«Gulliver» de Alfonso Ungria, una brillante fábula tragicómica y cruel

Homenaje al esperpento en la plataforma FlixOlé

Gracias a la plataforma FlixOlé, he podido ver por fin Gulliver una joya oculta del cine español de la transición, dirigida por Alfonso Ungria, con Fernando Fernán Gómez como protagonista, quien fue al mismo tiempo coguionista de esta obra inspirada en ese clásico de la literatura anglosajona que es Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift.

Gulliver-cartel «Gulliver» de Alfonso Ungria, una brillante fábula tragicómica y cruel

Conviene recordar que la novela del irlandés Swift, considerada a menudo como una historia de aventuras para niños, tiene un trasfondo de sátira política de la sociedad británica del siglo dieciocho. Una interpretación que Ungria y Fernán Gómez trasladaron a esa España de los últimos años de la dictadura con claras referencias al esperpento valleinclanesco y a la influencia cinematográfica de Luis Buñuel.

El naufragado personaje del cirujano Gulliver es aquí Martin, un preso que sale de la cárcel de Carabanchel en la España de 1976. Durante su traslado el coche de la policía tiene un accidente, lo que le permite escapar campo a través.

Este Gulliver hispano interpretado con brío por Fernando Fernán Gómez, llegará en plena noche hasta un pueblo en ruinas habitado por una banda de enanos dominados por Cayo, un pequeño y grotesco dictador, quien le ofrece refugio a cambio de ciertas condiciones.

Cayo está interpretado por el actor enano Enrique Fernández, quien había rodado ya en otras ocasiones en TVE. Su antagonista en esa comunidad era el conocido showman liliputiense Juan José Espinosa.

El resto de la banda de medio centenar de personajes fueron reclutados en las troupes de «El chino torero», y «El bombero torero», especialistas de espectáculos circenses y charlotadas taurinas.

Con gafas negras de sol, el más bajito de la banda es un caudillo que dicta las reglas de esa mini sociedad de enanos en donde las mujeres son minoría y están sometidas a la autoridad masculina. La alusión satírica a la España franquista no es aquí pura coincidencia.

Siendo tan solo tres hembras (Fifí, Margarita y Marilyn) para tantos varones, se organizan concursos para repartirse por turnos sus favores. En esta esperpéntica distopía los enanos obedecen ciegamente las órdenes del jefe de la banda, «que manda porque le da la gana», pero la llegada del ‘gigante’ Martin va a alterar las reglas del juego, al descubrir la existencia en el torreón del pueblo de Rosa (la actriz de cabaret cubana Yolanda Farr) una prostituta de estatura normal que se reserva para él solo el enano reyezuelo, fetichista y pajillero.

Martin, quien es un ilustrado estafador y especulador inmobiliario buscado por la policía, se impone como nuevo cacique y se propone explotar comercialmente a esa compañía de enanos a los que promete dignidad, educación y formación en las artes del teatro, del espectáculo y la tauromaquia. Mientras les ofrece libertad y ocio, Martin intenta montar su negocio.

En esa realidad transformada por la deformación de un espejo cóncavo que define el esperpento, asistimos aquí a la tentativa de acabar con la vulgaridad y la ignorancia a través de la enseñanza, con toda una gama de divertidas parodias en un espacio teatral, circense y grotesco.

Sátiras que van del ejército a la iglesia o al mundo taurino, pero también a la acartonada teatralidad del cine franquista con múltiples referencias literarias.

Sin revelar el resto de esta brillante tragicomedia, diré tan solo que el final cáustico y cruel de su excelente guión nos hace pensar en el cine de Luis Buñuel y muy particularmente en su película «Viridiana».

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Alfonso Ungria, en una entrevista con FlixOlé

Realizada en 1976 en el momento de la denominada transición democrática y el comienzo del fin de la censura de la dictadura franquista[1], Gulliver es una película que paradójicamente no sufrió la censura, pero que fue víctima de la quiebra de su productor.

Recordemos que Alfonso Ungria fue víctima de la censura política después de sus dos primeras películas: «El hombre oculto» 1970, y «Tirarse al monte»1972, que no fueron del gusto de los censores. Estuvo en la lista negra de cineastas prohibidos hasta 1975, pero pudo seguir trabajando en TVE.

El fugaz estreno de Gulliver en un solo cine de arte y ensayo en 1977, su paso por la Seminci en Valladolid, una proyección en TVE y un pase en la filmoteca de Madrid, son las pocas ocasiones que algunos afortunados tuvieron para ver esta película.

Cuarenta y cinco años después, FlixOlé ha rescatado los derechos de difusión de esa obra «maldita», una cruel tragicomedia que el propio Alfonso Ungria considera con mucha razón como su mejor película.

Gulliver es una obra artística transgresiva, cuyo distópico mensaje sigue siendo de absoluta actualidad. No obstante el paso del tiempo, ni su realización ni su guión tienen ni una sola arruga. Una película en la que se mezclan las almas de Swift, de Valle Inclán y de Buñuel, servidas por Alfonso Ungria y Fernando Fernán Gómez.

Les recomiendo para completar la visión de Gulliver, la lectura de Memorias del cine de la transición, publicado en 2023 por ediciones Cátedra, un libro en el que Alfonso Ungria nos ofrece una reflexión sobre su carrera iniciada en 1970, su difícil desarrollo en el marco de ese cine de la transición, su doble perfil de cineasta autor, realizador de diez largometrajes que han tenido una difusión muy limitada y de cineasta profesional en Televisión española, donde dirigió, entre otras obras, excelentes series como Hasta luego cocodrilo o Cervantes.

En ese libro, Ungria pasa revista a cada una de sus películas y a las dificultades con las que tropezó de censura política o económica, tanto en TVE como con los variopintos productores.

Amplio espacio está dedicado precisamente a relatar las peripecias acaecidas durante el rodaje de Gulliver. La escritura del guion por Ungria y Fernán Gómez se había iniciado en 1975. Las anécdotas e interrupciones del rodaje por falta de pago del insolvente y poco serio productor son relatadas con buen sentido del humor.

Una aventura repleta de avatares que tras el difícil rodaje de la última secuencia, concluyó dice Alfonso Ungria con una frase de Fernando Fernán Gómez que nunca ha podido olvidar: «Jesús, que vida más rara llevamos».

Gulliver fue rodada en Granadilla y en Plasencia (Cáceres), en Talamanca del Jarama (Madrid) y en Guadalajara. Su dedicatoria final dice así: «A los marginados de cualquier condición, a los extranjeros de ninguna parte».

La filmografía de Alfonso Ungria se extiende de 1970 a 2004. Actualmente prosigue su actividad literaria y ha publicado dos novelas La mujer falsificada (2013) y Los niños perdidos de Albacete (2016).

  1. La supresión definitiva de la censura en España tuvo lugar con un decreto ley del 1 de diciembre de 1977. Fue así 1978 el primer año de la apertura.
Julio Feo Zarandieta
Periodista profesional en Francia desde 1976. He trabajado durante 35 años como periodista (Responsable de edición y critico de cine) en el servicio en castellano de Radio Francia Internacional. Pero también como corresponsal en Paris de diversos diarios y semanarios españoles y critico en Cine Classics (canal plus). Jubilado desde el 2013, escribo ahora en Periodistas en español y en Aquí Madrid. Miembro del Sindicato Francés de la critica de cine y de Fipresci, he cubierto numerosos festivales de cine internacionales, muy especialmente Cannes y San Sebastián. Militante antifranquista en los años sesenta, resido en Francia desde 1974, fecha en que me acordaron el asilo político. Hoy en día tengo la doble nacionalidad hispano francesa.

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