indicar lugar, posesión o reposo.

En tanto que, adonde o a donde indica, como ya lo dije, movimiento: «Iré adonde (o a donde) tú vayas».

Ahora, ¿cuándo llevarán tilde? Eso depende de la intención del redactor: «¡¿Dónde podré encontrar la fuente de poder para mi computadora (ordenador)?»; «¡Adónde iremos a parar!».

Hay un merengue dominicano, interpretado por Alex Bueno, que dice: «…adonde vayas, vas a encontrarte algún libidinoso que te hable palabras románticas». Ahí se ratifica el uso de adonde para indicar lugar.

David Figueroa Díaz
David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

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