Alex Peña instala los “Recreativos Federico”. Romancero de la bola extra y cante jondo de la partida gratis

Luis de Luis[1]

Allá por los lejanos (y hoy denostados)  días de la Transición tuvo un acierta repercusión “No pongas tus sucias manos sobre Mozart”, un cuento/artículo del siempre deslumbrante Manuel Vicent quien, por aquel entonces, destilaba bilis y lucidez inmisericordes: hoy en día su brillantez y sabiduría no han menguado ni un milímetro ( al contrario) pero  se han atemperado sobremanera gracias a su implacable compasión.

Bien, a lo que iba. En el susodicho texto Vicent narraba la desventura de un buen padre de izquierdas que ha seguido a pies juntillas el ritual ad hoc de su clase y condición: trenka, barba luenga y sin recortar, El País bajo el sobaco, Dylan y Serrat,  educación laica e igualitaria, conciencia crítica, etc. , etc. y que ve como, según va andando el tempo, su hijo se convierte en un haragán sin oficio aparente, ni beneficio  concluyente.

Así las cosas, el pobre padre lleva su penitencia con paciencia benedictina hasta que un día, delante de sus narices, aparece su vástago a extirpar de la estantería un vinilo ( en aquellos tiempos de escasez no había Spotify; por no haber, no había ni CDs) con la “Sinfonía nº 40” de Mozart,; como es sabido,  la, reveladoramente conocida, como “Júpiter”.

Y, es en ese momento definitorio, clarividente y “colmador de vaso” cuando el progenitor del cuento se metamorfosea en Dios Tonante y se abalanza sobre su heredero al grito rugiente y paralizador de “¡No pongas tus sucias manos sobre Mozart!”.

Así, creo que algo de esa actitud, provocativa y descarda ha movido a Alex Peña a “poner sus sucias manos” sobre Federico García Lorca. 

Recorriendo un camino inverso al de Andy Warhol ( elevando a los altares de la Alta Cultura a iconos pop) o al de Marcel Duchamp (colgando en las paredes del Louvre, a codearse con la Mona Lisa, al objeto, por definición, más banal y despreciable); Peña ha creado una instalación melodramática interactiva en el que hace descender del Olimpo de las Letras con respeto y descaro, al mismísimo  García Lorca al maremágnum de la cultura de la calle.

Así, Peña recoge toda una serie de motivos lorquianos y, por arte de magia e ingenio, los convierte en elementos y mobiliario de unos salones recreativos ( todo un templo de ocio fascinante un par de generaciones) donde la severa Bernarda Alba da nombre a un abanico, el seductor Pepe el Romano es un perfume; ambos premios de una grúa mecánica.

En otras esquinas del salón anida una máquina de marcianitos ( si, han leído bien)  donde Lorca y Dalí defienden a la Tierra de una invasión extraterrestre e infografía o recala un juego de “Whack a Mole” en el que los topos que salen de la tierra son las mujeres preteridas como Rosa Chacel o María Teresa León. También es posible, no crean, echar una partida a un futbolín que enfrenta al equipo de las Belisas con el de los Perlimpines. Mientras esperan pueden, si es necesario, adquirir una Boda de sangre o, por si hay suerte,  un preservativo marca “Yerma”.

En fin, que esta boutade inteligente, tocanarices y lúdica es todo, todo un disfrute. Un pasatiempos gigante que es juego y arte , un significado que es significante, un, en definitiva, lugar donde se disfruta más que un gorrino en un maizal para el que Alex Peña ha creado una magnifica, inagotable y reluciente mazorca.

1.- Luis de Luis es crítico musical y teatral

Ficha artística

  • Idea, desarrollo y dirección del proyecto: Alex Peña
    Diseño y desarrollo sonoro: Pablo Peña y Darío del Moral
    Música y voces:  The Gardener, Fiera, Rocío Márquez, Alicia Acuña, Daniel Alonso, Laura García-Lorca y Yunque Junk Preachers
    Audiovisual: Los Voluble
    Diseño y desarrollo gráfico: Pedro Delgado (Estornudo Estudio)
    Producción: NoQuedanDemonios

 

 

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