México: el ocaso de Peña Nieto y la dispersión de la izquierda

Las elecciones de diputados así como los comicios locales de México, celebrados el pasado día 7, arrojan un resultado que bien podría considerarse como el inicio del ocaso de Peña Nieto y la cristalización de la dispersión de la izquierda.

Pablo Gómez Álvarez1

Hay otros dos datos: un gobernador sin partido y un diputado independiente, aunque ambos son políticos de larga trayectoria. En realidad, no hay nada nuevo en el sistema político.

Peña fracasó por completo al intentar obtener un porcentaje de votos mayor que en 2012. Ahora obtuvo con las siglas PRI tan sólo el 28,6 por ciento; es decir, está algo lejos del tercio del electorado pero sigue siendo el presidente de la República con exiguo apoyo popular. Su socio e instrumento, el Partido Verde (así llamado), alcanzó 6,6 a pesar de que inició ilegalmente campaña en septiembre y se levantó él solo con el 45 % en Chiapas, donde hubo una elección de Estado. Total: un fracaso del oficialismo y, con ello, de la política que aplica. El mayor damnificado ha sido Peña, pero no fue el único. También el PAN (partido Alianza Nacional) de Gustavo Madero se quedó atorado en su quinta parte de los votos emitidos.

Lo más aparatoso, sin embargo, fue la cristalización de la ruptura en la izquierda. La votación de esa corriente se dividió en casi dos mitades entre PRD y Morena. Aquí hay un par de comentarios necesarios: era falsa la tesis con la cual se menospreció la escisión de López Obrador y era falso el postulado de que Morena dejaría en el margen al PRD. En cifras, los perredistas tuvieron dos puntos porcentuales por arriba de Morena (cerca de un millón de votos) y López Obrador tuvo que sufrir su derrota (eso es relativo) en Tabasco. En cambio, en la Ciudad de México, Morena se convirtió en el partido más votado llevando al PRD a un colapso no antes visto. Para un partido gobernante, aunque sea más formal que real, esa derrota es algo de lo más significativo de la reciente elección pues no es compensada con el triunfo en Michoacán y se agrava con la derrota en Guerrero.

Morena no es una formación nueva como algunos especialistas han querido interpretar. Es un partido relativamente viejo. Su dirigente es integrante de la clase política, fue gobernador de la Ciudad de México durante cinco años y candidato a presidente de la República en dos ocasiones. Morena no es Podemos de España, sino una escisión del PRD fundado en 1989. Además, Morena tiene un programa también algo viejo (redistribuir el ingreso mediante el Estado pero no hacer una nueva distribución) y evade algunas de las reivindicaciones civiles como el derecho de las mujeres a interrumpir su embarazo y los matrimonios entre personas del mismo sexo así como el debate sobre las drogas.

La izquierda (PRD, Morena, PT) antes unida y ahora desunida obtuvo en suma el 22 por ciento, arriba del PAN y, si se cuenta también a un excompañero de viaje, el Movimiento Ciudadano con su triunfo en Jalisco, llegaría a más del 28 por ciento, igual que el PRI. El mayor problema al respecto es que la desunión trajo como consecuencia el triunfo del PRI o del PAN en algunos lugares. Si bien es cierto que Peña y el PAN se estancaron, también es verdad que la izquierda se sectarizó y su influencia política será menor pero no por menos votos, sino por dispersos. Ante la política de Morena y de no pocos líderes perredistas que vuelven al viejo lema de “pocos pero muy sectarios”, la tarea política más importante es la lucha por la unidad de la izquierda, sin la cual no existen posibilidades reales de un cambio político.

En cuanto al PRD, podría decirse que es imperioso un rediseño tanto en materia de organización y relaciones internas, como en lo que se refiere a la línea política. Lo que las urnas le están diciendo a ese partido es que al perder casi la mitad de su electorado y la mayoría en la Ciudad de México no se ratifica la conducta que ha seguido sino que la pone bajo un poderoso cuestionamiento. El PRD –su dirección o sus bases– tiene que responder ante ese castigo o sucumbir en la falta de un buen intento.

Hay un elemento nuevo: ha surgido un partido de corte cristiano y posiblemente confesional, se llama Encuentro Social, que ha levantado más del tres por ciento. Con esta novedad se podría abrir un conflicto sobre el carácter laico del sistema electoral mexicano, pero eso lo veremos dentro de poco.

En cuanto a los nulos, podría decirse que el movimiento anulista tuvo expresión fuerte sólo en la capital del país, con un 7 por ciento, pero a nivel nacional, con el 4.8, se mantuvo en un rango ligeramente menor que el más alto conocido.

El amago del boicot electoral a cargo de la CNTE (sindicato de maestros que llevan demasiado tiempo con protestas y huelgas) se aflojó en el último momento, pero dejó al descubierto que no se trataba de un rechazo del sistema político y de los partidos en su conjunto, sino de una forma de presionar al gobierno para obtener reivindicaciones gremiales. Así, la acción política no correspondía a los objetivos, pero lesionaba el derecho ciudadano de elegir, el cual, además, es una conquista histórica de la izquierda. El programa de la CNTE es discutible en varios de sus puntos, pero lo más cuestionable son sus métodos, que por lo regular lesionan a quienes podrían apoyar la lucha a favor de la educación democrática y popular. Aquí también hay una crisis.

Conclusión:

La tarea política más importante en México es la lucha por la unidad de la izquierda, sin la cual no existen posibilidades reales de un cambio político.

  1. Pablo Gómez Álvarez es senador mexicano
Concha Moreno
Periodista. Tras más de 30 años en el sector de la construcción en general, de la mano de una publicación para profesionales, un buen día nuevos derroteros la llevaron al mundo de la política, pero sin dejar la comunicación. Esa época determinó el comienzo de un camino dirigido a la solidaridad, a la defensa de los derechos humanos, a la denuncia. Poco después dejó España y se instaló en México. Allí comenzó a publicar en el periódico México Inteligente, donde tuvo su propia columna. Posteriormente, colaboró con el Periódico de Puebla y con revistas literarias, donde editó poesía. Un buen día contactó con Periodistas en Español, medio que le permitió relatar a los españoles lo que sucedía en el país azteca, así como describir las maravillas de su naturaleza. Tras siete años de estancia en México, a mediados de 2018 regresó a España. Actualmente sigue los avatares mexicanos y continúa contándolo en Periodistas en Español.

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